
La Senda de los Pescadores, junto al río Cega, recorre a lo largo de 16,5 kilómetros un frondoso bosque de ribera entre las localidades de Cuéllar y Zarzuela del Pinar en la comarca de Tierra de Pinares (Segovia).

Aquí el río Cega, en su recorrido desde la vertiente norte del pico Nevero hasta alcanzar el río Duero, se encaja en profundos barrancos en medio de la llanura arenosa.
Sobre las paredes de estos barrancos se instala un bosque de extraordinaria diversidad y abundancia que varía en función del grado de humedad e incidencia del sol.
El sendero vuelve al punto de partida por uno de los montes de pino resinero más extensos del país. El recorrido está señalizado y dividido en 7 tramos. Al final de cada uno diferentes sendas suben al pinar para regresar al punto inicial.
La Senda de los Pescadores es uno de los senderos más representativos de la provincia de Segovia. No obstante debido a su constante transformación, al encontrarse en la ribera del río Cega, es aconsejable antes de realizarla contactar con la oficina de turismo de Cuéllar para saber si está acondicionada.
Cada año, el agua de las fuertes lluvias en busca del río, provoca numerosos desprendimientos sepultando y haciendo impracticable muchos de los tramos del recorrido.
Actualmente el ayuntamiento mantiene 4 tramos, una distancia de 7,3 km (3,9 km de ida + 3,4 de vuelta).
El inicio del recorrido se encuentra en el Puente Segoviano junto a la salida 57 de la Autovía A-601 Segovia – Valladolid, a escasos 3 kilómetros de la villa de Cuéllar.

Cómo llegar a la Senda de los Pescadores en Cuéllar

Desde Madrid por la AP61 hasta Segovia y a continuación coger la A601 hasta Cuéllar.
La Senda de los Pescadores empieza su recorrido junto a la AUTOVIA A-601, tomando la salida nº 57. Se accede al río Cega por debajo del puente de la autovia, y en el antiguo puente de la vieja carretera podemos aparcar y empezar la senda andando junto al Cega.
Ficha técnica
Clasificación: Entorno natural.
Localización: Cuéllar
Poblaciones cercanas de interés: Cuéllar
Aparcamiento: Sí
Perros: Sí
Turismo activo: Senderismo
Época recomendada: Todo el año, cada estación es diferente
Longitud ruta: 16,5 kms. (ida y vuelta)
Dificultad: Alta
Señalizada: Sí
Tiempo estimado: 6 horas
Punto de salida: Puente Segoviano (Cuéllar)
Final: Puente Segoviano (Cuéllar)
Desnivel de ascenso: Cota máxima 802 m
El río Cega, el río de la Tierra de Pinares segoviana

Se trata de un río afluente del Duero, que discurre por su margen izquierda. El nacimiento del Cega se encuentra en la sierra de Guadarrama en la vertiente segoviana, concretamente sus aguas manan de la conocida como Fuente del Mojón, ubicada en las proximidades del término municipal de Navafría.
Tiene una extensión de casi 150 km en los que cruza las provincias de Segovia y Valladolid para unir su caudal con el del Duero a la altura del municipio vallisoletano de Puente Duero.
En su recorrido a lo largo de la provincia de Segovia recibe el aporte de numerosos arroyos y riachuelos que también proceden de las cimas de las alineaciones montañosas de Guadarrama, aunque su principal afluente es el río Pirón.
Alberga una importante biodiversidad y es un elemento fundamental en el paisaje de esta zona de Segovia, llamando especialmente la atención los barrancos que el cauce dibuja a la altura del municipio de Cuéllar, que pueden llegar a tener entre 20 y 60 m de profundidad y una anchura de hasta 300 m.
La vegetación que rodea la ribera del río está dominada, principalmente, por los abedules, de hecho a la vera del río Cega se concentra una de las poblaciones más grandes de esta especie en la provincia de Segovia.
Algunos datos sobre la la Villa de Cuéllar y su Tierra

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Desde los orígenes a la actualidad

