
Tras las palabras de presentación, a cargo del director del ITACYL, Rafael Sáez, hubo un debate en el que participaron tanto técnicos especialistas -la investigadora Sara Álvarez entre ellos- como agricultores que han apostado por esta producción.
Se analizaron las ventajas y los inconvenientes de este tipo de cultivo, destacando entre las ventajas la opción de diversificación que ofrece a las explotaciones, así como la flexibilidad para elegir la salida a un mercado hoy liderado por las importaciones, especialmente desde California.
El avance de la superficie es sustantivo. Así, el pistacho ha pasado de 60 hectáreas en el año 2010 a las 2.850 hectáreas de 2022, es decir, un ritmo de 350 hectáreas más al año, siendo Valladolid y Zamora las provincias con más extensión. En almendra, se ha pasado de las 1000 hectáreas de 2015 a las 3.506 de 2022, un ritmo de 300 hectáreas más al año. Las provincias con más superficie son Soria y Salamanca, aunque está creciendo en otras, como Zamora y Valladolid. También está incrementándose el interés por el avellano y el nogal.
Tras las ponencias, los participantes acudieron a la Finca Santa Cruz, en Cabezón de Pisuerga (Valladolid), donde hubo una demostración de cosecha mecanizada de almendro en seto.




