
Dentro de unas semanas llegará el día 23 de abril, Día Internacional del Libro (fecha en que murieron Cervantes y Shakesperare). En torno a esa fecha y, en todo caso, durante la primavera se celebran en muchos sitios de España ferias del libro con el fin de impulsar la venta de este producto cultural, esencial para la formación personal y colectiva de una sociedad y de sus miembros. Este sector, permanentemente en crisis, que se resiste a la difusión del uso de las tecnologías de la información y de la comunicación, se hace presente anualmente en las ferias del libro y, aunque no todas las ferias del libro son homogéneas sin embargo, y a pesar de sus diferencias, las ferias de la Red estatal comparten objetivos comunes como crear nuevos públicos lectores, estimular y respetar la cadena del libro, fomentar la calidad del sector, dinamizar comercialmente, y aportar innovación y calidad a las agendas culturales de cada municipio. Comparten, además, retos, tareas y necesidades.
Hay Ferias del Libro grandes y pequeñas, se realizan en diferentes épocas del año, congregan a todos o a parte de los gremios de la cadena del libro, son de titularidad privada o pública, tienen más o menos programación cultural, pero algo las une: la voluntad de estimular la lectura y dinamizar la venta de libros en un entorno cambiante en el que la palabra escrita sigue siendo uno de los valores culturales más confiables.
Por eso, las y los responsables de 19 Ferias del Libro de todo el país, entre las que se encuentran las de Burgos, León, Palencia y Valladolid, (Almería, Burgos, Castellón, Gijón, Huelva, León, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Palencia, Santander, Sevilla, Tenerife, Teruel, Torremolinos, Valencia, Valladolid y Zaragoza) han creado la Red Estatal de Ferias del Libro, un espacio no formal, abierto y diverso en el que trabajar y, en su caso, avanzar hacia nuevas alianzas que partan de la experiencia.
«En el caso de la Feria de León desde hace 46 años dedicamos nuestro esfuerzo para que cada edición de nuestra Feria enriquezca, con experiencias y sensaciones, el corazón y la mente de todos los que nos visitan; autores, editores, lectores y artistas de todo tipo que son recibidos en nuestra tierra con el cariño y la cercanía que marca a nuestra gente y queremos que esta forma de trabajar se comparta en toda la Red para crear lazos más fuertes entre todos los que amamos los libros», manifiesta Sandra Llamas Pereda, Presidenta de la Asociación de Libreros de León.
Las Ferias que integran la Red, representan la magnífica diversidad de modelos de Ferias del Libro de nuestro país, espacios que son fundamentales para el fomento de la lectura, y la difusión y comercialización de los libros, y en que los que interactúan —dependiendo del formato— librerías, editoriales, distribuidoras, instituciones públicas y actores culturales plurales. Sin las ferias, muchos actores del sector verían disminuidas sus opciones de supervivencia.
Son muchas las diferencias, pero todas comparten objetivos, retos, tareas y necesidades; «prestan un servicio a las comunidades a las que pertenecen. Sin renunciar a su espíritu comercial, cada vez más son agitadoras culturales», comenta Llamas Pereda, tal y como reflejan en el texto en el que las ferias han expresado el sentido de esta nueva Red.
Por todo ello, han decidido trabajar juntas en la seguridad de que, haciéndolo, podrán compartir información sobre la cadena del libro y sus protagonistas, pero también sobre esas otras responsabilidades que asumen: montaje, relación con las administraciones públicas, gestión cultural, etcétera. La idea es no solo conocerse mejor, sino «establecer acuerdos y explorar la posibilidad de colaborar puntualmente o crear alianzas estratégicas, así como intercambiar información sobre proveedores, programas de actividades, etcéteras». La Red permitirá mejorar los manuales de buenas prácticas y mejorar la sostenibilidad de las Ferias implicadas. Por último, creen que, juntas y diferentes, las Ferias en Red podrán avanzar hacia una interlocución con instituciones de carácter estatal.
Esta Red Estatal de Ferias del Libro nace como suma de voluntades y aspira a sumar más responsables de ferias a este tejido dinámico que tiene la vocación de constituirse en un «espacio de transparencia y profesionalidad, de tal forma que los diferentes actores de la cadena del libro y los tejidos profesionales y culturales con los que interactuamos dispongan de una herramienta útil para interlocuciones y planteamientos con las diferentes Administraciones Públicas, y para que todos nuestros interlocutores posibles tengan un punto de referencia».
«Desde la Feria de León, nos esforzamos por innovar cada año y acercar a los leoneses, grandes y pequeños, el mundo de la literatura, colaborando con editoriales, instituciones y todo tipo de asociaciones que fomentan nuestra cultura», concluye la presidenta de los libreros leoneses, conclusión extensible al resto de ferias del libro que se celebran inexorablemente en Castilla y León y que se han integrado en la nueva federación que se ha alumbrado recientemente.
Ojalá tengan suerte y les apoyen instituciones públicas y privadas para continuar persiguiendo ese objetivo fundamental: fomentar el espíritu y el pensamiento crítico, tan necesario en los tiempos tan inciertos e inseguros que se están viviendo, en este final del primer tercio del tan expectante siglo XXI, que nos están recordando los peores tiempos pasados de crisis y guerras.