Para conocer los orígenes de Cuéllar, hay que retroceder hasta la Edad de Bronce, época de la que ha aparecido un poblado en el paraje del “Barco de los Habares” y algunos fragmentos de cerámica campaniforme en el recinto del antiguo Estudio de Gramática.
Ya en la Edad de Hierro, desde el siglo VIII a.C. existió un amplio poblado en las cercanías del castillo, con una necrópolis que estaba en la zona de las Erijuelas de San Andrés. En ella se han encontrado restos de cerámica hecha a mano, utensilios de hierro y urnas cinerarias.
Según algunos historiadores, Cuéllar se corresponde con la Colenda romana en un territorio conquistado por el General Tito Didio, quien la asedió y asaltó, vendiendo a sus habitantes como esclavos. Hay estudiosos que sostienen que su origen es prerromano y sobre ella se produjo la conquista. Lo que si parece seguro es que el nombre de Cuéllar deriva del latín “collis”, que significa colina y que genera el topónimo “lugar de colinas”.
El hecho es que el asentamiento romano no dejó muchos vestigios, encontrándose de nuevo noticias de la villa hacia el siglo X d.C. en relación con la acción repobladora de los condes de Monzón; según fuentes musulmanas fue arrasada por el caudillo árabe Almanzor.
La primera repoblación medieval fue llevada a cabo después de la batalla de Simancas (939), sin que pueda precisarse el año ni su repoblador. Su vida fue efímera, pues perteneciendo al condado de Castilla, fue arrasada por el caudillo Almanzor en el año 977, trasladando a Al-Ándalus a sus habitantes como esclavos. Más de un siglo después tuvo lugar la segunda y definitiva repoblación, producto del movimiento repoblador llevado a cabo por Alfonso VI de Castilla, y encomendada al magnate Pedro Ansúrez, tal y como recogen el Chronicón de don Pelayo y El conde Lucanor. Su fundación siguió el modelo de las Comunidades de Villa y Tierra, surgiendo tras la misma la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar; actuó por primera vez como concilium en 1147, y el rey Alfonso VIII de Castilla celebró las Cortes de Castilla en Cuéllar en 1184.
El buen nivel económico conseguido al final del reinado de Fernando III de Castilla y muy especialmente durante el de su hijo Alfonso X el Sabio, la convirtieron en una de las poblaciones más importantes de la meseta del Duero. El rey Alfonso, quien mostró una profunda predilección por la villa, implantó en ella un importante emporio ganadero que, junto a las exenciones que hizo en su Fuero Real (1256) confortaron una próspera economía derivada de la producción lanera, exportada ya desde el siglo XII a los telares flamencos utilizando los puertos del Cantábrico. Su hijo Sancho IV de Castilla frecuentó la villa como coto de caza y la mujer de éste hizo de ella su baluarte a la muerte del rey. En el castillo de Cuéllar celebró María de Molina las Cortes de 1297 y permaneció refugiada ante el peligro de quienes intentaron arrebatar la Corona de Castilla al futuro Fernando IV de Castilla.
En la primavera de 1354 la iglesia de San Martín fue el escenario del matrimonio entre Pedro I de Castilla y Juana de Castro. Tras su asesinato y la proclamación como nuevo rey de Enrique II de Castilla, la villa pasó a manos de la Corona, pues pertenecía por herencia a su esposa, Juana Manuel de Villena. Posteriormente fue heredada por Juan I de Castilla, quien la visitó con frecuencia, y en ella se encontraba cuando en 1382 la reina Leonor de Aragón falleció de sobreparto, entregándosela un año después en arras a su nueva mujer, Beatriz de Portugal. Meses antes de morir el rey, concedió las ferias de Cuéllar con los mismos privilegios que las de Valladolid. Durante el señorío de la villa por parte de Fernando I de Aragón, sus habitantes acudieron a la conquista de Antequera comandados por Fernán Velázquez de Cuéllar, su canciller mayor, y su producción lanar pasó de los telares flamencos a los catalanes.
