La renta agraria crece un 11,46% en 2023 y se sitúa en casi 31.935 millones de euros frente a los 27.861 millones en 2022

La renta agraria se ha fijado en 2023 en 31.931 millones de euros, lo que supone un incremento del 11,1% con respecto a 2022, según la primera estimación de las principales cifras macroeconómicas del sector agrario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) de este ejercicio.

 

La producción de la rama agraria -que engloba la producción vegetal y la producción animal- registra un valor récord de 65.081 millones de euros, un 3,3% más que en 2022. El aumento del valor de la producción y de la renta agraria se fundamenta principalmente en la subida de los precios y en el descenso de los costes tras los máximos registrados en 2022.

 

Ese aumento global refleja un comportamiento muy diferencial que responde a la gran variedad de producciones españolas, entre las que se constatan este año las que han sido más golpeadas por la sequía. En términos generales, el factor precio y la reducción de los insumos ha compensado los descensos de volúmenes, que han sido muy acusados en algunos sectores como los cereales.

 

La renta agraria, en términos corrientes por unidad de trabajo anual (UTA), ha aumentado un 16,9%, hasta alcanzar los 39.535 euros.

Producción vegetal en la renta agraria 2023

La producción vegetal ha descendido un 3,4% en valor, hasta los 35.741 millones de euros, debido a la disminución de las cantidades producidas (-11,7%), en un año marcado por una primavera inusualmente seca y cálida en todo el país. El recorte de volúmenes no se vio compensado por el aumento de los precios percibidos por los agricultores (9,4%), según la estimaciones de la renta agraria 2023.

 

Los cereales sufren un importante descenso de un 50% en valor, fruto tanto de la sequía, que hizo reducirse su cosecha (-34,7%), como del descenso de los precios (-23,7%), tras un año 2022 en los que éstos fueron extraordinariamente altos.

 

  • La producción de la rama agraria registra un valor récord de 65.081 millones de euros, un 3,3% más que en 2022

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  • Los datos ponen de manifiesto la diversidad de la agricultura española y los efectos de las adversidades climáticas en algunas de las producciones

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  • Los consumos intermedios se sitúan en 32.155 millones de euros, lo que supone un descenso de un 4,6% respecto al máximo histórico que registraron en 2022

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  • La renta agraria, en términos corrientes por unidad de trabajo anual (UTA), ha aumentado un 16,9%, hasta alcanzar los 39.535 euros en 2023

 

Asimismo, ha sido notable el descenso del aceite de oliva (-29,4% en valor en la campaña 2022-2023), debido a su escasa cosecha (-58,6%), que sí se ha visto compensada en gran medida con un significativo incremento de precios (70,7%). También se ha reducido el valor de la producción de vino y mosto (-20%), fundamentalmente por la corta vendimia registrada.

 

En este ejercicio ha destacado el comportamiento positivo del grupo de las frutas, cuyo valor ha subido un 16, 9%, y hortalizas, que crecen un 8,8%.

Producción animal

La producción animal alcanza su valor récord de 27.685 millones de euros debido exclusivamente a un aumento de sus precios (+16,3%), ya que la cantidad producida desciende respecto al año anterior (-2,5%). Destaca el porcino (+16,3%) y las aves (+6%), así como la leche (+21,1%) y los huevos (32,2%).

Insumos

Los consumos intermedios -entre los que se encuentran el gasto en semillas, energía, piensos, fertilizantes o fitosanitarios- registran un descenso en valor (-4,6% respecto a la cifra récord de 2022) y alcanza los 32.155 millones de euros combinado con un descenso de precios (-5,3%), ya que la cantidad utilizada ha aumentado un 0,7%. Este comportamiento viene determinado principalmente por los piensos (-2%), la energía y lubricantes (-32,2%) y los fertilizantes (-13,6%).

 

Para complementar la información pura y dura de los datos reproducimos la opinión de Emilio Velasco, experto en agricultura y ganadería que publicó como firma invitada en la sección «A vuelapluma» del portal ProfesionalAgro.com, así como en la misma sección de la Revista Profesional Agro Revista de Agricultura y Técnicas Agrarias, nº 92, correspondiente al mes de diciembre de 2023:

 

«CONFIRMADO: 2023, EL PEOR AÑO, PERO SUBE LA RENTA AGRARIA (Emilio Velasco)

Efectivamente, la publicación de los registros lo confirman: 2023 ha sido el peor año de la historia, —meteorológicamente hablando—, desde que se tienen estadísticas al respecto, a tenor de las graves pérdidas sufridas en nuestra Agricultura en sectores tan emblemáticos como el olivarero, la vitivinicultura y, sobre todo, el cerealista. Todos ellos han sufrido con especial virulencia los rigores de una caprichosa meteorología que ha encadenado hasta tres campañas de grave sequía, —en otra época, ya se habrían popularizado innumerables chistes teniendo como protagonista a la “pertinaz sequía”, pero hoy la grave situación que padecemos, hasta ha embotado el tradicional ingenio hispano para reírse de las penalidades.

