Martín Muñoz de Ayllón, buen plan por el noreste de la provincia de Segovia, un entorno natural policromático único


Martín Muñoz de Ayllón es un pequeño pueblo segoviano situado en la falda de la Sierra de Ayllón y perteneciente al municipio de Riaza, aunque se encuentra a . Trece habitantes son los que viven en la localidad y, por tanto, es uno de los pueblos afectados por el «mal» del despoblamiento y el «virus» del envejecimiento, tan extendido en el noreste de la provincia de Segovia, con especial incidencia en la zona serrana del Sistema Central y de las estribaciones del Sistema Ibérico como sucede con la Sierra de Ayllón, donde confluyen los límites provinciales de Soria, Segovia y Guadalajara, incluso a vista de pájaro podríamos incluir a la provincia de Madrid.

 

A una altitud sobre el nivel del mar de Alicante de 1.270 metros, puede llegarse desde la capital segoviana por la carretera convencional N-110, recorriendo casi 84 kms. Si se desea acercarse desde Madrid, la distancia a recorrer por la A-1 hacia Burgos es de 133 kms.

 

En sus calles se mezclan todo tipo de colores, el negro de la pizarra en sus tejados, el rojizo de la tierra del lugar y el dorado de la cuarcita, haciendo de esta localidad serrana un lugar atractivo y muy agradable, al lado de los Pueblos Negros y los Pueblos Rojos de nuestra provincia.

 

La iglesia parroquial es su edificio más destacado y nos espera al fondo del pueblo. El templo, dedicado a San Martín de Tours, su patrón, se hundió en 1994 y reconstruyó en el año 2001. En sus inmediaciones se encuentra el Collado de las Cabras, cima con unos 1.826 m de altitud y cuyas vistas son de gran interés natural.  

 

Martín Muñoz de Ayllón adquirió gran importancia por su pizarras las cuales llegaron a decorar muchos monumentos, entre ellos, la Catedral de Segovia.  

 

Martín Muñoz de Ayllón es una pedanía de Villacorta agregada al Ayuntamiento de la villa de Riaza, de la que dista 10 kilómetros.

 

Destaca por el color rojizo de la tierra y de la piedra con la que se construyen los muros de sus viviendas, así como por el negro de la pizarra de alguno de sus tejados. Pero el color que predomina en sus construcciones es el amarillo (y blanco) propio de las cuarcitas que se utilizan para levantar sus muros, conjugadas con los materiales antedichos.

 

Hasta el siglo XIX se llamaba simplemente Martín Muñoz, pero como hay varias localidades en la provincia de Segovia con este nombre, se añadió para poder distinguirla el sufijo «de Ayllón», por pertenecer a esta comunidad de Villa y Tierra. Por su importancia natural, destacar la cercanía del «Collado de las Cabras». Celebran a San Luis de Francia y a San Martín de Tours.

 

Aproximación a entorno de Martín Muñoz de Ayllón: Ruta del Color con 8 localidades desdibujadas en el municipio de Riaza

 

 

El entorno de Martín Muñoz de Ayllón está integrado por la localidad de Riaza de la que dista 10 kms y los antiguos pueblos, ahora barrios aislados, agregados a esta localidad para configurar el actual municipio de Riaza, en el que la fusión territorial ha sido de tal grado que ya están diluidos en dicho ámbito municipal.

 

Riaza es consciente de que los antiguos pueblos que integran el municipio conforman un importante recurso patrimonial y natural, aportando un valor importante al municipio de Riaza.

 

El espacio geográfico y natural de esta zona de la Sierra de Ayllón, intregrada en el Sistema Central, divisoria de la Meseta castellana aporta al visitante una conjunto abigarrado de colores que, no en vano, ha dado lugar a la denominada «Ruta del Color» cual paleta de pintor compuesta por estos pequeños pueblos, casi deshabitados que permiten disfrutar de un recorrido excepcional para conocer rincones y parajes únicos y de gran belleza.

Esta ruta se desarrolla siguiendo la carretera SG-V- 1111 que va desde Riaza a Santibáñez de Ayllón y por la que el viajero encontrará los 8 núcleos que componen esta ruta.
 