El señorío de Cuéllar fue entregado en 1444 al valido de Juan II de Castilla, el condestable Álvaro de Luna, quien se encontraba en Cuéllar cuando fue prendido y trasladado a Valladolid para ser decapitado, siendo entregada a la princesa Isabel. El nuevo monarca Enrique IV de Castilla celebró las primeras Cortes de su reinado en la villa, y se la compró a su hermanastra por 200.000 doblas de la banda en concepto de dote para entregársela a su valido Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque y gran maestre de la Orden de Santiago en 1464. El nuevo señor reforzó y amplió su recinto amurallado y castillo ante las posteriores amenazas de la reina Isabel, quien quiso a toda costa recuperar su posesión.
En el siglo XVII Cuéllar, como toda Castilla, entra en una etapa de decadencia y despoblación debido a un periodo de crisis por las guerras, los impuestos, las epidemias y la emigración a Indias fundamentalmente.
El hecho de que la Corte se instalase en Madrid ayudó a esta decadencia, ya que muchas villas castellanas habían sido sede y refugio de los reyes. De hecho, los Duques de Alburquerque también trasladaron su residencia a Madrid, como muchos otros nobles, atraídos por la corte y por conseguir puestos en política.
En el siglo XVIII se produjo una recuperación social y económica gracias al aumento de las cosechas. En 1770 Carlos III dictó normas para el reparto de tierras de propios y concejiles, siendo Cuéllar beneficiaria ya que muchas de las tierras eran del Ayuntamiento y de la Comunidad de Villa y Tierra, con lo que los vecinos tuvieron acceso en usufructo a estos bienes.
En la siguiente centuria y parte del siglo XX, se volvió a vivir una etapa de decadencia. En la Guerra de Independencia jugó un papel muy importante, ya que al estar a medio camino entre Segovia y Valladolid, su riqueza agrícola y el castillo hicieron que fuese codiciada por los franceses. La huella que dejaron fue muy negativa, porque además de esquilmar los campos, se saquearon también muchos de sus templos y de sus obras de arte.
En 1833, el escritor José de Espronceda fue desterrado a Cuéllar por leer unos versos “subversivos”. En esta villa escribió su novela “Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar”, cuya acción se desarrolla principalmente en el castillo.
En 1936, Cuéllar tomó parte en la Guerra Civil en el bando “nacional”, quedando el castillo convertido en cuartel de soldados italianos y posteriormente en cárcel de presos políticos, sanatorio para tuberculosos y por último penal de delitos comunes. Ha sido recuperado como Instituto de Enseñanza Secundaria, archivo de la Casa Ducal, de la Comunidad de Villa y Tierra y del Ayuntamiento y parcialmente para el Turismo.
La época de posguerra se vivió algo mejor, ya que la población pudo sobrevivir gracias al campo y la ganadería. Muchos de sus habitantes decidieron emigrar buscando mejores condiciones de vida hacia zonas más industrializadas. No obstante, este fenómeno tuvo más repercusión en las localidades vecinas que en la propia Cuéllar.
Dado el patrimonio histórico-artístico conservado en Cuéllar, merece la pena pasear por sus calles para disfrutar de la arquitectura, escultura y pintura medievales, con especial mención al arte múdejar, porque Cuéllar es uno de los focos para estudiar el arte múdejar medieval en Castilla:
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Castillo de Cuéllar – Palacio de los Duques de Alburquerque

