La rentabilidad de la renta agraria por UTA apenas supera el 0,5%, más allá del análisis triunfalista de España

La renta agraria se ha situado en 41.262 millones de euros en 2025, lo que supone un incremento del 12,9% con respecto al año anterior, según la primera estimación de las principales cifras económicas del sector agrario publicada por España, a través de su Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Cabe recordar que se ha reducido la ratio de incremto que se produjo en 2024 respecto del ejercicio de 2023, que fue en resultados provisionales de un 14,2 %, lo cual no deja de ser un indicador sintomático, dado que ha disminuido el incremento en un 1,3% respecto del incremento anterior. Si unimos esta disminución porcentual al incremento del IPC durante 2025, entonces el incremento se reduce en un 4% (IPC diciembre de 2025 = +2,77%), lo que significa que en euros corrientes el incremento ya no es del 12,9% sino del 8%.

El aumento estimado de la renta agraria en términos corrientes es de 4.701,6 M€. Este incremento se
debe principalmente al efecto combinado de un aumento del 10,8 % del volumen de producción vegetal,
acompañado de un incremento de precios del 5,1 % en la producción animal.

La producción de la rama agraria, que incluye tanto la vegetal como la animial, alcanzó su máximo histórico, 75.676 millones de euros, un 10,1% más que en 2024 (datos provisionales = 68.430 millones de euros) aportando un 19% a la variación de la renta agraria, incrementándose en 6.929,2 millones de euros respecto al año 2024 precedente, con datos consolidados y un 10,5 con datos provisionales, con un incremento tanto de las cantidades producidas (7,3%) como de los precios percibidos (2,6%), frente al crecimiento de la producción de la rama agraria en 2024, que fue +11%, es decir, se ha reducido el crecimiento en un 0,9%, que supone en términos relativos una disminución de la renta agraria de un 8%, fundamentalmente, por el continuo descenso de los precios y, sin aplicar dada la fecha de la estimación de la renta, el efecto de  la aparición de un foco de peste porcina africana en Barcelona que, si bien de momento solo afecta a jabalíes silvestres y no a granjas de producción, sí puede tener incidencia en los mercados.

El volumen de trabajo en la agricultura, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), ha aumentado este año un 2,9%, frente al 1,5% del año 2024 respecto del año 2023. Por tanto, la renta agraria en términos corrientes por Unidad de Trabajo Anual (UTA) se incrementó en 2025 un 9,6%, frente al incremto antecedente que fue del 12,6%, es decir, prácticamente un descenso del 3%, en 2025, hasta alcanzar los 48.712 euros (en 2024 = 45.890 euros), lo cual significa que la renta agraria en términos corrientes de 2025 frente a la renta agraria de 2024, en los mismos términos corrientes, solamente creció un 0.6%, lo cual significa que la retribución a la inversión de la tierra y del capital  y del trabajo, es raquítica.

A efectos de comparar la evolución de la Renta Agraria por UTA en términos reales, se elimina el efecto producido por la inflación usando el deflactor del PIB, obteniendo así el valor de la “renta real de los factores en la agricultura por unidad de trabajo anual” (indicador A). Para un deflactor del PIB de 2,5 % en el año 2025, se obtiene que este año el indicador A aumenta un 7,0% respecto al año anterior.

A la vista de los datos, solamente puede concluirse que sí hay una cierta ganancia saignificativa si excluimos de la ecuación el valor de la tierra y el valor del trabajo realizado por el agricultor, escenario que carece de todo rigor y profesionalidad frente a otros sectores de la economía. Esto ya no es un indicador sintomático, como si de febrícula fuere, este indicador es uno de los factores estructurales que explican que no haya reemplazo en la agricultura en España.

