Pueblos más bonitos de España,según National Geographic: Calatañazor, principio del fin de la Reconquista, clasificado en el 8º lugar del ranquin

 

Con motivo de los próximos días festivos en los que se celebra la Semana Santa y de la entrada de la primavera, iremos ofreciendo a nuestros lectores reportajes sobre algunos rincones de Castilla y León por si quieren acercarse a disfrutar de su naturaleza, patrimonio histórico-artístico, arquitectura tradicional o de su gastronomía.

 

Esta semana nos vamos a fijar en otro de los 4 pueblos que la revista National Geographic incluye en su ranquin de los 10 pueblos más bonitos de España, publicado al inicio del presente año 2024, según los criterio de la ubicación, gastronomía y belleza, tras los reportajes anteriores de pueblo de Ayllón, en la provincia de Segovia clasificado en 2º lugar y Castrillo de los Polvozares, en la provincia de León, situado en 3er lugar. Queda para la próxima semana el pueblo de Mogarraz, en la provincia de Salamanca, clasificado en 10º lugar.

 

Descubramos algunos de los elementos característicos y especiales que National Geographic ha valorado, así como algunos otros elementos que pueden resultar de interés para el lector, continuando nuestro viaje en el espacio y en el tiempo con la localidad soriana de Calatañazor, lugar en la que el caudillo Almanzor, hincó la rodilla rendido en el año y se puede decir que en esa victoria cristiana comenzó el principio del fin de la Reconquista de la Península Ibérica por los cristianos.

 

A continuación, se reproducen sendas entradas de la Enciclopedia Románico Digital, elaborada y publicada por la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico:

 

Calatañazor está situado a medio camino entre Soria y El Burgo de Osma, muy cerca de la carretera N-122. El pueblo se halla encaramado sobre la hoz que forma el río Abión, frente a la muela donde se encuentran los restos de la ciudad, primero celtibérica y luego hispanoromana, de Voluce. Las defensas naturales de tan agreste emplazamiento se vieron reforzadas con una muralla del siglo XII y un castillo levantado en época bajomedieval.
 
Prescindiendo de la leyenda sobre la derrota de Almanzor en 1002, glosada por Rodrigo Jiménez de Rada, no se conoce ninguna mención documental sobre Calatañazor anterior a 1088, en que se traza la línea divisoria entre las diócesis de Osma y Burgos-Oca. En ese año aparece como la más extrema de las repoblaciones cristianas por lo que hay que suponer que fuera recuperada con posterioridad a 1060, momento en que Fernando I toma Gormaz, Vadorrey, Aguilera y Berlanga. Según Martínez Díez no es descartable que dada su situación orográfica pudiera haber sido ocupada ocasionalmente por las expediciones musulmanas que transitaban por la cercana calzada romana que unía Osma con el valle del Ebro. Su propio nombre, Calatañazor, significa en árabe “castillo de las águilas”, lo que prueba esta relación con gentes arabófonas.
 
Esta situación de límite o frontera se perdió con el paso de los años y el avance de la reconquista. Así en 1134, al confirmarse la divisoria entre los obispados antes señalados, la línea ya
no se detiene aquí sino que continua por Cabreillas, Murielas, Calatannazor, usque ad serram de Gorbión.
 
Por entonces ya se había constituido en torno a Calatañazor una Comunidad de Villa y Tierra que logró mantener su integridad territorial hasta el siglo XIX.
 
Desde esos momentos del siglo XII hasta finales de la centuria siguiente no volvemos a tener noticias de ella. En 1297 doña María de Molina donó la villa a don Enrique el Senador, revirtiendo de nuevo a la Corona en 1303 tras la muerte de éste. Poco tiempo después fue entregada por el rey a su hermano, el infante don Pedro, que construyó el castillo, pasando en 1319 a la hija de éste, doña Blanca. De nuevo en manos de la Corona, fue don Enrique II el que en 1376 cedió la villa en régimen de señorío a don Juan Fernández de Padilla, a cuya familia estuvo vinculado desde entonces. En 1622 tomó posesión de este señorío don Juan Gómez de Sandoval, primer duque de Medinaceli.
 