 

La gravedad que afecta al sector primario en general y, especialmente, a los tres capítulos citados unas líneas más arriba, ha causado unas reducciones muy importantes en sus producciones —generalmente del 50% e incluso mayores en casos y zonas muy concretas de nuestra geografía— y lo que es aún peor: en el valor de esas producciones. Esta situación trae aparejada graves consecuencias que, en un primer paso, afectan a toda la cadena agroalimentaria y, al final, este efecto de grave perjuicio al sector se traduce en un desmesurado encarecimiento de los precios al consumidor final. Pero sin que estos altos precios pagados por los ciudadanos en su cesta de la compra se repercutan a los agricultores, ganaderos y pescadores de nuestro país, que continúan —una temporada más—, produciendo “A PÉRDIDAS”, ya que los elevados precios de los insumos, maquinaria y equipos que deben emplear superan con creces el valor percibido por sus producciones. Así, no es extraño que nuestras gentes del campo, lejos de ver mejorada su situación, continúan perdiendo poder adquisitivo por lo que siguen avanzando por un sinuoso camino hacia ninguna parte, pero… ¿hasta cuándo aguantarán?

 

Sin embargo, muy lejos de estas realidades, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), ha dado a conocer recientemente su primera estimación acerca de las cifras macroeconómicas del presente ejercicio correspondientes a nuestro sector primario en general, haciendo hincapié especialmente en las del capítulo agrícola. Según esa estimación, resulta que la renta agraria en 2023 alcanza casi 32.000, (concretamente 31.931), millones de euros, un valor superior en un 11,1% al del anterior ejercicio. El MAPA ha considerado récord el alto valor alcanzado por la producción del sector en este ejercicio de 2023 (contemplando los capítulos de las ramas vegetal y ganadera), valorándola en 65.081 millones de euros, con un incremento de un 3,3% respecto a la del año 2022.

 

Si bien es cierto que el propio ministerio matiza su optimismo al reconocer que tanto el aumento del valor de las producciones y de la renta agraria se debe a la generalizada subida de los precios y a la moderada reducción de algunos de los insumos que gravan los procesos necesarios para conseguir esas producciones. Unas producciones que, recordémoslo, a causa de las desfavorables condiciones climatológicas, —sequía pertinaz durante el último trienio, repetidas olas primaverales de excesivo calor que arruinaron la germinación de cultivos y la floración en frutales, lluvias prácticamente inexistentes, etc.—, han dado al traste con las esperanzas de agricultores y ganaderos en la recuperación de una actividad normal. Éstos han vuelto a comprobar con impotencia, —con la Naturaleza no se puede luchar; es una batalla perdida de antemano—, como los frutos de sus desvelos han visto muy mermadas sus cosechas en la mayoría de los casos. De este modo, solo se entiende el incremento conseguido por la renta agraria, del que tanto presume el Gobierno, por el buen comportamiento, en producción y calidad, de frutas y hortalizas, cuyos valores han subido un 16,9% para las primeras y un 8.8% en el caso de las segundas.

 

En cuanto a la rama ganadera, el Gobierno también presume de que se ha alcanzado un nuevo récord en cuanto a valor se refiere al situarse este marcador en 27.685 millones de euros, debido exclusivamente al fuerte incremento de sus precios, que se han encarecido en un 16,3 % respecto a los del anterior año. Como la producción se ha visto reducida en un 2,5%, la ecuación resultante es bien clara: menos producto, pero más precio, solo indica una causante: inflación.

 

Solo se salvan del desplome de la producción ganadera, según este informe publicado por el MAPA, los sectores de porcino, que ha crecido un 16,3%; aviar, que lo ha hecho en un 6% y los espectaculares aumentos registrados por leche y huevos, en el primer caso con un índice de crecimiento del 21,1% y en el segundo, con nada menos que un 32,2%.

 

Y por lo que se refiere a los costes de producción o, mejor dicho, la disminución de dichos costes en la obtención del incremento de la RENTA AGRARIA ahora orgullosamente presentada por el Gobierno, destaca la colaboración destaca su colaboración a la hora de alcanzar los datos presentados. Estos costes han alcanzado un valor de 32.155 millones de euros y, a pesar del incremento en el consumo de estos insumos cifrado en un 0,7%, sus costes han registrado una bajada generalizada de un 4,6 % respecto al valor de 2022. En este apartado destacan especialmente el comportamiento de capítulos tan indispensables como los de energías, fertilizantes, fitosanitarios, piensos y semillas.

 

Bien pero, aunque todo “pinte de rosa” —macroeconómicamente hablando—, lo más importante es mejorar la rentabilidad real de nuestra población rural y eso….

…aún está lejos de conseguirse.»

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