
El acceso a la red eléctrica se ha convertido en el principal cuello de botella para el desarrollo de los proyectos de hidrógeno renovable. Castilla y León concentra iniciativas estratégicas orientadas a la producción y transformación del hidrógeno en derivados como amoniaco, metanol y combustibles sostenibles (e-SAF), procesos que dependen de una electrificación que, a día de hoy, no está garantizada.
En los dos últimos meses, la Asociación Castellano y Leonesa del Hidrógeno H2CYL, ha recabado la información de un total de 56 proyectos de 19 compañías diferentes, coincidiendo con el proceso de planificación eléctrica que Red Eléctrica y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que ha mantenido abierto hasta el 16 de diciembre.
Partiendo de estos datos, H2CYL ha realizado un informe, que cuenta con la participación de la del sector cuyos resultados han sido remitidos tanto a España (MITECO) como a Castilla y León (Junta). H2CYL solicita que sea tenido en cuenta en la planificación definitiva.
«La planificación eléctrica debe alinearse con la realidad industrial del hidrógeno. Sin acceso garantizado a la red, Castilla y León perderá competitividad e inversiones para la transición energética,» – afirma Javier Robador, Gerente de H2CYL.
De los 5.000 MW, más de 800 MW se encuentran ya en fases muy avanzadas de tramitación
La situación es crítica en los 8 proyectos más avanzados de Castilla y León, con inversiones superiores a 4.000 M€, que dependen de la inversión en redes eléctricas
H2CYL considera que las 36 actuaciones previstas por España (MITECO) hasta la fecha son insuficientes
Resultados
El informe, evidencia una necesidad crítica: 4.839 MW de demanda eléctrica vinculada a proyectos de hidrógeno en la región, requieren posiciones de consumo en la red para garantizar su viabilidad, que hasta el momento no existen o no están garantizadas.
La situación es especialmente crítica en los ocho proyectos más avanzados de la región: inversiones por más de 4.000 M€ que suman más de 1.800 MW de potencia, en fase final de tramitación, con entrada en operación prevista previa a 2030, tampoco tienen garantizado su acceso a red. Esto, en alguno casos, puede implicar la pérdida de subvenciones y fondos públicos.
El problema es uniforme en el territorio y afecta a 27 subestaciones de la Red de Transporte, siendo crítico en el entorno de Zamora, Soria, León y el eje Palencia-Burgos.

Conclusiones
Pese a que el borrador de planificación, publicado por España y analizado desde la asociación, prevé 36 intervenciones en Castilla y León, a ojos de H2CYL, son completamente insuficientes.
Cabe considerar que la red resultante del proceso de planificación actual debe ser capaz de dar servicio no sólo al sector del hidrógeno, sino también a los planes de electrificación de la industria y a otros sectores pujantes como los centros de datos y la digitalización.
Además, más del 50% de la potencia solicitada está destinada a proyectos industriales para producir metanol, amoniaco y combustibles sintéticos, lo que supone una oportunidad para resolver la falta de infraestructuras, generar demanda eléctrica estable y abordar problemas como el reto demográfico.
«No hablamos sólo de sostenibilidad, hablamos de industrialización, con proyectos que generan empleo y valor añadido en sectores estratégicos como el transporte, el agroalimentario o la industria química», concluye Javier Robador.
Las conexiones de hidrógeno verde que conectan Zamora con Portugal, una prioridad para Europa

La Comisión Europea (CE) ha calificado como proyecto común prioritario las conexiones de hidrógeno verde que conectan Zamora con Portugal, y Asturias con la ciudad de Huelva, atravesando el territorio de Castilla y León, como la ciudad de León o la misma Zamora, donde se encuentran las dos infraestructuras.
Los dos proyectos seleccionados, que se prevé que entren en funcionamiento en 2030, podrán solicitar financiación de la Unión Europea a través del mecanismo Conectar Europa y se beneficiarán de procesos acelerados de concesión de permisos y reglamentación para una ejecución y entrega rápidas.
Este proyecto no solo conectará de norte a sur Castilla y León y España, o Castilla y León con Portugal, sino todo el territorio castellanoleonés y español con el resto del continente europeo.
Así, estará conectado con el Barmar, la gran infraestructura que pretende conectar Barcelona con Marsella, desde donde la infraestructura viajará hasta el norte del territorio de la Unión Europea. Además de por el norte de España, también reseguirá el corredor mediterráneo, de Barcelona hasta Murcia. Según un comunicado emitido por la Comisión Europea, estos proyectos “reforzarán la conectividad energética en todo el continente, acercándose a la finalización de la Unión de la Energía”.
“Al permitir interconexiones vitales en toda la Unión Europea y con los países vecinos, estos proyectos pueden desempeñar un papel estratégico en el aumento de la competitividad de la UE, la descarbonización y la mejora de la seguridad energética y la independencia de Europa”, dice el escrito de la CE.
Este proyecto no solo conectará de norte a sur Castilla y León y España, o Castilla y León con Portugal, sino todo el territorio castellanoleonés y español con el resto del continente europeo
Juntamente con las dos infraestructuras que se encuentran en parte en territorio castellanoleonés, Bruselas incluyó como proyectos prioritarios y claves para la transición energética del continente 235 infraestructuras.

De ellas, 113 son redes eléctricas, marítimas e inteligentes que considera que son esenciales para integrar la creciente cuota de energías renovables, 100 de hidrógeno y electrolizadores que quieren contribuir en la integración y descarbonización del sistema energético de la UE, 17 proyectos de infraestructura de transporte de carbono que impulsarán el desarrollo del mercado de captura y almacenamiento de carbono, y tres proyectos de redes de gas inteligentes para digitalizar y modernizar la red de gas natural.
Según un estudio reciente de la CE, las necesidades de inversión en infraestructuras energéticas europeas, es decir, las redes de electricidad, hidrógeno y CO2, se acercarán a 1,5 billones de euros entre 2024 y 2040. Esta línea de proyectos y los volúmenes de inversión previstos correspondientes contribuirán a satisfacer las necesidades identificadas para 2040 en materia de energía.
“Estos proyectos son más que proyectos de infraestructura transfronterizos, son el salvavidas de nuestra Unión de la Energía. Potencian nuestro sistema energético de la UE unificando los puntos fuertes de veintisiete sistemas complementarios, allanando el camino para una Europa en la que la energía ecológica, competitiva y segura no sea solo una promesa, sino una realidad común”, apunta en el comunicado la vicepresidenta y titular de Transición Limpia de la Comisión Europea, Teresa Ribera, exministra de España en el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico.




