Hablemos de Valladolid -86: «Sucedió en Valladolid: Feria y Fiestas de Valladolid»

MIGUEL ANGEL GUADILLA

El origen de las ferias viene de muy antiguo, y en su origen no tenía nada que ver con la celebración de la Virgen de San Lorenzo ni con la de San Mateo.

El 11 de enero de 1156 el rey Alfonso VII, que se encontraba en Valladolid, concedió, a la entonces Villa, el privilegio de celebrar una Feria franca todos los años por «Santa María de Agosto», es decir el 15 de agosto. Este privilegio fue confirmado en 1253 por el rey Alfonso X «El Sabio», concediendo además paso seguro a todos los que vinieran a ella.

Lógicamente, estas ferias iban encaminadas a la venta principalmente de ganado y productos como hortalizas, verduras, pan, utensilios de trabajo, etc, acompañada de festejos para amenizar y atraer a todos los que a ella concurrían.

Con el tiempo, la fiesta fue cambiando de fechas, celebrándose entre el 29 de Septiembre, festividad de San Miguel Arcángel, hasta el 4 de Octubre, después se cambió del 4 al 15 de octubre y en 1843 del 20 al 26 de septiembre.

La feria poco a poco perdió su objetivo primero y pasó a convertirse ya en «festejos» organizados por el Ayuntamiento para diversión de los habitantes y visitantes de la ciudad.

En 1877 se publicó el primer programa de la «Feria de Valladolid».

Así refleja Casimiro González García-Valladolid, en su libro «Valladolid, sus recuerdos y grandezas Tomo III», las principales actividades en las fiestas entre 1877 y 1902:

«Generales á todos ellos son las iluminaciones, algunas verdaderamente fantásticas y vistosísimas, del paseo del Campo Grande, de la Plaza Mayor y de la antigua Casa Consistorial, ya á la veneciana, ya con profusión de farolillos de cristales de colores, ora con bombas de porcelana ó chinescas, ora con luz eléctrica cuando esta no se había instalado aún como alumbrado permanente en nuestra Ciudad; las sesiones de fuegos artificiales, las dulzainas del país y las músicas recorriendo las calles y situándose en los sitios públicos destinados á paseo; los títeres y bailes bien al aire libre ó en pabellones y circos cerrados; las cucañas de diversas y divertidas formas; los gigantones y gigantillas: las comparsas de danzantes; las exposiciones de fieras, de fenómenos naturales, de figuras de cera, de vistas fotográficas y de cinematógrafos; tiros de pistola, riña de gallos y teatros mecánicos establecidos en barracas levantadas al efecto en los sitios que se les designan; cruce del Pisuerga sobre una maroma por el célebre funámbulo Federico Arsens (Blondín); funciones en los teatros, bailes de sociedad en los Círculos de recreo, visitas á los establecimientos públicos, adjudicación de premios á los niños de las escuelas públicas, venta de juguetes en las casetas de la Plaza Mayor; feria de ganados, rebaja de precios por las Compañías de ferrocarriles para facilitar el mayor concurso de forasteros, y sobre todo las corridas de toros, las cuales desde hace muchos años acá constituyen el principal ya que no el único atractivo de la Feria, asi por ser ella la fiesta nacional preferente, como por el cartel de las mismas que siempre se ha procurado sea de los mejores en las plazas más acreditadas.»

En 1910, los comerciantes pidieron al Ayuntamiento que las fiestas comenzaran el 8 de septiembre, no por ser la Virgen de San Lorenzo, sino por ser, según las estadísticas, las fechas en que menos lluvia caía en Valladolid. No fue aprobado.

La primera vez que se hace referencia a las «Fiestas de San Mateo» es en 1939, si bien durante los años siguientes, hasta 1959, se llamaron «Ferias de Septiembre» o simplemente «Feria de Valladolid».

En 1957, las fiestas se alargaron a 15 días y se celebraron, al igual que el año siguiente, del 7 al 22 de septiembre, figurando en los carteles y programas como «Ferias y Fiestas de Nuestra Señora de San Lorenzo y de San Mateo». Aquella experiencia fue un fracaso, primero por el alto coste para el Ayuntamiento y segundo por la falta público y feriantes al coincidir con fiestas de otras localidades cercanas.

 

Finalmente, fue el 29 de abril de 1959, cuando el Ayuntamiento acordó que las fiestas de la ciudad se celebrarían en unas fechas determinas para los años sucesivos, eligiendo para ello la semana del tercer domingo de septiembre, teniendo que estar dentro de los 9 o 10 días de fiesta el día de San Mateo.

