La Arcadia de Valladolid, «Bosques, jardines y sociedades secretas», un ensayo del historiador Eduardo Montagut

La editorial Deméter de Valladolid acaba de publicar un ensayo breve titulado Bosques, jardines y sociedades secretas en el que se explica el significado simbólico de árboles y plantas, el origen de gremios relacionados con el bosque y cómo dieron lugar a sociedades secretas que, en algunos casos, evolucionaron hacia organizaciones políticas en el siglo XIX. El autor, Eduardo Montagut, es doctor en Historia, autor de varios trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea y masón, entre otras cosas.

En las páginas de este libro podremos encontrar algunas claves para descubrir símbolos ocultos en esos parques y jardines que recorremos en nuestros paseos urbanos. También nos ayudará a contemplar con otros ojos los árboles y plantas que vemos en los bosques por los que transitamos en rutas de senderismo. Estos lugares, silvestres o civilizados, mantienen una relación especial con los seres humanos a lo largo de toda la Historia. Fueron espacios sagrados para los druidas, dieron origen a leyendas, sirvieron de lugar de reunión (lúdica o política) de sociedades que surgieron en el siglo XVIII derivadas de ciertos oficios (leñadores y carboneros) y cuya evolución dio paso a crear una francjardinería que influyó en el diseño de muchos parques que hoy visitamos en diferentes ciudades.

En Gran Bretaña, en Italia, en Portugal… existen parques y jardines construidos por masones. Uno de los más famosos es el de la Quinta Regaleira, en Sintra. De esta y de otros muchos hace Eduardo Montagut un recorrido y una descripción exhaustiva.  En España los más conocidos son el de El Capricho, en Madrid y el Laberinto de Horta, en Barcelona. Sus caminos, columnas, abejeros, estanques, fuentes, laberintos… adquieren un significado nuevo cuando, después de leer este ensayo divulgativo, paseamos por ellos. Conocer sus claves nos lleva a disfrutarlos de otra manera.

Aunque sería muy atrevido afirmar que el Campo Grande de Valladolid es un parque masónico, o que contiene elementos masónicos, lo que sí podemos señalar es que los diseñadores y arquitectos que se ocuparon de su construcción en el siglo XIX tuvieron en cuenta la moda de los jardines ingleses y franceses de estilo masón.

En este ensayo de Eduardo Montagut nos desvela cuál es el significado masónico de rincones como la gruta o cueva que tantos problemas dio en su construcción y que hoy se mantiene cerrada para evitar el vandalismo. O la importancia del agua en la masonería (en nuestro Campo Grande hay un estanque, una cascada, un río, fuentes…). Algunos tipos de árboles, arbustos y plantas son esenciales del rito masónico (la acacia, la rosa, etc.) Pasear este parque urbano tras la lectura del ensayo Bosques, jardines y sociedades secretas nos puede descubrir detalles que, al leerlos en clave masónica, quizás nos revelen secretos que habían pasado desapercibidos hasta este momento.

¿Por qué se habla de la Arcadia de Valladolid?

La Arcadia representa un paraíso lejano, idílico, en el que habitan seres mitológicos, como ese Poseidón que se esconde en una isla de juncos en una isla pequeña del río. Una naturaleza exuberante de helechos y arbustos plantados en desorden, como salvajes, al estilo inglés. Senderos que llevan a encrucijadas en las que nos espera una fuente, una pajarera, una copa.

La idea de la Arcadia, de un paraíso terrenal, surgió en el Renacimiento cuando Sannazaro estableció este concepto de lugar, o más bien de tiempo perdido, como algo irrecuperable, con su obra Arcadia, publicada en 1502. Así nació la novela pastoril que se extendió por toda Europa convirtiendo a nobles y escritores en pastores enamorados. Sirva de ejemplo La Galatea de Cervantes.

