Queda un año para que el acuerdo comercial de la Unión Europea con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) sea una realidad o sea rechazada. Desde Castilla y León existe una unidad institucional de apoyo a los agriculores, ganaderos e industria agroalimentaria para conseguir de la UE, en este último período que resta, para que desde España, sumando fuerzas con otros países afectados por el acuerdo comercial, como Francia, Italia o Países Bajos, se consiga de la UE la exigencia de aranceles o de la cláusula espejo a los productos que invadirán los líneales de los supermercados en Castilla y León.
Según manifestaciones del profesor de la Facultad de Ciencias Ecómicas de la Universidad de Valladolid, Fernando Lobejón, en la cadena de radio COPE, «no está en vigor, pero si fuera aprobado, la consecuencia sería que eliminarían en torno al 90 % de los aranceles tanto de las exportaciones como de las importaciones hacia países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. El sector agrícola y ganadero de Castilla y León se vería afectado por las importaciones, los productos que llegan de otros países. Previsiblemente se incrementaría la llegada de productos agrícolas y ganaderos sobre todo soja, derivados de soja, maíz y trigo».
Igualmente, supondría también un incremento en las relaciones comerciales, que es lo que se defiende desde la Unión Europea, que las exportaciones se incrementarán hacia esos 4 países que integran Mercosur.
No obstante, perjudicaría al sector agrario y, en cambio, si plantearía un escenario más favorable de las exportaciones, por ejemplo en el sector del automóvil. En ese sentido, Lobejón argumenta que «estarían en una situación en la que, previsiblemente, se produciría un aumento, una situación más favorable en ausencia de aranceles, que en este caso son muy altos, los que mantienen esos países. Un escenario más favorable para exportar automóviles y sus componentes».
En ese sentido, el profesor ve comprensible «que los agricultores y ganaderos salgan a la calle en contra de este acuerdo», como sucedió a finales del pasado año en Madrid, frente al Ministerio de Agricultura de España, convocados por las organizaciones profesionales agrarias ASAJA y COAG. Estas manifestaciones y concentraciones parece que se volverán a repetir a lo largo del presente año 2025, según anuncian las citadas organizaciones profesionales desde sus sedes en Castilla y León, insistiendo que las protestas no solamente vienen motivadas por el impacto del futuro acuerdo de la UE con Mercosur, sino además, por la baja rentabilidad de las explotaciones agrarias en la comunidad, sobre todo, la agricultura de secano, por la excesiva burocracia, por los acuerdos con terceros países y por la supervivencia del campo.
«Si en estas condiciones cada vez sembramos menos, cada vez producimos menos, los primeros perjudicados seremos los agricultores pero los segundos son los consumidores que no van a tener los productos garantizados con calidad y con todas la seguridad alimentaria que nosotros producimos», explica Domiciano Dujo, presidente de ASAJA Castilla y León, la organización agraria más representativa en la región.
Por otra parte, según datos recabados por la Alianza UPA-COAG de Castilla y León, se abriría un contingente de 99.000 toneladas de carne de vacuno, libre de aranceles, cuyo efecto comercial sería similar a la entrada de golpe de 2 millones de vacas nodrizas en la UE. Ello supondría un impacto sobre el 20 por ciento de la producción ganadera española que pondría en jaque 2.700 millones de euros. En este capítulo se resentiría principalmente Castilla y León, dado que aloja a la mayor cabaña ganadera bovina de nuestro país, cuyo valor supone el 20 por ciento de los 3.100 millones de euros que registra en valor toda la ganadería de nuestra región.
Con la entrada en vigor del Acuerdo UE-Mercosur al contingente de 99.000 toneladas de carne de bovino a las que se les rebajaría el arancel hasta un 7’5% habría que sumarle 45.876 toneladas de carne de calidad superior a las que se eliminaría completamente el arancel (0%) al final de los 6 años de periodo transitorio.
La alianza comercial entre la UE y Mercosur impactará también de lleno en sectores como el porcino, la remolacha, frutas y hortalizas, el maíz o la miel, sectores estratégicos para la agricultura regional de Castilla y Leon. Porque, además, estos sectores sufrirían la competencia desleal de las producciones sudamericanas, generadas con la ayuda de hormonas de crecimiento, antibióticos o pesticidas prohibidos en la Unión Europea desde hace décadas. De hecho, varias empresas cárnicas brasileñas fueron sancionadas en su día por comercializar carne adulterada, tanto dentro como fuera de las fronteras cariocas. Muchos países suspendieron automáticamente las importaciones procedentes del país a raíz del episodio.