  • Pueblos amarillos (Alquité y Martín Muñoz de Ayllón)

En estas pedanías aparece el color amarillo (y blanco) propio de las cuarcitas que se utilizan en la construcción de sus muros y que, en algunos casos, se conjugan con otros materiales presentes en la zona. Las pedanías con estas características son: Alquité y Martín Muñoz de Ayllón.

 

Alquité se levanta esta pedanía a 1.240 metros. Sus ocho habitantes moran un lugar al que la tierra bermeja, las cuarcitas y la oscura pizarra dan un aspecto peculiar. En el siglo XVIII se llamaba Alquitee y en 1.123 se citaba como Alchite. Este nombre, proviene del árabe y su significado parece ser «el gato». El núcleo está enclavado en una ladera, dentro de la cual se levanta la Iglesia de San Pedro Apostol, que es de origen románico. Sobresale por su extraordinaria portada, adornada con tres lujosas arquivoltas, hasta el punto de haber sido puesta en relación con el arquitecto que hizo la sala capitular de la catedral del Burgo de Osma. Guarda en su interior una cruz procesional gótica de finales del siglo XV. Celebra las festividades del Corpus Christi, en junio, y San Roque, en agosto.

 

De Martín Muñoz de Ayllón no se indica nada porque es la localidad protagonista de este artículo y, por tanto, se hace una remisión a la primera parte del mismo.

 

  • Pueblos rojos (Villacorta y Madriguera)

En determinadas localizaciones de la Sierra de Ayllón aparece un sustrato rojo rico en compuestos férricosy arcillosos. Las construcciones se hacen a partir de tierra roja, el color que tienen las arcillas y las arenas de los alrededores. En esta zona se encuentras las siguientes pedanías: Villacorta y Madriguera .

 

Villacorta es otro de los pueblos rojos de la sierra de Ayllón. Pertenece al término municipal de Riaza, a cuyo Ayuntamiento se adscriben sus 38 habitantes. Esta localidad, situada a unos 13 kilómetros de Riaza, destaca por el color de sus construcciones, las cuales están hechas siguiendo una larga tradición y utilizando los elementos que se encuentran en las tierras colindantes: tierras y piedras rojizas. La pizarra también es muy usada puesto que existe en abundancia en las inmediaciones.

 

Existen dos palomares que se encuentran en muy buen estado de conservación, un puente romano y un antiguo molino, que ha sido restaurado recientemente (actualmente convertido en restaurante y alojamiento rural). En el centro de este bello pueblo se encuentra la iglesia de Santa Catalina de Alejandría, que destaca por su pórtico románico y por un artesonado mudéjar que ha sido descubierto recientemente, y que las gentes del pueblo están intentando recuperar.

 

En los alrededores del pueblo se encuentra la ermita de San Roque, que cuenta en su interior con una talla del santo. Es un edificio de planta rectangular con muros de cal y canto. Al interior se accede por una puerta de arco de medio punto, sobre el que se puede leer «1825». Palomar circular en desuso.

 

La ermita del Padre Eterno tiene el encanto añadido de disfrutar de un paisaje de gran belleza con una verde pradera arbolada y el paso de un riachuelo de aguas límpidas. Vieja por su historia ya que se conserva un acta de su inauguración y bendición del año 1534. Parece que sustituyó a otra más primitiva. La ampliación que le da la forma actual se realizó entre los años 1726 y 1757, en parte con piedras labradas de la iglesia de San Martín, del despoblado de Aragüetes, cuyos vestigios son visibles en el lugar llamado del Paredón. Festejan a San Roque y a Santa Catalina.

 

Madriguera es una población emplazada en la ladera de la sierra de Ayllón. Esta pedanía, que se encuentra a 16,5 kilómetros al sureste de Riaza y a cuyo Ayuntamiento fue agregada en 1979, cuenta con 30 habitantes.

 

Su nombre significa «guarida» o «refugio de animales», generalmente de conejos. Su iglesia de San Pedro Apostol posee varias piezas de plata, entre las que sobresalen una cruz procesional del siglo XVII, y una custodia de sol que hizo Alonso de Lizcano en la segunda mitad del siglo XVI en Sigüenza (Guadalajara). En junio festeja el Corpus Christi. El último fin de semana de julio celebra la festividad de su patrón, San Pantaleón.

