Hablemos de Valladolid -78: «Lo que ya no está. El Valladolid desaparecido: Hostal Florido»

MIGUEL ANGEL GUADILLA

Justo enfrente del Hotel Conde Ansúrez y tan solo un año después, el 3 de septiembre de 1944, se inauguró el Hostal Florido en la entonces Calle María de Molina, 7, luego Calle Calvo Sotelo, 8 y que hoy sería Calle Doctrinos, 6. Dada la cercanía física y de fecha de inauguración la gente popularmente lo llamaba el Vizconde.

 

Aunque con la categoría de hostal, que le obligaba a menos requisitos, rápidamente se hizo un hueco en el mercado hotelero vallisoletano, al igual que en las fiestas y banquetes, dado que el precio era más asequible que el de su vecino.

 

El bonito edificio en el que se ubicaba, tenía; sótano donde estaba La Parrilla en la que se celebraban bailes con el quinteto Astoria, planta baja con la cafetería y el restaurante,  principal, cuatro pisos con 110 habitaciones y 50 cuartos de baño, remataba el edificio una torreta con ventanales y encima una especie de frontón con la palabra HOSTAL.

 

Pronto el bar fue lugar de reunión de profesores, médicos, abogados e industriales, y más aún hacia 1957, cuando se instaló una terraza acristalada en la calle al mejor estilo parisino, que la gente dio en llamar rápidamente La Pajarera, con la que tuvo una gran éxito y que seguro muchos vallisoletanos todavía recordaran.

 

 

También en 1957 fue cuando el Hostal Florido empezó a realizar las fiestas de Nochevieja y Reyes, con cena, cotillón, baile hasta la madrugada y chocolate para acabar.

 

El dueño y promotor de este hostal fue Numeriano Riñón, que había empezado en 1923 en la cocina del Hotel Castilla, luego estuvo en la del Inglaterra y en 1929 se marchó a un restaurante de la Exposición Internacional de Barcelona. De ahí marchó a Francia donde trabajó en restaurantes de Biarritz, Burdeos y París. Con los ahorros que había conseguido volvió a Valladolid donde abrió el Hostal Florido, cuando ya lo tuvo en marcha se hizo con la explotación del restaurante de la Piscina Samoa y en 1950 con la del bar de la Pérgola del Campo Grande en Ferias. En 1965 consiguió la explotación del restaurante de la Feria de Muestras, que luego amplió con el Bar-Grill Cristina y la sala Rinumar, un novedoso restaurante-espectáculo en la ciudad.

 

 

En 1973 su dueño se vio obligado a cerrar la que había sido su gran creación, el Hostal Florido, el edificio fue demolido y se construyó el actual de viviendas y oficinas.

 

Fuentes consultadas:

Cuatro siglos de Hospedaje en Valladolid de José Miguel Ortega

El Norte de Castilla

El Día de Valladolid


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