La ruta por Cuéllar comienza en su lugar más emblemático, el Castillo de los Alburquerque. Construido en el siglo XIV por Don Beltrán de la Cueva, sobre los restos de una antigua fortaleza del siglo XII, es uno de los castillos más bonitos y mejor conservados de la provincia de Segovia. Del castillo, que tiene una planta cuadrada, destacan sus cuatro torres y su estilo palaciego. Durante la Guerra de la Independencia llegó a ser cuartel general de Wellington y después fue saqueado por las tropas napoleónicas. Fue declarado en el año 1931 Monumento Artístico Nacional y actualmente es un centro educativo. A parte de las visitas guiadas también realizan visitas teatralizadas pero eso sí, hay que reservarlas con antelación en la oficina de turismo de Cuéllar (921 14 22 03).
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Murallas de Cuéllar
Las murallas de Cuéllar, del siglo XI y reformadas en el siglo XVI, están situadas junto al Castillo de los Alburquerque y, al igual que este, están declaradas Monumento Nacional. Tienen aproximadamente dos kilómetros de longitud y hay dos tramos visitables que permiten dar un paseo por el adarve, al que se accede por la Puerta de San Basilio, y cuando se llega al tramo sur se ven unas espectaculares vistas del Parque de la Huerta del Duque.
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Parque de la Huerta del Duque
Desde el tramo sur de las murallas se abre una puerta que lleva al Parque de la Huerta del Duque, perfecto para dar un paseo, si el tiempo acompaña, por sus más de 8 hectáreas de superficie.
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Iglesia de San Martín
Junto al castillo y al tramo sur de las murallas de Cuéllar se encuentra la Iglesia de San Martín. Es del siglo XII y está declarada Bien de Interés Cultural. Como dato histórico decir que fue la iglesia donde se casaron Pedro I de Castilla y Juana de Castro en el año 1354. En la actualidad alberga en su interior el Centro de Interpretación del Arte Mudéjar.
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Puerta y Convento de San Basilio
Vista la Iglesia de San Martín lo siguiente es adentrarse en el casco histórico de Cuéllar. Para ello hay que atravesar la Puerta de San Basilio, del siglo XII, conocida históricamente como la Puerta del Robledo. Es una de las puertas más bonitas que ver en Cuéllar así que no te la pierdas ya que además permite subir al adarve de la muralla de forma gratuita. Justo enfrente se encuentra el Convento de San Basilio del que toma el nombre. El convento se abandonó tras la desamortización de Mendizábal y actualmente es propiedad privada. Nada más cruzarla hay una reconstrucción muy interesante de un antiguo lagar.
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Iglesia y Puerta de San Andrés
Desde el Convento de San Basilio hay que ir en busca de la Plaza de San Andrés pero antes, a mano izquierda, sale la Calle Henar que lleva hasta la Iglesia de San Andrés, una de las más bonitas de Cuéllar. Para adentrarse en el interior de la ciudadela hay que pasar por la Puerta de San Andrés del siglo XII. En la parte superior del arco se encuentra el escudo del concejo de Cuéllar.
- Puerta de la Judería
En esta parte de la ciudadela las calles se estrechan y pican un poco hacia arriba. Hay que continuar hasta llegar a la Puerta de la Judería por la que se accede al segundo recinto amurallado de Cuéllar. Como se puede deducir por el nombre era el lugar donde antiguamente estaba el barrio judío. Hay que decir que en la Villa de Cuéllar hubo una importante comunidad judía.
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Puerta y ábside de Santiago
Desde la Puerta de la Judería hay que ir hasta la Puerta de Santiago que comunicaba los dos recintos defensivos de la villa. Pero mucho más interesante que la propia puerta es el ábside, lo único que se conserva, de la antigua Iglesia de Santiago. Se puede visitar de manera gratuita.
- Arco de San Martín
Una vez que se ha visto el ábside de Santiago hay que desandar lo andando para volver a la Calle Estudio y cruzar el Arco de San Martín. Pero antes, a mano izquierda, está la fachada renacentista del Estudio de Gramática (siglo XV). El Arco de San Martín, flanqueado por dos torreones rectangulares, es una de las puertas más imponentes de las murallas de Cuéllar. Encima del arco se puede ver el escudo de armas de los Alburquerque. Enfrente de la Puerta de San Martín está la Casa y Panera del Duque de Alburquerque. Fue construida en el siglo XVIII y en ella se almacenaba el grano.
Bajando por la Calle Estudio, a unos pocos metros, se encuentra la siguiente parada de la ruta, la Iglesia de San Esteban del siglo XII. Es una de las joyas que ver en Cuéllar porque posee el ábside más representativo del arte mudéjar castellano. Si puedes no dudes en entrar en su interior ya que alberga otro tesoro, cuatro sepulcros de alabastro del siglo XV pertenecientes a la familia Hinestrosa. Junto al templo está el Parque Arqueológico Medieval que cuenta con tumbas, pozos de nieve y silos de alimentos.
La Calle Estudio termina en la Plaza Mercado del Pan y a unos pocos pasos de allí está la Capilla de la Magdalena, uno de los rincones con más encanto que ver en Cuéllar. En nuestro caso, al ir un día de diario y en tiempo de la Covid-19 no pudimos visitar su interior. Antiguamente la capilla perteneció a un hospital fundado en el siglo XV donde atendían a los más necesitados.
Desde la Capilla de la Magdalena hay que regresar a la Plaza Mercado del Pan y tomar la calle Colegio dirección a la Plaza Mayor. Por el camino se ve uno de los pocos ejemplos casos de arquitectura románica civil, el Palacio de Pedro I.
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Plaza Mayor de Cuéllar
La Plaza Mayor es uno de los lugares con más encanto que ver en Cuéllar, sobre todo por las casas típicas de entramado de madera. En la plaza se ubica el Ayuntamiento, que fue durante años la antigua cárcel de la villa, la Iglesia de San Miguel y unos cuantos bares y restaurantes en los que puedes aprovechar para hacer una parada en la ruta y tomar algo.
Iglesia de San Miguel
En la Iglesia de San Miguel se puso en el año 1395 el primer reloj de torre de España. En su interior alberga la Virgen del Rosario, patrona de Cuéllar.
Bajando desde la Plaza Mayor unos metros por la Calle Santa Marina se llega a la plaza del mismo nombre. Es uno de los rincones más bonitos de Cuéllar. Una vez vista la Plaza de Santa Marina hay que volver a subir hasta la Plaza Mayor y bajar por la Calle Santa Cruz hasta la esquina que es donde está el Palacio de Santa Cruz.
Es un edificio del siglo XVII que perteneció al marqués de Santa Cruz. La fachada es de ladrillo y tiene el escudo de la casa de Alburquerque. Se debe a que el marqués de Santa Cruz estaba casado con una hija del duque de Alburquerque.
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Convento de San Francisco y de la Concepción
Hay que poner rumbo hasta la zona de los Paseos de San Francisco. Allí se ubica el Convento de San Francisco, que está en pleno proceso de restauración, y el de la Concepción, un convento barroco del siglo XVIII construido sobre los cimientos de uno anterior del siglo XVI.
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Los encierros de Cuéllar