De la importancia que adquirió con el paso del tiempo son buena muestra las once parroquias que llegó a tener, según Loperráez: San Martín, Santa Columba, San Juan Bautista, San Nicolás, San Miguel, Santa María Magdalena, Santa Ana, San Lorenzo, San Roque, San Salvador o Santa María del Castillo y Nuestra Señora de Fuentemayuel que era una especie de arrabal ya despoblado. Podemos saber la ubicación de algunas de ellas gracias a la carta que envió el párroco de Calatañazor, don Ramón Bas y Martínez, al cartógrafo Tomás López, el 20 de septiembre de 1771:
 
“Extramuros de la Villa por la parte de oriente ay una Hermita de Nra. Sra. de la Soledad, que antiguamente fue Parroquia de San Nicolas. Cerca de esta, como 400 pasos de distancia ay otra de San Juan Bautista, que tambien fue Parroquia, y esta por la parte de poniente de la antecedente. De esta medio quarto de legua hacia el norte encima de un alto ay otra de Sta. Ana. Un quarto de legua de esta en la linea de poniente ay otra de Sta. Maria Magdalena en medio de una vega llamada Vega de la Magdalena. Hubo otra parroquia como 200 pasos de las peñas (ilegible) que esta situada esta Villa llamada San Martin y de esta ay razon en un libro antiguo de parroquia de quando se mando quitar y traer la pila bautismal y poner una cruz en el sitio donde estuvo el altar. Otra en la linea de medio dia distan 200 pasos llamada Sta. Coloma (esta según tradicion) cuio terminio en aquella se conserba el mismo nombre por la parte de entre poniente y medio dia a 200 pasos de esta pasa un rio de corto caudal”.
 
A éstas habría que añadir la de San Lázaro ubicada en el prado del mismo nombre.
 
De la mayor parte de ellas no ha quedado ni rastro
Texto: PLHH – Foto: JNG (Enciclopedia Románico Digital, Fundación de Santa María la Real, Aguilar de Campoo, Palencia)

Románico en el caserío tradicional

En la calle del Tirador, cerca del actual Ayuntamiento, hay una casa particular con una portada románica y un relieve algo posterior. La portada consta de un arco de medio punto doblado apoyado sobre una línea de imposta de nacela. Sobre ella hay una hornacina que lleva incrustado un relieve pétreo en el que se representa bajo un arco mixtilíneo a San Miguel blandiendo su espada y pisoteando al diablo. Es de factura tosca y cronología tardía, probablemente de mediados del XIII.
 
Dado el tema representado es posible que nos hallemos ante los restos que quedan de la antigua iglesia de San Miguel.
Texto y fotos: PLHH (Enciclopedia Románico Digital, Fundación de Santa María la Real, Aguilar de Campoo, Palencia)

 

Ver documento anexo al reportaje.

Un paseo por Calatañazor

Calatañazor es uno de esos preciosos pueblitos sorianos que bien merecería estar entre los más bonitos de España. Sus calles estrechas y adoquinadas y sus casitas con entramado de madera y soportales, típicos de la arquitectura popular de la Edad Media, invitan a recrearse admirándolos sin prisa.

 

 

Ascendiendo por la calle principal podrás ver el busto muy significativo en la historia de este lugar. Según el dicho, donde Almanzor (Muhammad Ibn Abï Amir) perdió el tambor en Calatañazor; la leyenda cuenta que este militar musulmán, tras muchas victorias fue derrotado en este pueblo, perdiendo su alegría (el tambor) y dejándose morir.

 

En la plaza Mayor, se levanta un rollo o picota, que solía tener una función de castigo para delincuentes. También hay una curiosa piedra, llamada del Abanico, en la que se observa la huella fósil de una hoja de palmera. 

 

No olvides subir a lo alto del castillo donde recientemente se inauguró un mirador. Unas vistas espectaculares al pueblo, a la llanura y al cañón que lo protege en la zona sur.

 

Trama urbana y el caserío tradicional: 

 

Sin duda lo más sobresaliente y destacable de Calatañazor es su arquitectura y la forma en la que se conserva. Esas casas de paja y barro, esa arquitectura típica de la Edad Media, hace de Calatañazor uno de los pueblos más bonitos y con más encanto de Soria y de Castilla y León. Se conserva prácticamente igual que en el siglo X, por lo que os podéis imaginar el encanto que tiene y lo especial que es.

