Negras expectativas desde la UE sobre el sector porcino para 2035: Su situación actual en Castilla y León

Según el portal infoiberico.com, parece probable que los sistemas intensivos de producción de carne de cerdo enfrenten mayores críticas sociales en los próximos años, en base a las proyecciones, bastante negativas para el sector que se hacen desde la Unión Europea (UE), tomando como horizonte temporal el año 2035. Se asume que la Peste Porcina Africana (PPA) estará presente en la Unión Europea, aunque no se esperan brotes importantes o descontrolados.
Combinado con la implementación de leyes más estrictas en ciertos países de la UE y la disminución de oportunidades de exportación, estas tendencias se espera que reduzcan la producción. Por lo tanto, se proyecta que la producción de carne de cerdo en la UE caiga un 0,5% anual entre el promedio de 2022-2024 y 2035, o lo que es lo mismo, alrededor de 1,2 millones de toneladas en comparación con 2022-2024.
En la UE, las preocupaciones ambientales y sociales seguirán afectando negativamente las preferencias de los consumidores hacia la carne de cerdo. Además, un mayor contenido relativamente de grasa, en comparación con otros tipos de carne, puede ser visto menos favorablemente por algunos consumidores. Por lo tanto, se proyecta que el consumo per cápita de carne de cerdo en la UE disminuya un 0,4% anual, cayendo a 30 kgs., en 2035, es decir, una caída del 5% en comparación con los niveles, ya más bajos, registrados entre 2022 y 2024, en comparación con los niveles previos a 2021.

Disminución de las exportaciones y recuperación de la producción asíática

Desde la UE, se espera que la capacidad de producción en China, Filipinas y Vietnam se recupere, lo que llevará a una menor demanda de importaciones, a pesar de la continuación prevista de los brotes de PPA en dichos países. En contraste, podría haber una mayor demanda de importaciones en EEUU, Australia, África Subsahariana, Suiza y algunas otras regiones de Asia.
Durante la próxima década, el Reino Unido podría convertirse en el mayor destino de las exportaciones de carne de cerdo de la UE (reemplazando a China), aunque además se espera que la demanda en el Reino Unido disminuya durante el período proyectado.
Esto significa que las exportaciones de carne de cerdo de la UE podrían disminuir un 1% anual entre el promedio de los últimos 3 años y 2035 (-338.000 toneladas entre el promedio de 2022-2024 y 2035), considerando los altos volúmenes de exportación a China en 2022. Tomando en cuenta los volúmenes de exportación de la UE a partir de 2024, se proyecta que se mantendrán casi estables hasta 2035.
La UE necesitará fortalecer y diversificar su cartera de exportación de carne de cerdo en los próximos años. Se proyecta que las importaciones de carne de cerdo a la UE se mantendrán bajas, con una disminución del 2,2% anual entre el promedio de 2022-2024 y 2035, principalmente porque el Reino Unido se está enfocando en su mercado interno, mientras que no se esperan aumentos significativos en las importaciones desde otros países.

Mantenimiento de los precios altos

Tras el aumento de precios en 2022-2023, los precios de la carne de cerdo en la UE disminuyeron en 2024 y se espera que los costos de producción se mantengan bajos a corto plazo. Sin embargo, es incierto hasta qué nivel se estabilizarán.
Se espera que, a medio plazo, los precios puedan mantenerse más altos que los niveles vistos en el pasado,  debido a mayores costos y una oferta más ajustada en la UE, alcanzando los 2.210 €/tonelada (2,21 €/kg.) para 2035.
A continuación, se muestran una serie de tablas y gráficos que dan una idea de cómo está el sector del porcino en la Unión Europea:

