El verano de 2024 fue el 6º año más cálido del siglo XXI y, también, fue el 6º año más cálido desde el comienzo de la serie en 1961. El bimestre julio-agosto solo fue superado en temperaturas por el de 2022, según el informe estacional de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
En su transcurso se produjeron dos olas de calor. Una de ellas tuvo una duración de 21 días, la segunda más larga desde que hay registros. Fue un verano muy húmedo, con chubascos frecuentes en junio y un importante temporal de lluvias en Baleares en agosto.
Para la AEMET, lo más probable es que el otoño astronómico sea cálido en todo el país y más seco de lo normal en el Oeste peninsular y Canarias.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) de España publicó el resumen climático del verano de 2024, que tuvo un carácter muy cálido siendo del sexto verano más cálido del siglo actual y de la serie histórica.
Temperaturas
En la España peninsular, la temperatura media del verano (periodo comprendido entre el 1 de junio y el 31 de agosto de 2024) fue de 23,1 °C, valor que queda 1,0 °C por encima de la media de esta estación (periodo de referencia 1991-2020).
Fue el sexto verano más cálido desde el comienzo de la serie en 1961, y también el sexto más cálido del siglo XXI. De los diez veranos más cálidos de la serie, nueve pertenecen al siglo XXI.
La Aemet lo calificó como muy cálido en la España peninsular, con una anomalía de +1,0ºC sobre la temperatura media del periodo 1991-2020, e incluso extremadamente cálido en zonas del interior; fue cálido en Baleares (media de 24,8ºC) o muy cálido, con una media 0,5ºC superior a la media de dicho periodo, y también cálido en Canarias (media de 22,3ºC), pero con carácter variable.
A pesar de que el verano comenzó con un junio frío, julio fue muy cálido y agosto extremadamente cálido. De hecho, el bimestre julio-agosto fue el segundo con mayor temperatura de la serie, tan solo superado por el de 2022.

Olas de calor
Con datos aún provisionales, a lo largo del verano se registraron dos olas de calor. La primera transcurrió entre el 18 y 20 de julio, y llegó a afectar a 11 provincias.
Más importante fue la ola de calor registrada entre el 23 de julio y el 12 de agosto. Llegó a afectar a 31 provincias en su momento de mayor extensión y, con 21 días de duración, se convirtió en la segunda ola de calor más larga en España de la serie histórica, tan solo por detrás de la ola de 26 días de duración registrada entre junio y julio de 2015.
Más allá del verano, hay que señalar que el año 2024, con los datos desde el 1 de enero hasta el 15 de septiembre, es por ahora el segundo más cálido de la serie histórica, tan sólo por detrás del año 2022. Considerando ese período, los cinco años más cálidos de la serie, cuyo comienzo data de 1961, se han registrado desde 2017.

Por tanto, hay otros 5 años que tuvieron un verano más cálido tanto en lo que va de siglo XXI como en la serie !histórica iniciada con registros fiables desde 1961. Por otra parte, ha sido un verano, el de 2024, muy húmedo, siendo curiosamente también el 6º más lluvioso del siglo XXI. ¿Esto es un cambio climático hacia la desertificación? Desde el punto de vista científico, habría de repetirse entre un rango de 25 a 30 años.
Los voceros del cambio climático, recuerden el primero de ellos fue Al Gore, vicepresidente de USA con Clinton, a finales del siglo XX, quien hizo una cruzada o «tournée» con su documental «Una verdad incómoda», por el que fue Premio Nobel de la Paz y Premio Príncipe de Asturias, por todo el mundo mundial para alertar, avisar o, más bien, alarmar para que, a nivel global, se iniciara un camino y una estrategia radical hacia la conservación y salvamento del planeta Tierra, posición en la que el rigor científico contrastaba con cierta ingenuidad en el apartado de recomendaciones y en la confianza de Gore en la capacidad del mercado para responder adecuadamente y con sus mismas armas a la amenaza del cambio climático. Especialmente controvertida es su afirmación de que se trata de “un problema ético y no político”. A destacar, desde el punto de vista de la comunicación del cambio climático, las reflexiones que contiene sobre las “ideas equivocadas más comunes acerca del calentamiento global” y sobre las estrategias de contracomunicación diseñadas para desacreditar socialmente la existencia de una interferencia humana sobre el clima, iniciándose una nueva teodicea o «religión» climática sobre el «falso medioambientalismo», el entrecomillado es nuestro no de Gore.
Las cátastrofes naturales siempre han existido y existirán, sobre todo, si se taponan las salidas naturales del agua en las vertientes, torrenteras o ramblas, como sucede en España, que existe una densidad constructiva en riberas y cauces insoportable. Empecemos por ahí, lo hecho hecho está, si bien, comencemos a caminar limpiando montes, cauces, riberas, invirtiendo en recursos humanos o permitiendo a los rebaños ovinos, vacunos y, especialmente, caprinos el redro y ramoneo. Eso es conservar, preservar y salvaguardar los montes de los incendios, las riberas y los cauces de las avenidas. Nada nuevo bajo el sol, nunca mejor dicho. Lo que siempre se ha realizado pero con mayor tecnología y con mejor y más cualificado personal.