 

Apenas tiene una calle principal, la Calle Real, desde la que salen el resto, no muchas más. Las suficientes para darte cuenta de la belleza de esta villa soriana. Así que simplemente camina, observa cada fachada, cada metro de ese empedrado suelo, y disfruta. Una arquitectura típica medieval con callejuelas empedradas y edificios construidos de piedra, adobe y madera donde destacan algunos escudos, balconadas y soportales.

 

No podemos olvidar las magnificas chimeneas cónicas, que tienen un inusitado protagonismo en el interior de los hogares. No dejen de ver una si tiene oportunidad. También se pueden ver unas parecidas en el cercano pueblo de la Cuenca.

 

Iglesia de Santa María del Castillo

 

La iglesia de Santa María del Castillo se ubica en la C/ Real. Es de origen románico y gótico y se construyó en el siglo XII. Posteriormente, entre los siglos XVI y XVIII se hicieron varias reformas, hasta lo que vemos actualmente. Está declarada Bien de Interés Cultural y destaca por su portada románica, la bóveda gótica y un retablo del siglo XVIII. Al lado de la iglesia está el Museo Parroquial, de interés para los amantes del arte sacro.

 

Plaza Mayor

 

Siguiendo andando por la C/ Real llegaremos a la Plaza Mayor, de forma triangular. En ella destaca el rollo de Justicia, indicando que tiempo atrás la villa de Calatañazor impartía justicia. Junto al rollo se encuentra también la Piedra del Abanico. Una roca en la que se pueden apreciar restos fosilizados de troncos y hojas de una palmera.

 

Castillo de los Padilla

 

Ya desde la Plaza Mayor podemos observar el Castillo, que se levanta al final del pueblo. Conserva poco más que una alta y robusta torre, la Torre del Homenaje, a la que se puede acceder y desde donde contemplar una amplia panorámica del entorno que rodea a Calatañazor decorada con el elegante vuelo de los buitres, a los que creerás tocar sus alas.

 

El Castillo, como el resto de la fortificación, se construyó en el siglo XII. Aunque este, dos siglos más tarde, se reformó.

 

Muralla de Calatañazor

 

Calatañazor se fortificó en el siglo XII y, contrariamente al Castillo, la muralla se conserva prácticamente en su totalidad. Fue Alfonso I El Batallador el que la levantó en gran parte y todo el conjunto fortificado contaba con 8 torres cilíndricas, dos puertas, dos portillos y un foso.

 

Torre del Palomar

 

Esta torre circular, de más de 3 siglos de antigüedad, hasta hace unas décadas era un palomar. Actualmente es un restaurante de dos plantas y con jardín, con una cuidada decoración y donde degustar la excelente gastronomía soriana.

 

Chimeneas de Calatañazor

 

Sí, chimeneas. Y es que las chimenas de Calatañazor son muy peculiares, ya que su forma es cónica. Se construían sobre la cocina, dejando escapar el humo e impregnando el pueblo en gustosos aromas. Aún hoy se conservan muchas de ellas, por lo que no dejes de mirar hacia arriba.

 

 

Ermitas

Justo antes del acceso a Calatañazor, junto a la zona de aparcamiento, se encuentra la ermita de la Soledad. Es de origen románico aunque en el siglo XVII se realizaron algunas reformas. Destaca por su ábside semicircular y por las raras figuras que sobresalen bajo la cornisa.

 

Frente a ella, y al otro lado de la carretera, se encuentran las ruinas de San Juan Bautista. Apenas se conserva una bella portada.

 

Necrópolis

 

Bajo el Castillo se encuentra una Necrópolis Altomedieval, del siglo X, con 3 sepulturas que parece ser pertenecen a una misma familia. Hay un sendero por detrás de la ermita de la Soledad que conduce a la Necrópolis.

 

Gastronomía y fiestas

 

En la gastronomía de Calatañazor, como en todo Soria, destacan los asados castellanos, platos de caza, la sopa castellana, los entrantes con setas, los torreznos, la morcilla dulce, la mantequilla y por supuesto el vino D.O. Ribera del Duero.