  • Pueblos negros (Becerril, El Muyo, El Negredo y Serracín)

Estos pueblos de la Sierra de Ayllón poseen una singular y rica arquitectura en color negro que deben a la pizarra utilizada en sus construcciones. Las pedanías que los componen son: Becerril , El Muyo , El Negredo y Serracín  
 

Becerril está ubicada en la sierra de Ayllón, esta localidad, que pertenece al ayuntamiento de Riaza, cuenta con 13 habitantes. Al menos desde 1587 se llama como en la actualidad. Su nombre significa «lugar donde se crían o encierran becerros». Es uno de los llamados pueblos negros de la sierra de Ayllón por el color oscuro del material que se emplea en la construcción de muchas de sus casas, la pizarra, visible en paredes y tejados.

 

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es de origen románico y, aunque ha sido transformada con el paso de los siglos, todavía conserva el ábside semicircular realizado en mampostería de color rojizo, como las casas. En las inmediaciones del pueblo se encuentra la ermita de los santos mártires San Fabián y San Sebastián. Es este un edificio pequeño, construido a cal y canto con refuerzos de sillares rojos. El acceso se realiza por una puerta situada en la parte este. En el interior se encuentra un pequeño altar de madera policromada en rojo y azul y, en el centro de una hornacina, pueden verse las dos tallas. Celebra las festividades de San Antonio y Nuestra Señora de la Asunción (15 de agosto)
 

El Muyo es una pedanía situada a 20 Kilómetros al este de Riaza, a cuyo Ayuntamiento se adscriben sus 14 habitantes. Es el mejor ejemplo de los llamados pueblos negros de la sierra de Ayllón, ya que sus casas están construidas, casi por completo, de pizarra. Se llama así al menos desde 1587. El edificio más importante del núcleo es la iglesia de los Santos Mártires San Cornelio y San Cipriano. Posee una cruz procesional gótica de plata, de las llamadas «de gajos», por la forma en que sus brazos imitan troncos de árbol. Celebran a San Antonio y, a mediados de agosto, a los Santos Mártires San Cornelio y San Cipriano.

 

La Asociación Cultural de El Muyo, en la actualidad cuenta con cerca de un centenar de asociados, en su gran mayoría naturales del pueblo y sus descendientes. Tiene su sede en el teleclub de El Muyo, local social de reunión y entretenimiento de vecinos y visitantes que albergó la escuela y el Ayuntamiento hasta1979, año en el que El Muyo se agregó como pedanía al municipio de Riaza.

 

Esta asociación tiene como objetivos principales:

 

a) conservar el patrimonio natural, arquitectónico y cultural.
b) fomentar la creación y conservación de infraestructuras para dotar al pueblo de servicios.
c) organizar actividades culturales y lúdico-festivas.
d) actuar como interlocutores ante organismos públicos o entidades privadas.
e) fomentar el desarrollo demográfico, la creación de riqueza y la solidaridad entre los vecinos.

 

El Negredo es una población de 13 habitantes ubicada a 19 kilómetros al noroeste de Riaza, a cuyo Ayuntamiento ha sido agregada. Al menos desde 1587 se llama así. Es muy posible que derive de «El Nebredo» refiriéndose a un enebral o bosque de enebros. La abundante pizarra de la zona es la responsable del color negro de sus casas.

 

La Iglesia de Nuestra Señora de Vallehermoso es de origen románico (comentar que la citada iglesia, a diferencia de la tendencia habitual de levantarse en el conjunto del núcleo, se encuentra alejada de éste). A esta época pertenece una portada compuesta por dos columnas con capiteles de hojas, y arquivoltas decoradas con tacos u óvalos. Tiene también un bello pórtico renacentista.

 

En el centro de la pedanía se encuentra una ermita que hace las funciones de iglesia parroquial (dedicada a Virgen del Rosario) y que está construida en el siglo XVII. El último domingo de agosto celebran la Virgen de Vallehermoso, y el primero de octubre, la Virgen del Rosario.

 

Serracín ha sido durante muchos años el municipio independiente más pequeño de España. En la actualidad cuenta con 11 habitantes, y está unido administrativamente al Ayuntamiento de Riaza. Su tierra rojiza y la oscura pizarra dan un color especial a este lugar, al igual que ocurre con otras poblaciones de la zona situadas en la Sierra de Ayllón.

 

En 1591 ya se llamaba Serrazín, desde entonces su nombre no ha variado. Destacar las ruinas de la iglesia de San Pedro.

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