Sin duda, uno de los elementos característicos de Cuéllar y de sus gentes, son los encierros taurinos, célebres porque dicen ser los más antiguos de España.
En efecto, ya en el siglo XIV, la reina Leonor, esposa de Juan I de Castilla, infanta aragonesa por su nacimiento, es señora de Cuéllar y a ella se quejan los hidalgos y pecheros de la Villa, y dando respuesta a estas quejas habla de que es costumbre inmemorial encerrar toros en Cuéllar. Con posterioridad, Beltrán de la Cueva, I Duque de Alburquerque, ratifica esta sentencia en todos sus puntos. En el Archivo Histórico de Cuéllar se conservan documentos desde 1405 que hacen referencia a festejos con toros. Además de los Acuerdos del Regimiento, que ya en 1484 ordenan el pago de toros a dos personas diferentes, desde ese año las referencias a toros son constantes en estos Acuerdos, sobre todo para pagar las fiestas de San Juan y del Corpus, aunque también se corrían toros por acontecimientos especiales, como el nacimiento de algún heredero de la Casa de Alburquerque o la visita a la Villa de estos señores, así como para la celebración del fin de alguna epidemia.

En 1999 se celebró el V Centenario de la Ordenanza Reguladora de los Encierros de Cuéllar. Se trata de la primera regulación escrita que se conserva hasta el momento, y es la ley XVII de las ordenanzas dadas a la Villa de Cuéllar y su Tierra en 1499 por Francisco Fernández de la Cueva, II Duque de Alburquerque. «Que por el daño que se hizieren con los toros quando se encierra non aya manquadras ni otra pena.Muchas veces acaefce quando fe encierran toros enfta villa que fin culpa delos que traen fe face daño en panes o viñas: o otras cofas por los dichos toros o por los ganados que conellos vienen. Hordenamos que cuando lo tal acaefciere non fe fagan manquadras alos dichos toros ni alos ganados que conellos vinieren ni fe lieve otra pena alguna alos que truxeren´´. Y viene a regular una situación bastante habitual y es que durante el traslado del ganado hasta la villa, a los pastores y ganaderos que lo conducían se les escapaba y entraba en los sembrados; lo que la ley contempla es que estas personas no son culpables de los destrozos, por lo cual no tienen que pagar ninguna multa y que los dueños de las tierras no tienen derecho a percibir ni reclamar ninguna compensación económica.