 

Se celebran el segundo domingo de septiembre en honor al Santísimo Cristo. Se organizan actos religiosos y distintas actividades para todas las edades.

No te pierdas otros tesoros naturales en el entorno de Calatañazor
  • El sabinar, espacio natural protegido

En los llanos de Calatañazor, se encuentra uno de los bosques de sabinas mejor conservados del planeta. Incluido en la Red de Espacios Naturales de Castilla y León, este bosque acogedor y longevo contiene una de las escasas masas de sabinas albares (Juniperus thurifera) de porte arbóreo y gran altura. Algunos ejemplares alcanzan los catorce metros de altura, más de cinco de perímetro y cerca de dos mil años de existencia.

 

Este sabinar suma a su gran valor ecológico las bayas, que alimentan en los meses de más frío a cuervos, urracas, zorzales y otros pájaros. De esta forma, además de ser la masa de sabinar más espeso del mundo (su densidad es normal para un encinar, pero excesiva para un sabinar tipo) se revela como un bosque invernal muy interesante para los aficionados a la ornitología.

 

El Palacio de Santa Coloma junto a la localidad de Muriel de la Fuente, alberga la Casa del Parque del Sabinar, donde además de conocer las peculiaridades del Espacio Natural, se puede interactuar con otros espacios protegidos del entorno: el Monumento Natural de la Fuentona y el LIC, Red Natura 2000, de la sierra de Cabrejas.

 

 

 

Cómo llegar: Desde Soria capital coger la N-122 dirección Valladolid. Una vez recorridos 30 kilómetros nos desviaremos a la derecha en dirección a la localidad de Calatañazor. Pasaremos esta hermosa villa medieval y antes de llegar a Muriel de la Fuente, en la margen derecha de la carretera, es donde el sabinar que baja de la sierra de Cabrejas encuentra su densidad más impresionante.

  • La Fuentona, monumento natural

A menos de media legua (1 legua = 5 kms., aproximadamente) al norte de Muriel de la Fuente, la limpísima y surgente laguna es el nacimiento, o nacedero, del río Abión que, después de regar y convertir en fértil huerta las vegas de la Tierra de El Burgo, cede sus aguas al río Ucero en la villa episcopal.

 

Monumento Natural y considerada uno de los parajes más bellos de la provincia, este estanque natural no es sino uno de tantos manantiales en red que circulan bajo la tierra, y que decidió ver la luz para hacerse alberca y después río.

 

Torca o embudo de origen kárstico, que tiene comunicación con las corrientes subterráneas de las plataformas calcáreas de Calatañazor; sus aguas son tan cristalinas que parecen no tener sino un palmo o dos de hondo, aunque la realidad es que el manantial con una profundidad aproximada de unos cincuenta metros se prolonga en longitud varios cientos más hasta alcanzar el nivel del agua del río subterráneo con el que está conectada.

 

Desde Cabrejas del Pinar o Muriel de la Fuente una senda de ribera nos conduce entre barrancos, cárcavas, desfiladeros, sabinas, vegetación de ribera, nenúfares y botones de oro,… hasta el manantial. Al final, y como por sorpresa en medio de este paisaje imprevisible, mana la Fuentona en toda su hermosura kárstica. Es gélida, de aguas más que transparentes y, en los días claros, se inunda de luces refractadas. Antes de ella, a la derecha del camino, una cascada suma sus sonidos líquidos a los de alondras, mirlos y terreras. En sus paredones crían además algunas parejas de buitres leonados y halcones.

 

Por eso tenemos que disfrutar de la naturaleza que lo compone con respeto y con la obligación de preservarlo para las generaciones venideras.

 

 
Cómo llegar: Desde Soria capital coger la N-122 dirección Valladolid. Una vez recorridos 30 kilómetros nos desviaremos a la derecha en dirección a la localidad de Calatañazor. Pasado el municipio de Calatañazor llegaremos hasta Muriel de la Fuente y desde aquí ya veremos el desvío a la Fuentona.
 

Ruta de La Fuentona, en la provincia de Soria

Qué ver y cómo llegar a la ruta de La Fuentona de Muriel de la Fuente, en la provincia de Soria, muy cerca de la localidad soriana. El conocido como Monumento Natural de La Fuentona, en plena Sierra de Cabrejas, es una de las rutas de senderismo más bonitas de Soria.