El sector porcino en España en 2023

Según los datos provisionales de la encuesta de sacrificio de ganado del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), relativos al año 2023, se verifica que la producción de carne de cerdo en España, por segunda vez en la última década, continúa descenciendo.
El número de animales sacrificados alcanzó la cifra de 53,1 millones de animales sacrificados y unos 4,8 millones de toneladas de carne producida, cifras que nos mantienen, no obstante, en la primera posición de la UE y tercera posición mundial, tan solo por detrás de China y Estados Unidos.
Durante el año 2023, la producción ha descendido en torno a un 3,8% en toneladas y un 5,6% en número de cabezas, invirtiendo la tendencia alcista de los últimos años.
Dentro de la Unión Europea, España se mantiene en primera posición, con un 24,2% de la producción comunitaria, superando a Alemania, que se mantiene en segundo lugar con un 20% de la producción de la UE.
La importancia de la producción española en el conjunto de la UE se ha ido incrementando durante las últimas campañas, puesto que hace solo 5 años la producción española apenas alcanzaba el 18% del total de la UE, como consecuencia del espectacular desarrollo del sector en España, claramente por encima de la media de la UE.
Así, si durante los últimos cinco años la producción de carne en la UE ha descendido en un 13%, la producción en España ha crecido un 1,3% en el mismo periodo, lo que da una idea del crecimiento que ha experimentado el sector a nivel nacional, pese al descenso de los 2 últimos años.
Los gráficos siguientes permiten hacerse una idea de la evolución del sector porcino en España y en la UE:
Durante el año 2023, a diferencia de años anteriores, se ha reducido el número de animales de todas las categorías de cebo con excepción a aquellos de más de 110 kg (+12%). Detrás de ellos, los lechones se incrementaron, también, en un 9%. Al margen de estas dos categorías, el año pasado se registraron también ascensos en las hembras reproductoras, en torno al 4%.
En cuanto a lo sucedido en las comunidades autónomas de España, destacar que, durante los últimos años, el sector porcino ha crecido, prácticamente, en todas las comunidades autónomas, si bien, durante 2023 ha destacado el incremento de censo en Extremadura (+10%), Castilla y León (+4%), Galicia (+9%) y Cataluña (+1,3%). El resto de CCAA se han mantenido estables, como es el caso de Aragón, o han registrado descensos en sus censos: Andalucía (-2,5%) y Murcia (-23%).
Los datos de 2023 invierten la tendencia descendente del consumo de carne de porcino, iniciada hace unos años, con un significativo ascenso del consumo de carne fresca de porcino (+6,9%), a pesar del ligero descenso en el consumo de carne transformada (-1%), respecto a las cifras de 2022.
En lo relativo al abastecimiento, en 2023 se frena la tendencia alcista de años atrás. La tasa de autoabastecimiento se reduce ligeramente, debido a la desaceleración en el crecimiento de las exportaciones a lo largo del año.
En conclusión, durante el año 2023 se ha frenado el habitual crecimiento del sector porcino, en lo que a sus macromagnitudes se refiere, por segunda vez en los últimos 10 años, con una reducción de su producción, censos y exportaciones. Sim embargo, se invierte el descenso en el consumo de carne fresca de cerdo.
En materia de precios, el año ha sido favorable para el sector con altos precios de mercado junto a una notable reducción de los costes de producción por la caída del precio de las materias primas. Sin embargo, la situación sanitaria continuó siendo complicada en muchas granjas españolas.
Durante el año 2023, y teniendo en cuenta las particularidades acontecidas, el sector porcino español ha continuado con su consolidación, no obstante, como uno de los líderes en el mercado mundial de la carne de porcino y, todo ello a pesar de las incertidumbres en el mercado mundial, fundamentalmente relacionadas con la evolución de la PPA, y la situación a nivel nacional relacionada con los brotes de PRSS en muchas granjas españolas a lo largo de todo el año.

 

El sector porcino de Castilla y León defiende su viabilidad y su compatibilidad con otros sectores rurales

La Federación de Asociaciones de Productores de Ganado Porcino de Castilla y León (Feporcyl) ha denunciado públicamente la paralización administrativa de 200 expedientes de nuevas granjas porcinas en la región, a pesar de que el 90% de ellos cumple con los requisitos medioambientales y urbanísticos vigentes.
Miguel Ángel Ortiz Latorre, presidente de la federación, criticó que esta situación afecta gravemente el desarrollo del sector y su capacidad de inversión, generando incertidumbre en zonas rurales donde estas explotaciones tienen un papel clave.
  • Un sector paralizado: 200 proyectos en espera
La situación actual de las granjas porcinas en Castilla y León se debe, según Ortiz, “a trabas burocráticas que retrasan la aprobación de nuevos proyectos. Muchos de los expedientes están retenidos por organismos como la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León y la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), debido, principalmente, a la falta de concesión de agua. Esta parálisis afecta, especialmente, a provincias como Segovia, Soria, Palencia, León y Salamanca, donde existe un alto potencial para el crecimiento de la actividad porcina.”

