«Un país de sed», de Jorge M. Molinero, publicado por Páramo

Este es un libro de pérdidas. La orfandad no solo trajo la ausencia del padre, recorrer las calles sin ir de su mano supuso la certeza de la muerte de la niñez y la conversión en hombre.

 

Pero por suerte siempre hay resquicios para el amor:  En el Pacífico de unos iris el poeta hila el paisaje de su vida con un Chile prestado, el de Raúl Zurita, con el Vesubio y el yeso de sus moldes en Pompeya, o con el Dersu Uzala de Kurosawa. Se trata de un poemario de ceniza, aunque con un rescoldo y el peligro latente de un nuevo incendio.

 
La reputada escritora y poetisa española Ana Pérez Cañamares ha dicho: «En ‘Un país de sed’, Molinero levanta paisajes emocionales, lugares de despedidas, de encuentros y de reparación, con una poesía valiente y en continuo crecimiento».
 

Algunos datos sobre el autor

Jorge M. Molinero (Valladolid, 1976). Ha publicado doce libros, entre otros, El hombre que mató a Michael Hutchence (Lupercalia Ediciones), Gominolas en los bolsillos (Ed. Zoográfico), La cuarta hija de Rosa (La Penúltima Editorial) y Nos prohibieron Bailar (Ed. 4 de agosto). Este es su tercer poemario con la Editorial Páramo, tras Bluebird y La ceguera del lanzador de cuchillos.

 
 
 
 
Título: Un país de sed
Autor: Jorge M. Molinero
Género: poesía
Editorial: Páramo, Valladolid
Tamaño: 15 x 22 cms.
Nº de páginas: 148
ISBN: 978-84-128128-0-0
PVP: 15 €

 

Sus calles que son útero: el primer olor que
reconociste es la fritura de la fábrica
de grasas cercana. Esa asfixia

en las tardes de agosto desangeladas.

 

Una mujer sacude las migas del mantel.

Lo más parecido a la nieve que tus ojos
ingenuos conocieron. Pronto

el deshielo.

 

Anegados de Pacífico quisiste huir mas
los mapas son laberinto.

 

En las noches de indigencia
cuando añoro el útero y la seguridad
de su arrope regreso
a casa de mi madre. Ella me recibió
por primera vez con las piernas abiertas.

 

Al nacer me dijo: eres débil
acostúmbrate a la lágrima: dependerás siempre
de las manos de una mujer como sostén.

***

Estas calles
en las que me vuelvo niño
son engullidas
por un asfalto nuevo.

 

Carecen de olor.

 

Pero cada esquina
tiene complejo de reino.

 

Y se niegan a reconocer
sus límites.

***

Idealizar
los soportales donde jugué
a descortezar un balón: como

si las fechas allí no sucedieran: como

si la soledad pasara de largo

***

Inculco a mis manos
el silencio aprendido
en las horas muertas
de la niñez.

 

De nada vale
el alfabeto
cuando lejano
su cuerpo.

***

Elijo
la sangre
como otra forma
de belleza.

(Autor: Jorge M. Molinero)

Más información:

Editorial Páramo

comunicacion@editorialparamo.com

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Se puede solicitar este poemario y todos los demás libros de Páramo a su distribuidora:

La Sombra de Caín

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Telf: 983 658 956

 
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