  • La renta agraria provisional de 2025 se ha situado en 41.262 millones de euros

La renta agraria es el indicador macroeconómico más utilizado en el ámbito agrario. Este indicador representa el valor generado por la actividad de la producción agraria y mide la remuneración de todos los factores de producción, es decir, tierra, capital y trabajo, determinándose su cuantía según los cálculos realizados de acuerdo a las disposiciones previstas reglamentariamente y, por tanto, de manera armonizada en toda la Unión Europea, publicándose una vez validada por Eurostat.

Producción vegetal

La producción vegetal ha aumentado un 11,9% en valor, frente al 8,9% de 2024, hasta los 43.637 millones de euros, es decir, 4.806 millones de euros más que en 2024, lo cual significa que la producción sí se ha incrementado en 2025 frente al incremento de 2024 en un 3%, que se traduce, en terminos relativos, en que la producción aumentó en 2025 frente a la de 2024 en un 33,70%. En este crecimiento debe destacarse el notable incremento de las cantidades producidas (+10,8%) que, aunque es un 9% inferior al incremto de 2024 frente al año 2023, no dejar significativo que el año 2025 ha sido, productivamente hablando muy bueno al tomar de referencia el año 2024 que ya lo fue, respecto a los años anteriores, gracias a la signo favorable del clima en toda España

A la mayor productividad, debe sumarse el incremento de los precios percibidos por los agricultores (+1%), que aunque es muy leve, sin embargo, los precios de 2024 habian sufrido un descenso de los precios percibidos por los agricultores frente a los de 2023 de -9%, lo cual siginifica que los precios percibidos por los agricultores, en términos absolutos, en 2025 se han incrementado realmente en un 11,11%, lo que ha equilibrado, de alguna manera, la rentabilidad agraria, insistimos sin tener en cuenta el valor de factores como la tierra y el trabajo empleado.

Destaca el significativo incremento del volumen de producción de cereales, de un 20,4%, debido a la favorable pluviometría de la primavera, con un valor que supera en un 16,6% al del año 2024, a pesar de que los precios han descendido un 3,2%. Cabe recordar que los datos extraordinariamente favorables de la producción de cereales en 2024 fueron de un aumento de un 50% en valor, fruto de la recuperación de la producción (+77 %), tras la fuerte sequía de 2022 que supuso un importante descenso de la cosecha, cuando cayó a niveles históricos, lo cual debe ser un factor a ponderar en el análisis.

En cuanto al principal sector agrario del país, el de frutas y hortalizas, que supone casi las dos terceras de la producción vegetal total, destacan los incrementos del valor, de un 24,1% en el caso de las frutas y del 5,9% en el de las hortalizas, debido al ascenso de los precios (21,4% y el 7,2%, respectivamente). Este sector sí ha contribuido enormemente al importe de la renta agraria, dado que en 2024 se produjo un aumento del valor de las frutas de un 6% mientras que el valor de las hortalizas disminuyó en un -1%, en ambos casos respecto del año 2023.

  • La renta agraria alcanza los 41.262 millones de euros en 2025, con una producción de la rama agraria que registra su nuevo valor récord, con 75.676 millones de euros, un 10,1 % más que en 2024, valor en el que el sector de las frutas y hortalizas, principal sector de España, ha contribuido con un incremento del valor en un 21,4% y un 7,2%, respectivamente

La producción vegetal ha tenido un papel preponderante en esta evolución, incrementado su valor en 4.630,1 M€, debido principalmente a un fuerte incremento del 24,1 % en el valor de las frutas, sustentado principalmente en la evolución al alza de los precios y aportando 8,0 puntos a la variación de la renta. Un papel destacable han tenido también los cereales y plantas forrajeras, que han alcanzado rendimientos históricos en muchas regiones, gracias a una pluviometría primaveral muy favorable y que han aportado 2,1 y 2,0 puntos a la variación de la renta respectivamente.
  • Cantidades
Experimentan aumentos en producción: Aceite de oliva (Campaña 2024-2025) (81,9 %), cereales (20,4 %), cultivos forrajeros (14,9 %) y frutas (2,2 %). Descienden: Vino y mosto (-7,0 %), plantas industriales (-4,4%), patata (-2,1 %) y hortalizas (-1,2%).
  • Precios básicos
Se registran ascensos en: Frutas (21,4 %), plantas forrajeras (13,2 %), hortalizas (7,2 %), vino y mosto (4,2 %) y de plantas industriales (3,6 %). Experimenta un fuerte descenso el aceite de oliva (-49,7 %), seguido de patata (-11,1 %) y cereales (-3,2 %).