Ortiz Latorre lamenta que “los expedientes puedan tardar entre 2 y 4 años en resolverse, lo que impide la inversión y el desarrollo económico en el medio rural. Algunos proyectos salen con cuentagotas y, a menudo, es necesario llegar a los tribunales para desbloquear la situación. Esto impide que un sector con enorme potencial pueda expandirse en un territorio donde existe la capacidad y la necesidad de hacerlo.”
Uno de los principales argumentos en contra del desarrollo del sector porcino es la generación de purines, que preocupa a parte de la población. Sin embargo, Ortiz recalca que en Castilla y León existe “mucha tierra para abonar” y que, con un adecuado tratamiento de los purines, se pueden aprovechar como fertilizantes naturales. “Actualmente se importa nitrógeno químico para la agricultura, pero los purines, bien gestionados, pueden cumplir esta función”, señala.
El sector no solo enfrenta retrasos administrativos, sino también los efectos de la nueva Ley de Bienestar Animal, que podría reducir el número de cabezas de ganado en un 20%, mermando así la producción. Según Feporcyl, esta situación compromete la competitividad de Castilla y León en un mercado que aún demanda crecimiento.
  • Conflicto con la Denominación de Origen Ribera del Duero

La defensa del porcino ha llegado hasta la Ribera del Duero, donde parte del sector bodeguero y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duiero han mostrado su rechazo a la proliferación de granjas porcinas en la región, argumentando posibles impactos negativos en la producción vitivinícola. En este contexto, Feporcyl ha defendido la compatibilidad entre ambos sectores, asegurando que muchas bodegas cuentan con granjas y viceversa.
Ortiz Latorre señaló que las críticas provienen de una minoría y acusó a ciertos actores de generar “demagogia” y una cruzada contra el porcino sin fundamento. “La sociedad urbana ve el campo como un espacio idílico, pero es también donde se producen alimentos”, afirmó, insistiendo en que el desarrollo de la ganadería porcina no excluye al resto de sectores rurales.
Ortiz Latorre critica esta postura y asegura que “el sector porcino siempre ha sido inclusivo en el medio rural”. Afirma que viñedos y granjas porcinas han convivido durante décadas sin generar conflictos, e incluso menciona que hay granjeros que también tienen viñedos y bodegas. “Hay bodegas que tienen granjas porcinas y viceversa. Estamos mezclados y no debería haber problema”, insiste.
En particular, Ortiz acusa a la dirección del Consejo Regulador y a líderes bodegueros, como Yolanda García Valduero y Enrique Pascual, de alimentar el conflicto en lugar de buscar soluciones. “El papel de un presidente debe ser reconciliar y mediar, no tomar partido”, sentencia.
  • La importancia del porcino en Castilla y León

El sector porcino es una pieza clave en la economía rural de Castilla y León. Con 4.389 granjas en funcionamiento (el 9% del total nacional), aporta 1.300 millones de euros en valor de producción y genera 8.800 empleos directos en granjas, a los que se suman 11.000 puestos en industrias cárnicas, con una facturación total de 2.700 millones de euros.