Desde Revista de Castilla y León pensamos que el cambio climático es inexistente porque, como diría el filósofo presocrático griego Heráclito, «La aceptación del flujo constante de la vida nos permite enfrentar la incertidumbre con serenidad y sabiduría, y a encontrar un sentido de propósito en un mundo en perpetua transformación», esto es, nada permanece, todo cambia, todo es incertidumbre.
Esta idea sobre la naturaleza del ser y el devenir, contraria al pensamiento de otro filosófofo presocrático Parménides, quien sostenía que todo permanece, es la que perfectamente explica que el clima, como sucesión de tiempos más o menos repetidos, permanente está cambiando, encontrándose en una dinámica cambiante, variable, diversa cual es la dinámica atmosférica, la Atmósfera es la capa gaseosa que permite la vida en la Tierra. Esa combinación de gases estable pero con una inestabilidad que hace que el clima nunca es el mismo en un mismo lugar, sin perjuicio de que los tiempos repetidos ofrezcan efectos homogéneos y duraderos.
La pandemia trajo un hecho empíricamente demostrado sobre el que los científicos no salen a la palestra a analizarlo o impulsarlo. En las ciudades desapareción la contaminación durante 3 meses cuando no había circulación de autómoviles. Ergo, la contaminación más importante la generan los automóviles con combustibles fósiles. ¿Por qué no se empieza por ahí? ¿Por qué no se obliga a USA, a China y a Rusia que dejen de utilizar las centrales térmicas y los combustibles fósiles? ¿Qué intereses bastardos existen detrás para poner en marcha estas medidas que sí liberarían al planeta de su contaminación?
¡Ah! y la extrema derecha, al igual que se pide a la extrema izquierda en esta etapa de la postverdad, nuevo escenario donde la mentira es cambio de opinión ya la verdad ya no se reconoce, que deje de contaminar el pensamiento reflexivo. Aporten datos correctos, no sesgados para sus aviesas intenciones. Si son organizaciones y partidos democráticos.
No utilicen a niños para defender los postulados, como sucedió con la niña sueca, hoy no tan niña, Greta Thumberg, no lo merecen.
Resumiento, el verano de 2024 ha sido el 6º más caluroso pero también el 6º más húmedo en España.
Precipitaciones

Pero, además, el verano fue en su conjunto muy húmedo en cuanto a precipitaciones, con un valor de precipitación media sobre la España peninsular de 82,2 mm, valor que representa el 117 % del normal en el periodo de referencia 1991-2020. Se trató del sexto verano más lluvioso del siglo XXI y vigésimo tercero de la serie.
La distribución de las precipitaciones fue irregular tanto temporal como espacialmente: junio fue muy húmedo, julio muy seco y agosto húmedo. Fue un verano muy lluvioso en zonas del centro de la Península e interior del Levante, mientras que en Galicia, Andalucía y Canarias fue muy seco.
Hubo varios episodios de precipitaciones intensas en junio, como el que el día 11 dejó 80 mm en el aeropuerto de Palma, el registro más elevado en 24 horas en verano de toda la serie.
También en Baleares, un episodio asociado a una DANA dejó precipitaciones muy intensas a mediados de agosto: el día 15 se acumularon en el aeropuerto de Menorca 93 mm, récord en 24 horas para el verano en este observatorio.
Por tanto, hay otros 5 años que tuvieron un verano más cálido tanto en lo que va de siglo XXI como en la serie !histórica iniciada con registros fiables desde 1961. Por otra parte, ha sido un verano, el de 2024, muy húmedo, siendo curiosamente también el 6º más lluvioso del siglo XXI. ¿Esto es un cambio climático hacia la desertificación? Desde el punto de vista científico, habría de repetirse entre un rango de 25 a 30 años.
Los voceros del cambio climático, recuerden el primero de ellos fue Al Gore, vicepresidente de USA con Clinton, a finales del siglo XX, quien hizo una cruzada o «tournée», por todo el mundo mundial para alertar, avisar o, más bien, alarmar para que, a nivel global, se iniciara un camino y una estrategia radical hacia la conservación y salvamento del planeta Tierra, donde los intereses económicos de muchas grandes corporaciones empresariales estadounidenses estimaban un yacimiento fabuloso con la nueva religión o teodicea del «falso medioambientalismo».
Las cátastrofes naturales siempre han existido y existirán, sobre todo, si se taponan las salidas naturales del agua en las vertientes, torrenteras o ramblas, como sucede en España, que existe una densidad constructiva en riberas y cauces insoportable. Empecemos por ahí, lo hecho hecho está, si bien, comencemos a caminar limpiando montes, cauces, riberas, invirtiendo en recursos humanos o permitiendo a los rebaños ovinos, vacunos y, especialmente, caprinos el redro y ramoneo. Eso es conservar, preservar y salvaguardar los montes de los incendios, las riberas y los cauces de las avenidas. En fin, nada nuevo en el horizonte. Lo que siempre se ha realizado pero con mayor tecnología y con mejor y más cualificado personal.