Producción animal

Al incremento de la renta agraria, también, ha contribuido la producción animal, que ha incrementado su valor absoluto en un 7,9%, respecto de 2024, hasta los 30.205 millones de euros, debido al buen comportamiento tanto de la cantidad producida (2,6 %) como de sus precios (5,1%), frente a los datos de 2024 que se caracterizaron por la reducción de su producción un 1,3 % en valor, así como por la caída de sus precios (-2 %), respectivamente frente a los datos de 2023.

Han destacado los incrementos en valor de los huevos (26,6%), un incremento exorbitante para los consumidores, mientras que en 2024 redujeron su valor frente al valor de 2023. El bovino aumento su valor también (15,2%), como ya lo hizo en 2024 (+15%) y la carne de ave (8%), igualmente, ha incrementado su valor como también lo hizo en 2024 frente a 2023 (+5%).

La producción animal ha tenido asimismo una evolución positiva aumentando 2.199,0 millones de euros y contribuyendo con 6,0 puntos al alza en la evolución de la renta. Dentro de este sector destaca el bovino que aporta 1,8 puntos a la renta, debido fundamentalmente la subida de precios, el porcino que aporta 1,7 puntos debido al incremento en el volumen producido y los huevos, que aporta 1,5 puntos, debido al incremento en los precios de forma nunca antes vista.
  • Cantidades
Aumenta la producción de porcino (6,8 %), aves (4,3 %), huevos (0,1 %). Descienden: bovino (-2,2 %), ovino y caprino (-2,0 %), equino (-1,4%) y leche (-1,2 %).
  • Precios básicos
Aumentan los precios de huevos (26,5 %), bovino (17,7%), ovino y caprino (6,2 %), equino (4,4%), aves (3,5 %) y leche (1,2 %).

Consumos intermedios: Coste de los factores de producción

En cuanto al valor de los los consumos intermedios, esto es, el coste de los factores de producción, indicar que registraron un aumento del 5,7%, alcanzando los 32.650 millones de euros, debido tanto al aumento de las cantidades utilizadas (2%) y a la subida de sus precios (3,7%). Cabe recordar que en 2024, el valor de los consumos intermedios descendió un 9% respecto al del año 2023, alcanzando un valor absoluto de 28.913 millones de euros, como consecuencia del descenso de sus precios de compra (-10 %). 

Los piensos, que suponen más de la mitad del importe de los consumos intermedios, han aumentado notablemente en valor (7,6%), y ascendieron tanto la cantidad consumida (2,7%) como sus precios (4,8%) mientras que en 2024, el valor de los piensos descendió un 18% su valor, por la caída de los precios.

Los consumos intermedios, por su parte, han experimentado un aumento de 1.760,1 M€, lo que supone una contribución de 4,8 puntos a la baja en la variación de la renta agraria. Este aumento ha sido ocasionado principalmente por el consumo de alimentos para animales, que experimenta un incremento del 7,6 %, lo que se traduce en un incremento de 1.217,5 M€ en este ítem, cifra que por sí sola aporta 3,3 puntos a la baja en la variación de la renta agraria.
  • Cantidades
El volumen consumido aumenta en: Servicios agrarios (11,2 %), gastos veterinarios (2,7 %), piensos (2,7 %), productos fitosanitarios (1,4 %), semillas 0,6 %) y energía (0,5 %). Descienden los fertilizantes (-3,2 %).
  • Precios de adquisición
Se han producido aumentos en: Piensos (4,8%), fertilizantes (3,4 %), servicios agrarios (2,5 %), fitosanitarios (2,1 %), gastos veterinarios (2,0 %) y semillas y plantones (1,0 %). Desciende: Energía (-3,1 %).
  • El coste de los factores de producción experimentó un incremento del 5,7% frente al descenso del 9% registrado en 2024, lo cual supone un impacto negativo en la renta agraria de 2025 frente a la de 2024 de un 14%, lo cual ayuda a comprender la falta de rentabilidad final por UTA 

 

Subvenciones.