En lo que respecta a los actuales encierros de Cuéllar, hay que aclarar que nada tienen que ver con los de Pamplona (a los que se hace referencia por ser los de mayor repercusión). El ganado sale de los Corrales, en la ribera del río Cega, a las 8 de la mañana y es conducido, en un recorrido de 5 Km, a través de los pinares, por un grupo de caballistas, llegando a Cuéllar en torno a las 9:30 de la mañana, realizándose el encierro por un circuito urbano de 1,5 Km, aproximadamente, hasta llegar a la plaza de toros, anteriormente a la Plaza Mayor, donde a continuación se procede a lo que aquí se denomina “la Probadilla”, que puede asimilarse a una capea, en la cual los mozos más valientes prueban a hacer cortes al novillo.
Las relaciones con los encierros de Pamplona son numerosas, como por ejemplo la fecha de celebración, ya que hasta que en 1921 se decidiera trasladar las fiestas al último domingo de Agosto, éstas se venían celebrando los primeros días de Julio, que coincidiría con la celebración de los Sanfermines. Debido a ésta y a otra serie de datos se ha querido ver el origen de las fiestas navarras en Cuéllar. No hay documentación que así lo atestigüe, pero sí que hay una serie de datos que nos lo pueden hacer pensar, como: que en el siglo XV, por dos veces, el Señorío de Cuéllar perteneció a don Juan, rey de Navarra, de 1416 a 1430 y de 1439 a 1444; esto supondría el trasiego de gentes, caballeros y servidumbre entre ambos lugares del mismo señor; con ellos irían usos, costumbres y fiestas. Años después, en 1525, un cuellarano, don Beltrán de la Cueva, III Duque de Alburquerque, fue nombrado Virrey de Navarra; de nuevo pudo haber intercambios de gentes y de costumbres, puesto que el Virrey llevó a cabo distintas campañas en el reino pirenaico y en territorio francés. No dejan de ser hipótesis, pero nos hacen sentirnos más cercanos de los navarros y vibrar con sus Sanfermines de una forma especial.
El 23 febrero de 2018 el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, concede a Cuellar el título de Fiesta de Interés Turístico Internacional, sumándose a las anteriores concesiones de Interés Turístico Nacional, y Regional.

- Origen e Historia de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar

Surge la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar como comunidad vecinal de funcionalidad militar al comienzo del siglo X, siendo en el siglo XI cuando la repoblación alcanza cierto arraigo.
La particularidad de las Comunidades de Villa y Tierra castellanas es que no dependen de ningún señor, sino directamente del rey. La villa y las aldeas que la rodean tienen autonomía en cuanto a su organización y la administración de justicia.
Al superar la reconquista la línea del Duero, y ocupar una amplía zona situada al sur del mismo, surge la necesidad de una organización administrativa, institucional y jurídica, que se va diferenciar mucho de la que existe en el norte del río.
Las Comunidades de Villa y Tierra eran amplias circunscripciones territoriales surgidas a partir de la concesión por parte de la Corona de una extensa superficie a una determinada villa, que se encargaba de organizar y poblar ese territorio. La villa establecía las condiciones que regulaban el asentamiento de nuevos colonos y ejercía un control efectivo sobre la totalidad del espacio que se encontraba bajo su jurisdicción.
Pueden distinguirse dos elementos perfectamente diferenciados y de desigual peso dentro de cada comunidadPor un lado los núcleos villanos, que habían controlado el asentamiento humano y que mantenían numerosas y variadas capacidades decisionales sobre el territorio de su jurisdicción; además, la villa que encabezaba la comunidad y le daba nombre era el núcleo poblado más importante de la tierra demarcada. Por otro lado, se encontraba la tierra, llamada también alfoz o término, que era el territorio subordinado a la villa y que ésta había poblado. La tierra estaba a su vez dividida en varias circunscripciones administrativas, llamadas sexmos, que englobaban a las aldeas y cada una de las cuales contaba con un representante propio ante el concejo villano.