Además, más del 50% de estas explotaciones se encuentran en municipios con menos de 5.000 habitantes, convirtiéndose en un motor económico y social en zonas rurales. Comparado con el sector vitivinícola, que también tiene gran peso en la región, el porcino genera una economía mucho mayor, con un 6% del PIB regional frente al 3% del vino.
  • Crecimiento sostenible y apuesta por la sostenibilidad
Ortiz Latorre defendió que España lidera a nivel mundial la sostenibilidad en producción porcina, con avances significativos en reducción de gases de efecto invernadero, huella hídrica y emisiones de amoniaco. Aseguró que las granjas modernas en Castilla y León cumplen estándares ambientales que no tienen países como China, EE.UU. o Sudamérica.
Asimismo, negó que los purines generados por las explotaciones sean un problema, subrayando que con una gestión adecuada, estos residuos pueden utilizarse como abono orgánico, reduciendo la necesidad de importar nitrógeno químico para los cultivos locales.
  • Retos políticos y sociales
La problemática también ha generado respuestas en el ámbito político. El PSOE ha propuesto una moratoria para evitar nuevas instalaciones de granjas porcinas, mientras que Vox ha planteado que estas no afecten negativamente al viñedo. Ortiz critica ambas posturas, acusando al PSOE de buscar votos “en las alcantarillas” y pidiendo a Vox que continúe el diálogo con el sector para llegar a soluciones consensuadas.
A nivel social, Ortiz atribuye parte del rechazo al sector porcino a una visión idílica y urbana del campo. “La sociedad urbana ve el campo como un lugar de paseo, pero también es un espacio productivo donde se generan alimentos”, sostiene. Según él, las manifestaciones en contra de las granjas suelen producirse en momentos de mayor afluencia de visitantes, como puentes o Semana Santa, lo que distorsiona la realidad de los pueblos.
  • Un futuro prometedor con retos por resolver
Desde Feporcyl sostienen que existe margen para un crecimiento del 30-40% en el sector, siempre y cuando se dé viabilidad a los 190 expedientes pendientes que cumplen con los requisitos legales. Este crecimiento, aseguran, es compatible con el desarrollo de otros sectores como el vitivinícola, y permitiría crear más empleo y fijar población en zonas rurales.
El presidente de Feporcyl concluyó solicitando a las autoridades que resuelvan la situación administrativa para desbloquear los proyectos en espera y permitan que Castilla y León continúe siendo un referente nacional e internacional en producción porcina sostenible.

La polémica en torno a la IGP «Carne de Guijuelo»: Un desafío entre autenticidad y estrategia comercial

Los sellos de Denominación de Origen Protegida (DOP) e Indicación Geográfica Protegida (IGP) representan un compromiso con la autenticidad y calidad de los productos. Estos distintivos aseguran que un producto proviene de un área específica y que sus características están íntimamente ligadas a ese origen. Sin embargo, el caso de la solicitud de la IGP «Carne de Guijuelo» ha desatado un debate encarnizado en el sector porcino ibérico, donde las implicaciones comerciales y territoriales chocan con los principios de transparencia y veracidad que deben regir estas certificaciones.
  • La propuesta de la IGP «Carne de Guijuelo»
Guijuelo, localidad en Salamanca, mundialmente conocida por su jamón ibérico curado, protegido por la Denominación de Origen Protegida Guijuelo. Ahora, su Consejo Regulador busca ampliar su alcance con la creación de la IGP «Carne de Guijuelo», que abarcaría carne fresca de cerdo ibérico, pero con una particularidad controvertida: esta carne podría proceder de animales criados, engordados, sacrificados y despiezados en cualquiera de las 11 provincias incluidas en la zona geográfica delimitada, que abarca territorios de Castilla y León, Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha.
Según el pliego de condiciones presentado, esta carne fresca, que se comercializaría tanto en piezas completas como en cortes al detalle, no necesitaría pasar por Guijuelo para obtener el sello. La única conexión geográfica obligatoria sería que una de las fases de producción se realizara en la amplia zona delimitada, lo que en términos legales podría ser suficiente para cumplir con los requisitos mínimos de la normativa europea, pero plantea serias dudas sobre la vinculación real del producto con la localidad de Guijuelo.  
  • La oposición de Andalucía

