Castilla y León destina casi 83 millones de euros al apoyo de 52 proyectos de inversión de la industria agroalimentaria que importan 221 millones

Castilla y León, a través de su Consejo de Gobierno ha aprobado el gasto de 82.551.236 euros para abonar las ayudas a la inversión en la industria agraria y alimentaria, cofinanciadas por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural en el marco del Programa de Desarrollo Rural de Castilla y León. Con estos fondos se apoyan 52 proyectos de inversión que van a permitir mantener 4.518 puestos de trabajo y crear otros 334. El 60 % de las empresas beneficiarias son pymes y el 15% cooperativas agroalimentarias y casi el 90 % de los proyectos se ubican en el medio rural.

 

Recordar que esta convocatoria, puesta en marcha durante el ejercicio 2022 con un plazo de presentación de solicitudes de ocho meses, vio alterado su calendario de gestión como consecuencia de la inestabilidad ocasionada por la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el encarecimiento de las materias primas, la escalada de los precios de la energía y las severas distorsiones sufridas en el comercio mundial, por lo que fue necesario introducir en el 2023 un plazo adicional para que las empresas solicitantes pudieran adaptar sus proyectos a estas adversas condiciones que afectaban al suministro de bienes de inversión, con un encarecimiento de los costes inicialmente previstos.

 

Por este motivo sobrevenido y para paliar los efectos negativos de dicho retraso, entre otras medidas, Castilla y León elevó el importe de los fondos convocados, de tal manera que se situaron en la mayor cifra de ayudas convocadas para la industria agroalimentaria de la última década.

 

La resolución de la convocatoria ha permitido conceder ayudas por un importe total de 82.551.236 euros, con los que se apoyan 52 proyectos de inversión industrial de carácter agroalimentario y silvícola, que se reparten entre todas las provincias de Castilla y León y supondrán una inversión generada superior a los 221 millones de euros, y que van a servir de estímulo al desarrollo de la Comunidad y, en especial, del medio rural.

 

 

La distribución sectorial de las ayudas se concreta en que el 33% de las beneficiarias han sido del sector cárnico; el 21 % son industrias dedicadas a la alimentación animal; frutas y hortalizas, un 15 %  y un 10 % para el sector lácteo, entre otros.

 

Para que las ayudas resulten eficaces y eficientes, su concesión y percepción correcta se condicionó en la convocatoria al cumplimiento de una serie de compromisos adquiridos por los beneficiarios, entre los cuales destaca el mantenimiento de 4.518 puestos de trabajo y la creación otros 334 puestos nuevos.

 

Por otra parte, los proyectos de inversión a los que se han concedido las ayudas presentan la característica común de que se trata de inversiones en el medio rural, donde están ubicados cerca del 90 % de los proyectos subvencionados. En cuanto a la tipología de las empresas que han sido objeto de resolución favorable es de destacar que el 60 % son pymes y algo más del 15 % de los titulares son empresas cooperativas.

 

Como puede verse, el escenario sigue siendo de minifundismo empresarial. ¿Cuando se van a realizar grandes proyectos de inversión de empresas con capacidad y dimensiones suficientes que permitan competir con los grandes grupos agroalimentarios europeos o americanos para comercializar los excelentes productos elaborados y manufacturados en Castilla y León y, de ese modo, que el valor añadido produzca nuevas sinergias, riqueza y, por supuesto, nuevos puestos de trabajo que hagan de la región un punto atractor de mano de obra y, por tanto, que ayude a revertir la realidad del envejecimiento y despoblación de la comunidad? 

 

Da la impresión que en el mundo de la Economía de la empresa, sucede algo similar a la realidad municipal, de no querer afrontar el problema de la agrupación para optimizar los recursos humanos y materiales puestos a disposición en un sector que lo más importante ya lo tiene: la excelencia y calidad de sus productos. Señores políticos hagan algo para iniciar el camino de la concentración empresarial con las ayudas eficaces y eficientes que lo puedan permitir como ya se ha hecho en otros, pero sin miedo ni temores a perder los votos, dejénse ya de coyunturas electorales para sobrevivir y piensen con altura de miras para recuperar a Castilla y León al dinamismo que nunca debió perder.

 

Algunos ejemplos de ese tipo de empresas ya existen en Castilla y León y son líderes mundiales en su sector. A buen entendendedor, ……

 
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