Según publica Castilla y León Económica, la Real Fábrica de Cristales de La Granja recibió con satisfacción, a principios del pasado mes de diciembre de 2023, la declaración por parte de la Unesco del vidrio soplado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. La delegación segoviana desplazada a Botswana, donde se reunió el Órgano de Evaluación que le dio luz verde, no oculta su emoción por este “hecho histórico”, como lo califica Andrés Ortega, presidente del Patronato de la Fundación Centro Nacional del Vidrio.
La inscripción en las Listas Representativas del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la técnica tradicional del soplado del vidrio, que se utiliza desde hace 300 años de forma ininterrumpida en la Real Fábrica de Cristales de La Granja, “es un reconocimiento trascendental para un sector que está viviendo un momento crucial en la historia, no sólo en España si no a nivel mundial”.
“El sueño de la Real Fábrica de Cristales de La Granja en particular, y del ámbito del vidrio soplado en general, se ha cumplido con esta declaración”, añade Ortega.
La Fundación Centro Nacional del Vidrio sigue trabajando para facilitar la transmisión del conocimiento de este arte ancestral. “La artesanía que queremos proteger a nivel mundial no sólo hace referencia a la fabricación, también a las técnicas tanto en caliente, con el vidrio soplado y trabajado al soplete y el esmalte; como en frío, donde se aborda la talla, el grabado, el pintado, el dorado y el plateado”, destaca el presidente de esta entidad que gestiona la Real Fábrica de Cristales de La Granja. No en vano, junto a España, la candidatura recogía el interés de otros países como Alemania, Francia, Finlandia, República Checa y Hungría por proteger esta disciplina.
Se trata de una práctica artesanal transmitida de generación en generación, en la Real Fábrica de Cristales de La Granja desde su creación en el siglo XVIII

Como señala Carmen Aguado, en su artículo El hombre para el que no guarda secretos el vidrio: «Tienes que ser uno con el cristal», publicado en El Confidencial, el pasado 26 de diciembre de 2023,
la Real Fábrica de Cristal de la Granja se ubicó, en el siglo XVIII, al lado del recién estrenado Palacio con sus jardines y fuentes versallescos, a los pies de la vertiente del segundo pico más alto del Sistema Central, Peñalara, en plena sierra de Guadarrama, hoy Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.
En ese momento, se configuró uno de los elementos tecnológicos, embrión de una más de las manufacturas reales, concentrándose los avances tecnológicos y artísticos más relevantes y vanguardistas de toda la Europa ilustrada y que, hoy día, se continúa manteniendo gracias al apoyo de las administraciones públicas.
Desde que en 1727 se comenzase a trabajar vidrio plano en un pequeño horno situado en una barraca del Real Sitio, este edificio ha sido testigo de la creación artesana de millones de piezas de cristal de una calidad excepcional, incomparables con ninguna otra, y creadas a mano por los maestros del soplado.
Esta técnica de tratar el vidrio mediante el «soplado» de los maestros vidrieros recientemente ha sido declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, reconociéndose así una práctica milenaria que sigue conservándose tal y como se realizaba en el siglo I a.C. inventada en Siria, técnica revolucionaria, en la época, porque gracias al uso de la caña de soplar se podían hacer piezas más grandes, de paredes más finas y en menor tiempo.