En el cómputo global se observa una disminución del 2,3 % en el total de subvenciones, situándose el total en 6.708,1 millones de euros, que incluyen 873,7 millones de euros de “subvenciones a los productos” y 5.834,5 millones de euros en “otras subvenciones”.

A continuación, se muestran dos tablas, una relativa a los factores o variables que integran la renta agraria en términos de Eurostat y la otra, relativa a la evolución de la renta agraria a precios básicos desde 1990 hasta 2025, tomando como base 100 la renta agraria de 1990, así como un gráfico de dicha evolución para una mejor comprensión de la tabla, documentos todos ellos contenidos en el informe del MAPA 2025:

UTA = Unidad de Trabajo Agrario

Notas

– Precio básico: Precio percibido para el agricultor + subvenciones al producto – impuestos al producto – IVA
– Precios de adquisición: Precio pagado por el agricultor incluidos impuestos – subvenciones al producto – IVA
– Los datos y comentarios expuestos corresponden a la primera estimación de las macromagnitudes agrarias del año 2025. Dicha estimación es requerida por EUROSTAT, de acuerdo con el reglamento vigente, con fecha 30 de noviembre. El MAPA difunde los resultados de esta primera evaluación en el mes de diciembre. La segunda estimación se realiza en el mes de marzo del año siguiente (año t+1). En septiembre del mismo año t+1 se calcula una tercera estimación del año t. Finalmente en septiembre de año t+2 se calculan los datos definitivos del año t.
– Para la evaluación de las macromagnitudes agrarias del año t se considera la producción del aceite de oliva de la campaña t-1/t, dado que dicha producción se comercializa a partir de los meses de enero y febrero del año t.
– Los datos de la Mano de Obra en la Agricultura se obtienen a partir del Censo Agrario o Encuesta de Estructuras de Explotaciones Agrarias, extrapolada con los datos de la Encuesta de Población Activa (que considera la actividad laboral como la evolución del número de activos y horas trabajadas) para los años en que no se ejecutan los primeros.
– Deflactor del PIB: es el cociente entre el PIB a precios corrientes y el PIB a precios constantes. Resulta ser el índice más apropiado para medir la evolución de los precios de los bienes (incluidos los de capital) y servicios finales producidos (en el IPC figuran los “consumidos”) en una economía (en el IPC también figuran los importados) durante un período de tiempo. La cesta de los bienes y servicios es variable en el deflactor y fija en el IPC mientras no se cambia de base. Su valor se obtiene a partir de la información de la Contabilidad Nacional.
Ambas operaciones estadísticas son responsabilidad del Instituto Nacional de Estadística (INE).Como puede observarse, la renta agraria nacional deflactada o a euros constantes presenta una cadencia muy sostenida sin grandes inflexiones al alza, si bien se observa que subió un escalón a partir del año 2013 y a partir de 2023, justo una década después, descendiendo levemente en 2024 y rompiendo el record en la estimación de 2025.

Estos resultados macroeconómicos, se elaboran de acuerdo con el calendario y metodología armonizada a nivel de la Unión Europea correspondiente a la primera estimación de la renta agraria nacional que se realiza en noviembre, por lo que no se contemplan los posibles impactos económicos vinculados a adversidades climáticas, problemas sanitarios o de otra índole que tengan lugar en una fecha posterior, como el brote de peste porcina africana. En su caso, estos posibles efectos se recogerán en las tres fases posteriores de estimación de la renta agraria.

 
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