En concreto, la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar contaba con un total de 6 sexmos o circunscripciones administrativas. De ellas, una correspondía a la Villa, e incluía a las aldeas próximas de Escarabajosa y Torregutierrez, que eran consideradas como arrabales o barrios de la Villa. En los otros 5 sexmos se agrupaban las restantes aldeas de la Tierra; estos eran los de Montemayor (Valladolid), Valcorba (Valladolid), Hontalbilla, Navalmanzano y La Mata.
Como puede observarse, hay dos sexmos que, en la actualidad, pertenecen a la provincia de Valladolid, mientras que los 4 restantes pertenecen a la provincia de Segovia.
La Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar está localizada en la parte meridional de la submeseta Norte, entre la sierra de Guadarrama y el curso del río Duero, repartida entre las actuales provincias de Segovia y Valladolid, y circunscrita casi en su totalidad, dentro de los límites de la comarca natural Tierra de Pinares.
- Composición de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar

La Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar agrupa a 36 municipios del norte de la provincia de Segovia y el sur de la de Valladolid.
Todos estos pueblos se agrupan en sexmos:
- Sexmo de Cuéllar : Cuéllar, Arroyo de Cuéllar, Campo de Cuéllar, Chatún, Dehesa y Dehesa Mayor, Fuentes de Cuéllar y Lovingos, todos pertenecientes a la provincia de Segovia.
- Sexmo de Mata de Cuéllar : Mata de Cuéllar, Chañe, Fresneda, Samboal, Narros de Cuéllar y Navas de Oro todos pertenecientes a la provincia de Segovia.
- Sexmo de Navalmanzano : Navalmanzano, Pinarejos, Gomezserracín, Sanchonuño, San Martín y Mudrián y Zarzuela del Pinar, todos pertenecientes a la provincia de Segovia.
- Sexmo de Hontalbilla : Hontalbilla, Olombrada y Moraleja de Cuéllar, Perosillo, Adrados, Lastras de Cuéllar y Frumales, todos pertenecientes a la provincia de Segovia.
- Sexmo de Valcorba : Santibáñez de Valcorba, Cogeces del Monte, Campaspero, Torrescárcela y Aldealbar, y Bahabón de Valcorba, todos pertenecientes a la provincia de Valladolid.
- Sexmo de Montemayor : Montemayor de Pililla, Viloria del Henar, San Miguel del Arroyo, Santiago del Arroyo, Vallelado y San Cristóbal de Cuéllar, estos dos últimos pertenecientes a la provincia de Segovia, mientras los 4 primeros pertenecen a la provincia de Valladolid.
- Funcionamiento de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar
El funcionamiento de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar se basa en cuatro organismos: Presidente, Vicepresidente, Comisión Sexmera y Junta General. Actualmente la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar está presidida por Carlos Fraile de Benito, alcalde del municipio de Cuéllar y la Vicepresidencia la ostenta Jesús A. Esteban Renedo.
Se articula en 6 grupos administrativos o sexmos: Sexmo de Cuéllar, Sexmo de Mata de Cuéllar, Sexmo de Navalmanzano, Sexmo de Hontalbilla, Sexmo de Valcorba y Sexmo de Montemayor.
El presidente, de acuerdo con lo determinado en los estatutos, es siempre el acalde de Cuéllar.
El Vicepresidente se elegirá después de cada celebración de elecciones locales, entre todos los representantes de cada localidad, por mayoría absoluta.
La Junta General estará compuesta por un representante de cada ayuntamiento, elegidos por éstos entre sus concejales. Debe celebrar, al menos, dos sesiones al año con un intervalo mínimo de dos meses.La Comisión Sexmera varía cada año y está formada por el Presidente, el Vicepresidente y 7 vocales, pertenecientes a cada uno de los sexmos, salvo el de Cuéllar, que tiene dos representantes, uno por el propio municipio de Cuéllar, y otro por el resto de los municipios pertenecientes al sexmo.
- Comunidad de Villa y Tierra de Cuellar
- Plaza Mayor 1
- 40200.- Cuellar (Segovia)
Más información
Oficina de Turismo de Cuéllar
Castillo de Cuéllar – C/ Palacio, s/n
Telf. 921 142 203