Desde la Junta de Andalucía, una comunidad cutónoma clave en el sector del cerdo ibérico, han levantado la voz enérgicamente contra esta propuesta. En un informe presentado en 2022, argumentaron que la concesión de la IGP bajo estas condiciones podría inducir a error al consumidor, haciendo que asocien la carne fresca con la calidad del jamón curado de Guijuelo, sin que exista una relación directa entre ambos productos más allá del nombre comercial.
El informe andaluz destaca que las características distintivas de la carne fresca no están vinculadas al sacrificio y despiece realizados en Guijuelo. Por el contrario, subrayan que las cualidades de la carne derivan de factores como la raza, la alimentación en dehesas y el entorno de cría de los cerdos, procesos que mayoritariamente ocurren fuera de Salamanca, en territorios como Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha.
  • El marco legal y los argumentos regulatorios
La normativa europea exige que las IGP identifiquen productos «originarios de un lugar, región o país determinado, cuya calidad, reputación u otra característica específica sea esencialmente atribuible a su origen geográfico». Además, al menos una fase del proceso de producción debe realizarse en la zona definida. Sin embargo, el caso de «Carne de Guijuelo» plantea varias incoherencias con este marco normativo.
El informe de la Junta de Andalucía resalta que el sacrificio y despiece de los cerdos, las únicas actividades que podrían realizarse en Guijuelo, no generan una diferenciación cualitativa que justifique el reconocimiento de la IGP. También advierte que la solicitud no aclara qué características específicas de la carne fresca son atribuibles a la localidad salmantina.
En este sentido, la comercialización de carne bajo el nombre de «Carne de Guijuelo» podría contravenir el Reglamento (UE) nº 1169/2011, que establece que la información alimentaria no debe inducir a error al consumidor sobre el origen, cualidades o características del producto. La posibilidad de etiquetar carne fresca como proveniente de Guijuelo, cuando los animales no han tenido ninguna conexión significativa con la localidad, podría representar una violación de este principio.
  • Implicaciones para el consumidor y el sector

La concesión de esta IGP podría tener importantes repercusiones tanto para los consumidores como para el mercado del cerdo ibérico. Por un lado, los consumidores podrían sentirse engañados al adquirir un producto que asocian con la calidad y tradición de Guijuelo, sin que esa conexión sea auténtica. Por otro lado, la inclusión de una amplia zona geográfica diluye el valor del distintivo, lo que podría impactar negativamente en la confianza hacia las IGP y DOP como sellos de garantía.
Además, la coexistencia de esta IGP con otras DOP y IGP ya establecidas podría generar situaciones paradójicas. Por ejemplo, los jamones de un cerdo criado en Huelva podrían etiquetarse bajo la DOP Jabugo, mientras que otros cortes del mismo animal, como el secreto o la pluma, se comercializarían como «Carne de Guijuelo». Esto no solo genera confusión, sino que plantea dudas sobre la integridad del sistema de certificación.
  • El contexto histórico y los precedentes
En España, existen actualmente 102 IGP reconocidas, pero solo unas pocas tienen zonas geográficas repartidas entre varias comunidades autónomas. Ejemplos como la IGP «Carne de Ávila» o «Cordero Segureño» muestran que es posible gestionar zonas amplias de producción, siempre que exista una conexión clara entre el producto y su nombre geográfico. Sin embargo, estas IGP se basan en características específicas, como la raza del animal o el entorno climático, algo que, según los críticos, no se ha demostrado en el caso de «Carne de Guijuelo».

En el sector porcino, el reciente reconocimiento de la IGP «Cerdo de Teruel» por parte de la Comisión Europea sirve como un ejemplo de cómo todas las fases productivas pueden vincularse estrechamente a un territorio, reforzando la autenticidad del sello. En contraste, el caso de «Carne de Guijuelo» destaca por la amplitud de su zona de producción y la falta de justificación clara para asociar el producto exclusivamente a Guijuelo.
  • Un dilema de autenticidad y estrategia comercial
El caso de «Carne de Guijuelo» plantea un dilema entre la protección de la autenticidad territorial y las estrategias comerciales en un mercado globalizado. Mientras que el Consejo Regulador de la DOP Guijuelo busca maximizar el valor de los cortes frescos de cerdo ibérico, las críticas apuntan a que esto se hace en detrimento de los principios que rigen las IGP, poniendo en riesgo la confianza del consumidor.
La decisión final sobre esta solicitud recaerá en la Comisión Europea, que deberá evaluar si el pliego de condiciones cumple con los estándares exigidos y si el uso del nombre «Carne de Guijuelo» es justo y transparente. Este caso no solo tendrá implicaciones para Guijuelo, sino que podría sentar un precedente importante para el futuro de las DOP e IGP en España y Europa.
 
 
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