Este acuerdo facilitaría la importación al mercado europeo de productos agroalimentarios que distan mucho de cumplir con las normas que sí se imponen a los productores y fabricantes europeos, por ejemplo, el uso de productos fitosanitarios o la legislación laboral y en materia de bienestar animal.
Desde el punto de vista meramente económico, en maíz, por ejemplo, Castilla y León tendría un serio problema con los 1,4 millones de toneladas que produce cada año. Se vería afectado su mercado y los precios percibidos por los agricultores, dado que en los países que conforman Mercosur no están prohibidos muchos de los tratamientos fitosanitarios que si lo están en la UE y cuya falta de alternativas reducen considerablemente las producciones. También podrían verse afectados los aproximadamente 6 millones de toneladas de cereales de invierno (trigo y cebada principalmente) que anualmente produce Castilla y León al facilitar el acceso al mercado europeo del cereal de grandes exportadores mundiales como Argentina y Brasil.
Con relación a la remolacha, cultivo del que Castilla y León ha llegado a producir 2,5 millones de toneladas, aunque el último año la cosecha se quedó en 1,3 millones, el daño irreversible vendría por la potente producción azucarera de Brasil, en buena parte sustentada en la caña de azúcar transgénica.
En el sector porcino, el acuerdo con Mercosur pasaría del cero al infinito. Según los datos que maneja UPA-COAG “actualmente las importaciones de carne de porcino procedentes de los países del Mercosur en la UE son prácticamente inexistentes y anecdóticas” y sin embargo, “la reducción del contingente acordado tendría un impacto importante en el sector e incrementaría las importaciones procedentes del Mercosur”. Brasil es el cuarto país productor de porcino del mundo. Lógicamente esta producción va a eclipsar a zonas como Castilla y León que produce 649.317 toneladas de carne de cerdo cada año.
La producción de carne avícola en Castilla y León es de 141.792 toneladas anuales que quedarían diluidas en los contingentes de Mercosur. Debido al enorme potencial como países productores y exportadores tanto de Brasil como de Argentina de carne de aves, cabe esperar que el nivel de importaciones en la UE se incremente notablemente a la entrada en vigor del Acuerdo debido a la eliminación completa de los aranceles sobre el producto.
La miel, otra de las producciones destacadas de Castilla y León en el contexto nacional, también se verá especialmente afectada por el acuerdo. Éste, de principio establece un contingente de 45.000 toneladas de miel completamente libres de arancel. El volumen se introducirá progresivamente en 6 etapas anuales iguales. El arancel que se aplica en la actualidad a la miel que procede de terceros países en el caso de la UE es del 17’3%.
La balanza comercial entre España y Mercosur en 2023

Durante 2023, las exportaciones agroalimentarias y pesqueras de España al bloque de Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) representaron apenas el 0,6% de todas las ventas exteriores de nuestro país a nivel mundial, mientras que las importaciones españolas del conjunto de esos países con destino a nuestro mercado representaron el 7,4% del total.
Las exportaciones agroalimentarias (incluida la pesca) a Mercosur aumentaron un 5,4% en valor el pasado año respecto a 2022, hasta sumar 420 millones de euros, creciendo un 22,5% y en 77 millones en el periodo 2019-23, mientras que en volumen reportaron 139.189 toneladas, con un descenso del 18,4% sobre un año antes y un 34,2% por debajo de las realizadas en el lustro anterior.
En cuanto a las importaciones, nuestro país importó productos agroalimentarios por valor de 4.094 millones de euros en 2023, un 29,4% menos que un año antes (5.800 M€), pero un 38,6% y 1.140 millones más que en quinquenio precedente, con un volumen de 7,05 millones de toneladas, que fue un 33,3% inferior a lo importado en 2022 y estuvo también un 15,5% por debajo de periodo aludido.
El balance de comercio exterior de España con respecto al bloque de Mercosur mostró en 2023 y en años anteriores un saldo bastante negativo, aunque con una disminución del 32% en el pasado año respecto al anterior, hasta 3.674 millones de euros, pero que fue un 40,7% superior al que se dio cinco años antes (en 2019), cuando se quedó en 2.612 millones de euros.
Por tanto, aunque mejoró el déficit comercial con el bloque latinoamericano en 2023, siendo similar al de 2021 (-3.663 M€), en 2022 alcanzó los 5.402 millones de euros, el mayor del periodo 2019-2023.
El primer destino en 2023 de las exportaciones agroalimentarias (incluidas las pesqueras) españolas fue Brasil, con 324,17 millones de euros (77,3% del total del bloque de Mercosur), seguido de Argentina, con envíos de apenas 44,70 M€ (10,7%), Uruguay, con 38,03 M€ (9,1%) y Paragua, con 12,75 M€ (3%).