¡Ah! y la extrema derecha, al igual que exigimos a la extrema izquierda esta de la postverdad, nuevo escenario donde la mentira es cambio de opinión, que deje de contaminar el pensamiento reflexivo. Aporten datos correctos no sesgados para sus aviesas intenciones. Si son organizaciones y partidos democráticos.
Resumiento, el verano de 2024 ha sido el 6º más caluroso pero también el 6º más húmedo en España.
Predicción para este otoño
La predicción estacional para el trimestre octubre-noviembre-diciembre, aproximadamente coincidente con el otoño astronómico, muestra como escenario más probable el de temperaturas superiores a lo normal en todo el país, con mayor probabilidad cuanto más al Sur y Este de la Península, y en Baleares.
En cuanto a las precipitaciones, con incertidumbres, el escenario más probable es el de un otoño con menos lluvias de lo habitual en el Oeste de la Península y en Canarias. En el resto del país, hay una probabilidad similar de que el otoño sea más lluvioso de lo normal que de que sea más seco.
El cambio climático intensifica la aparición de olas de calor extremas, tras un estudio sobre el tiempo en 2022 y 2023
Los datos recabados en una nueva investigación liderada por científicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) confirman que las olas de calor registradas en 2022 y 2023 en el Mediterráneo occidental, con veranos que alcanzaron anomalías de temperatura de +3,6°C y +2,9°C respectivamente, llegaron a superar las variaciones climáticas naturales de los últimos 1.000 años.
El estudio, realizado en colaboración con investigadores de la Universidad de Zaragoza, el Instituto de Geociencias (IGEO-CSIC) y las universidades Johannes Gutemberg (Alemania) y de Cambridge (Reino Unido), revela que el cambio climático está intensificando estos fenómenos extremos y adelantando su aparición, ya que las predicciones apuntaban a que no iban a ocurrir hasta finales del siglo XXI.
Para llegar a estas conclusiones, detalladas en la revista Nature npj Climate and Atmospheric Sciences, el equipo de investigación ha combinado los datos obtenidos a partir de reconstrucciones históricas basadas en la dendrocronología, la cual analiza los anillos de crecimiento de los árboles, y que en este estudio les ha permitido llegar hasta 1119; los datos de temperatura y precipitaciones de los que se tienen registros, es decir desde el año 1890, y la información que arrojan las proyecciones futuras basadas en diferentes modelos predictivos.
“Estas olas de calor, que hasta ahora se consideraban extremadamente raras porque se producían con una cadencia de unos 10.000 años, podrían ocurrir con una frecuencia de entre 4 y 75 años en las condiciones actuales que está provocando el cambio climático antropogénico, dependiendo de los escenarios futuros de emisiones de gases de efecto invernadero”, alertó el investigador del MNCN, Ernesto Tejedor.
Factores clave
Uno de los factores clave que impulsaron las olas de calor de ambos años fue el rápido aumento de las temperaturas del océano Atlántico y también del mar Mediterráneo, donde las temperaturas subieron el doble de rápido que la media global, agravando las olas de calor y las sequías en la región.
De hecho, las condiciones climáticas de esos dos veranos, en los que hubo menor nubosidad proveniente de las Azores, favorecieron la llegada de aire caliente del Sáhara a Europa y marcaron récords en el número de horas de máxima radiación solar, la reducción del hielo de los glaciares del Pirineo y los Alpes y la disminución del caudal de los ríos debido a la sequía extrema que provocó la escasez de lluvias del invierno y la primavera. “En el caso concreto de España, la anomalía de las temperaturas nos permite marcar 2022 como el año con los registros de temperaturas más elevadas desde 1890”, afirmó Tejedor.
“Más allá de lo llamativo de las cifras, el impacto de las condiciones provocadas por las olas de calor prolongadas y las sequías han afectado gravemente a los ecosistemas, servicios hídricos y la biodiversidad, así como a sectores clave de la economía, como el turismo y la agricultura”, puntualizó el investigador Gerardo Benito, también del MNCN.
Las condiciones extremas de 2022 provocaron que fuera el segundo año en el ranking de superficie quemada en el Mediterráneo occidental; la pérdida de capacidad de absorción de carbono y más de 60.000 muertes relacionadas con el calor en Europa, especialmente en países como Italia y España.
El estudio concluye que los fenómenos extremos que antes se proyectaban para finales del siglo XXI ya están ocurriendo, lo que subraya la necesidad urgente de adoptar medidas de adaptación y mitigación al cambio climático.
Según los investigadores, las economías mediterráneas, dependientes del turismo y la agricultura, son cada vez más vulnerables a estos cambios, lo que afectará al desarrollo de estos sectores en el futuro. “Debemos tomar medidas significativas de adaptación y mitigación, ya que las olas de calor previstas para el futuro ya están ocurriendo y probablemente serán más frecuentes en los próximos años, con las consecuencias sociales, económicas y ambientales que esto implica”, termina Tejedor.