 

La ruta puede comenzar en varios puntos, que en el mapa de abajo indicamos. Se puede iniciar en la Casa del Parque del Sabinar de Calatañazor. Esta opción es la más larga pero hay un Centro de Interpretación muy interesante. Los otros 3 puntos de inicio están más cerca y a distintas distancias. En todos los casos hay una zona habilitada de aparcamiento pero dependiendo la época del año en los más cercanos puede haber tarifa de aparcamiento.

 

Ermita Virgen del Valle

Se puede comenzar la ruta en el punto intermedio. Se aparca el coche en la zona habilitada para ello, junto a la ermita de la Virgen del Valle, y se toma la dirección por el sendero, dejando el río Abión a la derecha. Se camina observando la cantidad de buitres que sobrevuelan y que se posan sobre las rocas. Se verá un largo puente de madera a la derecha, pero se continuará de frente.

 

Punto de información

Tras unos minutos, se llega a una casa de madera donde una guía informa de la ruta y proporciona, si es necesario, mapas. Desde ahí se toma una pasarela de madera y se continúa caminando por un sendero junto al río, que destaca por sus aguas cristalinas.

 

Puentes de madera

Un poquito más adelante, se cruza el río por un puente de madera y continúa la ruta.

 

En menos de 10 minutos, se llega a otro puente de madera. Aquí se puede tirar a la derecha y cruzarlo a la vuelta o cruzarlo en este momento y dejar el otro sendero para después.

 

Laguna de la Fuentona

Si se elige la opción de cruzar puente, la dirección lleva a la laguna de La Fuentona, que en apenas 5 minutos aparecerá  sorprendentemente con su belleza paisajística, serenidad y silencio. Se recomienda subir un poco la colina para observarla desde arriba. La panorámica es realmente espectacular.

 

Esta laguna es el nacimiento del río Abión. Además es singular porque este manantial tiene unos 50 metros de profundidad y está conectado con una inmensa y, en parte, desconocida red subterránea de varios cientos de metros. Se ha intentado conocer más de este entramado pero su dificultad es extrema, incluso el famoso programa de «Al filo de lo imposible» se acercó hasta aquí, y solo se ha logrado descubrir una parte.

 

Cascada de la Fuentona 

 

Tras disfrutar de este maravilloso entorno, se vuelve hasta llegar de nuevo al puente de madera. Desde ahí se tomará el sendero en dirección a la Cascada de La Fuentona. Si es época de deshielo quizás haya que cruzar un pequeñísimo arroyo, haciendo la ruta más divertida. Es algo sencillo, no hay por qué preocuparse. Así que la ruta continúa ahora con el río a la izquierda. Poco después hatrá que cruzar otro pequeño y coqueto puente de madera.

 

Tras cruzarlo, en unos 5 minutos llegaremos a la preciosa Cascada de La Fuentona. Un rincón escondido, idílico. Dependiendo la época del año el agua que cae será distinto, pero en cualquier caso, merece la pena acercarse y contemplarla. Un lugar para relajarse y conectar con la naturaleza.

 

Y la vuelta es desandar lo andado y volver a disfrutar de este encantador paraje de Soria. Una ruta de senderismo muy agradable, preciosa y sencilla. De obligada visita si te encuentras por la zona.

 

Datos de la ruta:

  • Ruta lineal
  • Distancia: unos 6 kms.
  • Duración: 1h 30 min aprox.
  • Dificultad: fácil, bastante llana y bien habilitada. Se puede realizar con niños y con perros.
  • Época recomendada: la primavera es la mejor por ver la cascada con más agua. Aunque en verano y otoño también se puede realizar perfectamente. En invierno, salvo nevadas o fuertes heladas, también se podría hacer.

Más información

LOCALIDAD: Calatañazor

COMARCA: Tierra del Burgo

ENLACES DE INTERÉS

Oficina de Turismo

Guías de Turismo

INFORMACIÓN MUNICIPAL:

La Plaza, s/n

42193 – Calatañazor (Soria)

Teléfono: 975 183 641

www.calatanazor.es

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