Los productos más exportados al bloque sudamericano fueron el aceite de oliva (93 M€ y un 37,5% más que dos años antes, en 2021), seguido del vino y mosto (33,9 M€ y +22,1% que en 2021), frutas de hueso (31,9 M€ y +37,6%), preparaciones alimenticias (20,8 M€ y +63%), jugos y extractos vegetales (19,5 M€ y +76,1%), bebidas espirituosas (18,4 M€ y +136,1%), cítricos (17,3 M€ y +26%); frutas de pepita (16,4 M€ y +102%), carnes y despojos comestibles (12,4 M€ y +37,5%), y determinados ácidos grasos (8,8 M€ y +15,5%).
Brasil, primer destino, primer origen
En cuanto a las importaciones agroalimentarias con destino a nuestro país, Brasil concentró un 68,6% del total por importe de 2.810,5 millones de euros, seguido de Argentina con otro 28,7%. De Uruguay y Paraguay entraron productos por valor de 90,37 millones y 18,24 millones de euros, respectivamente.
Por productos, la importación desde el bloque de Mercosur de las habas de soja contribuyó a una facturación de 867,8 M€ (-25,4% sobre dos años antes, en 2021), seguido de las tortas de soja (823,5 M€ (-15,9% respecto a 2021); maíz (592,2 M€ y +40,3%); crustáceos (305 M€ y -18%); café (199 M€ y +75,5%); azúcar de caña o remolacha (162,4 M€ y +123,7%); aceite de soja (131,3 M€ y +7,4%); dátiles, higos, piñas, aguacates, mangos…y similares (84,3 M€ y +52,6%); melones y sandías (78,6 M€ u +19,4%), y arroz (75,2 M€ y +139,9%).
El “complejo soja” (habas, tortas y aceite) sumó durante el pasado año unas importaciones por valor de 1.822,6 millones de euros, un 44,5% del total.
De hecho, España fue el segundo país importador de habas de soja del bloque de Mercosur en 2023, aunque bastante por detrás del primero, que fue China, que facturó por valor de 36.875 millones de euros, según Onu-Comtrade.
UE-Mercosur

El informe bilateral de Análisis de Comercio Exterior con Mercosur, elaborado por el Ministerio de Agricultura, añade también datos de la corriente comercial agroalimentaria con la Unión Europea.
En 2023, las importaciones en valor de la UE-27 de los cuatro países del bloque alcanzó los 23.734 millones de euros, un 18,4% menos que en el año anterior, para un volumen de producto de 30,73 millones de toneladas (-1,7%) con las tortas de soja, el café, las habas de soja, los zumos y el maíz como los productos más importados.
Frente a ello, las exportaciones de la UE a Mercosur se situaron en apenas 3.356 millones de euros, en este caso un 9,6% más que en el año anterior, con un volumen de 1.495.216 t, un 1,7% menos, pero muy lejos del valor de los productos importados.
Los productos más exportados por la UE al bloque fueron aceite de oliva (484 M€), vino y mosto (221 M€), bebidas refrescantes (210 M€), malta (191 M€) y otras legumbres y hortalizas en conserva congeladas (179 M€).
Por parte de la UE-27, los productos más importados de Mercosur durante el pasado año fueron las tortas de soja (6.521 M€), café (3.298 M€), habas de soja (2.862 M€), zumos (1.187 M€) y maíz (967 M€).
Esta importante brecha llevó a una balanza comercial con este bloque muy negativa por importe de 20.378 millones de euros.
Los principales países exportadores de alimentos al bloque de Mercosur durante 2023 fueron Chile (1.619 M€), Estados Unidos (676 M€), Portugal (572 M€) y China (515 M€), quedando España relegada al 12º lugar, con 364 millones de euros.
En cuanto a los principales países importadores de alimentos de Mercosur, China se llevó la palma con compras por importe de 54.979 millones de euros en 2023, seguido de lejos por Estados Unidos (7.266 M€), Países Bajos (5.125 M€) y Vietnam (4.635 M€), situándose España en séptimo lugar, con 4.083 millones de euros.
Los productos más exportados por el bloque fueron las habas de soja, con una facturación de 53.660 millones de euros, seguido del maíz (18.530 M€), tortas de soja (15.333 M€), azúcar de caña o remolacha (14.641 M€) y carne de bovino congelada (11.850 M€).
Los más importados por Mercosur fueron también las habas de soja (5.307 M€), trigo (1.196 M€), malta (834 M€), pescado fresco o refrigerado (756 M€) y leche y nata concentradas (693 M€).