 

Y así se vinieron celebrando hasta el año 2000, que fue el primero en que se adelantaron a la semana que incluye el 8 de septiembre, festividad de la Virgen de San Lorenzo, patrona de la ciudad. Sin duda un cambio acertado, según mi opinión, ya que la meteorología de nuestra ciudad suele ser mucho mejor en estas fechas.

 

Al igual que cambiaron las fechas, también cambiaron las ubicaciones del llamado «Real de la Feria»:

 

Primero, en 1900 fueron los paseos del Campo Grande los encargados de albergar las pequeñas atracciones y barracas, en 1914 pasaron al Paseo Central del mismo.

En 1948 se colocaron por primera vez en Las Moreras, donde estuvieron hasta 1969.

Después de Las Moreras se trasladaron a la Cañada de Puente Duero, en La Rubia, donde estuvieron hasta 1989.

 

 

Finalmente en 1989 se trasladaron al lugar donde se instalan hoy, junto al Nuevo Estadio José Zorrilla, donde también acabaron las Casetas Regionales y los Fuegos Artificiales, que unas, antes, estuvieron en el Paseo Central del Campo Grande y los otros se realizaban junto al Pisuerga, donde, creo yo, atraían mucho más público.

Muchas cosas han ido desapareciendo de las fiestas, como aquellos certámenes literarios y juegos florales, organizados por la Sociedad Casa de Cervantes en el siglo XIX, o los desfiles de carrozas celebrados desde 1963, que marcaban el comienzo de las fiestas y abarrotaban las calles del recorrido de público, y que se realizaron hasta 1977, o la elección de la Reina de las Fiestas y sus damas de honor.

Otras se fueron incorporando y/o cambiando como:

El Tío Tragaldabas , que hizo su primera aparición en las fiestas vallisoletanas el 15 de septiembre de 1946. La figura original la realizó el escultor González Pintado, con el cuerpo del Tragaldabas realizado en cartón piedra y vestido con el traje popular de los campesinos vallisoletanos. En 1992, le buscaron pareja y llegó la Tía Melitona.

 

Al igual que el Tragaldabas, sus amigos los Gigantones, de los primero de 1947 a los actuales han cambiado un poco.

En 1965 comenzó la Feria de Muestras, que poco a poco se fue ganando el título de internacional. Llegó a su máximo esplendor en los años 80, pero luego poco a poco ha decaído tanto el número de visitantes como de expositores. Pero ahí continúa funcionando cada año.

También han cambiado con el tiempo los escenarios para las actuaciones en la Plaza Mayor. Se ha pasado de aquellos pequeños y endebles escenarios a los modernos de grandes dimensiones.

 

Luego llegaron las casetas de las Casas Regionales, situadas en un principio en el Paseo Central del Campo Grande donde los pucelanos acudían en masa al salir de los trabajos. Cuando en 1989 el Real de la Feria se trasladó al lugar actual, las Casas Regionales pasaron a ocupar su lugar en La Rubia, y cuando se hizo la ampliación del Paseo de Zorrilla, las colocaron junto al Real de la Feria, lugar donde se ponen en la actualidad.

En 1999 comenzó la la Feria de Día, al parecer siguiendo una costumbre malagueña. Los bares y restaurantes sacaron a la calle, en todas las zonas de la ciudad, casi doscientas casetas donde se ofrecía pincho y bebida por una módica cantidad. Fue todo un éxito, pero el paso del tiempo y el encarecimiento del producto, la oferta del Pincho de Feria en el interior, etc, ha hecho que poco a poco se pierdan clientes y casetas, llegando este año a solo 71 casetas.

Luego llegó la Party Dance, creo que fue de 2002 a 2010, camiones adornados con un DJ y gente bailando dentro y fuera de los vehículos, que finalizaban el recorrido con su entrada en la Plaza Mayor.

Y muchas más cosas que alegran las fiestas de la ciudad como: el pregón, actuaciones de DJ, el desfile de peñas, los clásicos conciertos en la Plaza Mayor, las compañías de teatro, actuaciones de todo tipo para los más pequeños, festejos taurinos, trofeos deportivos, y más de todo, que llenan de público las calles de la ciudad durante todos estos días, año tras año. 

 

Fuentes consultadas:

«Valladolid Recuerdos y Grandezas (1900 a 1902) de Casimiro G. García-Valladolid

Ferias y Fiestas de San Mateo 1877-1960 de Paz Altés Melgar y Rosa Mª Calleja Gago

Página web del Ayuntamiento de Valladolid

La sociedad vallisoletana a través de los carteles de Ferias y Fiestas de Joaquín Pérez García

Recuerdos propios


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