«Este reconocimiento ha sido un homenaje a la técnica y sobre todo a sus portadores. Ellos la han mantenido durante siglos y es algo que, dadas las circunstancias, es muy importante. El vidrio ha ido acompañando a la humanidad y ahora es un material muy importante», destaca Paloma Pastor, directora del Museo Tecnológico de Vidrio de la Fábrica de Cristal de La Granja.
“La Fábrica de Vidrio es una seña de identidad de La Granja de San Ildefonso. Es parte de nuestra identidad y es importante porque a partir de ahora nos dará mayor visibilidad, sensibilizará más al público de la importancia que tiene la artesanía del vidrio frente a la industria. Cada pieza tiene una historia detrás y una habilidad. Nosotros podemos hacer piezas únicas, excepcionales y trabajamos con artistas y diseñadores, lo que nos diferencia de lo demás”, explica Pastor.
Proyectos docentes
Por su parte, Ortega recuerda que la preocupación por mantenerlo vivo surge a raíz de la pérdida continuada, desde la década de los 70, de pequeñas cooperativas y de artesanos del gremio. Un informe de unos años después puso de manifiesto la grave situación del sector y la necesidad de impulsar un centro nacional que canalizara esta actividad, así nació la citada Fundación, que ofrece asesoramiento técnico sobre el vidrio en general, así como en fabricación o materias primas.
Además, lleva a cabo proyectos docentes mediante talleres para promover esta enseñanza en el medio y largo plazo. Así, está prevista una formación mixta de vidrio soplado y talla para el próximo año, junto a cursos de distintos niveles. A esto se suman las iniciativas para intercambios con artistas y comunidades de dentro y fuera de nuestras fronteras y demostraciones en otros centros para adultos y niños. En este contexto se enmarcan las exposiciones con otros museos europeos de Finlandia y República Checa “para seguir sensibilizando a la sociedad de su valor patrimonial”. Otras actuaciones previstas son la digitalización y puesta en valor de los moldes de la Real Fábrica de Cristales, el plan de mejoras y reformas en el Museo del Vidrio, el taller de horno o la creación de un tesauro de términos específicos sobre el sector.
Reuniones de empresa
La Real Fábrica de Cristales de La Granja acoge en sus instalaciones reuniones de trabajo y empresa, presentaciones y eventos singulares gracias a ser, en sí misma, una joya arquitectónica. “Recorriendo sus espacios, el visitante encuentra rincones que sorprenden y puede incluso imaginar escenas de la fábrica en funcionamiento. Sorprenden especialmente sus dos cúpulas gemelas o la nave de hornos o nave de raspamento e incluso la nave leñera”, explica el presidente de la Fundación Centro Nacional del Vidrio. Asimismo, en ella los artesanos crean cada día objetos de diversa utilidad elaborados con el conocimiento adquirido por su experiencia y por transmisión de sus antecesores y aportando en cada uno de ellos su propia impronta.
Producción artesanal
“La fabricación de estos artículos supone un importante atractivo en el museo, ya que el visitante puede comprobar su destreza y admirar sus creaciones. La producción artesanal puede adquirirse en la tienda física de la propia fábrica y en su web, siendo la campaña de Navidad la época de mayor movimiento al tratarse de piezas muy demandadas tanto en las celebraciones familiares como en los regalos institucionales o de empresa”, concluye el presidene del patronato.
Algunos datos históricos sobre la Real Fábrica que alberga la Fundación Centro Nacional del Vidrio

Esta fábrica nació en esta ubicación, gracias al Palacio Real creado por el rey Felipe V, que necesitaba productos para adornar sus salones y ambientar sus espacios, iluminarlos y darles un uso, aunque quizás hubiera que precisar indicando que fue su segunda esposa, la parmesana Isabel de Farnesio (la primera esposa fue María Luisa de Saboya, fallecida en febrero de 1714, 7 meses antes de la finalización de la tristemente para España Guerra de Sucesión con el Tratado de Utrech) quien impulso la transformación de la quinta real de caza de La Granja, desde la Edad Media, en un auténtico Palacio Real, un pequeño Versalles, al que se fueron añadiendo las distintas dependencias al servicio del Rey, de su familia y del Palacio, entre los que cabe citar la Real Fábrica de Cristal, abastecido por los pinares de Valsaín, fuente de energía fundamental para la combustión de los hornos y arenas de buena calidad para la producción de los vidrios.
La Real Fábrica que fue edificada según los planos del aparejador del Real Sitio, Joseph Díaz, alias Gamones, entre 1770 y 1784, porque la antigua fábrica de vidrio que se construyó sobre los planos de “La Calandria” se incendió en 1770, construyéndose una fábrica nueva, extramuros del recinto del Real Sitio. Único edificio que se conserva en la actualidad.