Pero, ese paisaje idílico no estaba libre de la muerte. Fue un cuadro de Guercino el que fijó, de alguna manera, la expresión Et in Arcadia Ego. El tópico del memento mori, de que la muerte se encuentra incluso en el lugar más bucólico del mundo. Una calavera o una tumba recuerdan al pastor, al despreocupado poeta, que la muerte siempre llega, siempre está presente.

TITULO Bosques, jardines y sociedades secretas
ESCRITOR

Eduardo Montagut

PÁGINAS

70

1ª EDICIÓN

Noviembre-diciembre 2025

ISBN

978-84-125494-9-2

Para los más boomers y como curiosidad, en la serie de televisión Retorno a Brideshead, protagonizada por Jeremy Irons, la localización de la mansión de la familia de Sebastian fue el conocido como Castillo Howard cuyos jardines son masónicos. El primer capítulo llevaba por título Et in Arcadia Ego.

En el Campo Grande, en nuestra Arcadia urbana, no existe hoy una tumba, pero sí las hubo en el pasado. Allí se encontraba una necrópolis judía en la Edad Media.

Si paseamos hoy por el Campo Grande nos encontraremos con acacias (falsas acacias), cerca de la pajarera. Es una pena que no contemos entre las especies (más de 214) que crecen en este espacio con ninguna acacia “de verdad”. La acacia verdadera, cuyas flores son amarillas como pompones, es la planta símbolo por excelencia de la Masonería. Representa la seguridad, la claridad, y también la inocencia o pureza; es símbolo de la verdadera Iniciación para una nueva vida, la resurrección para una vida futura. Su verdor perenne y la dureza incorruptible de su madera expresan, en efecto, la idea de la vida inextinguible que permanentemente renace victoriosa de la muerte.

Ya era considerado sagrado en la Antigüedad y era un símbolo solar porque sus hojas se abren con la luz del sol del amanecer y se cierran al ocaso. Las acacias del Campo Grande son leguminosas y sus flores son blancas. Sin embargo, sí podemos encontrar en nuestro parque otras especies como el acanto que simboliza, con sus hojas espinosas, la dificultad superada.

Otras especies vegetales del parque son: tejos, arces, encinas, hayas, sauces, fresnos, abetos y la hiedra que se desliza por la gruta y la cascada artificial que se construyó a finales del XIX como elementos decorativos que complementaban el estaque y el río.

La gruta, que ya hemos señalado antes como un recurso paisajístico de los jardines masónicos, representaría el espacio de reunión de los masones. La que tenemos en el Campo Grande se decoró con estalactitas traídas de las cuevas de Atapuerca y provocó una gran controversia.

En una de las fuentes encontramos, además de náyades, un cisne. Ave estaba considerada en el mundo celta como símbolo de la pureza de las vírgenes y también se asociaría al despertar de la naturaleza al terminar el invierno. Además, actuaría como nexo entre lo divino y lo humano.

Como decíamos, no podemos afirmar que el Campo Grande tenga ninguna relación con la masonería, pero existen elementos que pueden ser reinterpretados bajo una perspectiva nueva tras la lectura del ensayo publicado por Editorial Deméter.

Algunos datos sobre Eduardo Montagut

  • Licenciado en F y L. G e Historia. Historia Moderna y Contemporánea (UAM) en 1988.
  • Premio Extraordinario de carrera (UAM)en 1994.
  • Doctor en Historia Moderna y Contemporánea (UAM) en 1996.
  • Profesor E. Secundaria (Geografía e Historia) desde 1996.
  • Jefe de Estudios Delegado de la Sección de Morata de Tajuña del IES Anselmo Lorenzo (1999-2009).
  • Profesor en el IES Isidra de Guzmán desde 2009.
  • Socio de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País desde 1989.
  • Amigo de Número de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País desde 2000.
  • Secretario de Educación, Cultura y Memoria Histórica del PSOE-Chamartín desde 2012 y secretario de Memoria Histórica de la misma agrupación hasta 2018.
  • Fue miembro del Grupo de Memoria Histórica del PSM-PSOE.
  • Miembro de la ARMH desde el año 2013.
  • Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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