Las 37 Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS) constituidas en la cuenca del Duero ordenan el uso de agua en una superficie potencial de riego de más de 80.000 hectáreas, con una superficie de derechos aportados de 18.000 hectáreas, que corresponden a un volumen de 104 Hm3. Esta fórmula de gestión flexibiliza el aprovechamiento de agua subterránea en muchas zonas, en las que no se admite la concesión de nuevos derechos, facilitando la rotación de cultivos entre parcelas.
España, a través de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), mantiene su apuesta por las CUAS como un mecanismo que permite compartir los derechos de agua actuales entre un mayor número de propietarios y parcelas, para hacer un uso más eficiente del recurso. Así lo ha trasladado la presidenta de la CHD, María Jesús Lafuente, en la reunión mantenida con el secretario regional de UPA, Aurelio González, en la que se ha abordado la gestión de estas comunidades, así como otros aspectos relacionados con la tramitación de distintos expedientes.
Desde la CHD se ha destacado la importancia del cumplimiento de los Planes de Cultivos durante la campaña de riego para evitar consumos que pueden ser mayores de los derechos de que se dispone, lo que, en lugar de suponer una mejora del estado de la masa de agua subterránea, se traduciría en un empeoramiento.
El trabajo conjunto y coordinado de todas las partes, en los últimos años, se ha plasmado en las 37 CUAS ya constituidas, así como en las que actualmente se encuentran en tramitación.
Precisamente, para facilitar y agilizar la comunicación, la CHD ha abierto un canal en TEAMS con todas las comunidades para resolver las dudas y consultas de forma más ágil posible, a tempo real.
Esta fórmula de gestión del agua por los regantes flexibiliza el aprovechamiento de agua subterránea en muchas zonas, facilitando la rotación de cultivos entre parcelas
Esta estrategia de flexibilización en la gestión del recurso se suma a los objetivos del Plan Hidrológico de la cuenca del Duero para alcanzar el buen estado de las masas de agua y satisfacer las demandas. En el caso de las aguas subterráneas, el buen estado de las mismas exisge que su explotación se ajuste a los recursos renovables.

A continuación, se reproduce un artículo de José Manuel Omaña Alvárez, de AIMCRA, en el que intenta demostrar que la explotación eficiente de las aguas subterráneas es una asignatura pendiente para los agricultores de Castilla y León y propone un plan para conseguir disminuir los costes de explotación de dichas aguas subterráneas, ciertamente se refiere sólo al cultivo de la remolacha y no al resto de cultivos dado que , y aporta alguna solución ante un posible escenario de tormenta perfecta como sería la subida de la energía y otros costes aparición de circunstancias climáticas, como la sequía, para la producción de remolacha y la bajada simultánea del precio de la remolacha y/o del azúcar refinado. Por otra parte, el articulista apuesta claramente por las CUAS impulsadas desde la CHD. No es la solución perfecta e integral pero ayudará.
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Plan de modernización de los riegos de aguas subterráneas en Castilla y León
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Por Jose Manuel Omaña Álvarez
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AIMCRA
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La asignatura pendiente del regadío de Castilla y Leon
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En Castilla y León y otras regiones españolas se ha hecho un gran esfuerzo por modernizar los viejos regadíos. Las redes de acequias y desagües han dado paso a nuevas concentraciones parcelarias, nuevos caminos, estaciones de bombeo, redes presurizadas e hidrantes en parcelas gestionadas mediante telecontrol y automatismos. Sin duda estas nuevas infraestructuras y las que están proyectadas para los próximos años son la mejor garantía de futuro y desarrollo, gracias a ellas se consigue crear riqueza y asentar población, contribuyendo a que la agricultura siga siendo rentable y competitiva.
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Todo esto es indudable, como lo es también que existe una asignatura pendiente, la que se refiere a la mayoría de las explotaciones de regadío donde se riega con aguas subterráneas extraídas de perforaciones, y cuyo coste de riego, por ejemplo, en el cultivo de remolacha ha oscilado en 2023 entre 1.500 y 2.000 €/ha, algo inasumible en condiciones normales, pues representa más del 50% de los costes totales del cultivo.
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El hecho de que se estén produciendo importantes bajadas en los precios de los cereales y otros cultivos, sin que se haya producido una bajada equivalente en los costes del riego, nos hace pensar que la rentabilidad de los cultivos en explotaciones que riegan aguas profundas se puede ver gravemente comprometida en el futuro.
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El actual modelo de regadío de aguas subterráneas está obsoleto, debido al alto coste de la energía, las limitaciones en la disponibilidad del agua, la necesidad de mejorar la rentabilidad de los cultivos y los cambios en la forma de vida
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Debemos acelerar la implantación de soluciones para seguir siendo competitivos en un previsible escenario de precios más adverso que el actual, en el que pudiera coincidir la bajada del precio del azúcar y de la remolacha, el mantenimiento o subida de los precios de la energía y la continuidad de las adversidades que como en esta campaña han provocado una importante pérdida de producción.
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Es necesario y es posible el cambio hacia un modelo de regadío autosuficiente energéticamente y sostenible en cuanto al uso del agua
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Respecto al coste energético, en AIMCRA desde 2013 hemos impulsado la adopción por los agricultores de medidas de ahorro, que se concretan en actuaciones de eficiencia energética y de riego solar, y que ya han permitido a cientos de explotaciones remolacheras disminuir sus costes de riego entre un 50% y un 75%, e incluso hasta un 90%en el caso del riego solar.
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Conscientes del problema, y también de la solución, desde AIMCRA queremos seguir llamando la atención de todos, insistido a tiempo a destiempo en la necesidad de acometer nuestra asignatura pendiente, un Plan de Choque para la Modernización Integral de los Riegos de Aguas Subterráneas en Castilla y León.
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Los objetivos de este Plan de Modernización serian:
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Disminuir el coste del riego, hasta un 90%.
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Mejorar la eficiencia en el uso del agua, un 10%.
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Aumentar la rentabilidad de los cultivos, un 50%.
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Mejorar la calidad de vida de los agricultores.
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Reducir las emisiones de CO2, hasta un 90%.

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La oportunidad de las CUAS
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En estos momentos están constituidas en Castilla y León numerosas CUAS (Comunidades de regantes de aguas subterráneas), que deben servir de eje vertebrador para el plan de modernización que proponemos llevar a cabo.
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Las actuaciones a realizar, deben tener un carácter integral, abarcando todas aquellas medidas con las que se puede conseguir disminuir el coste energético y optimizar el uso del agua.
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Lo que nos proponemos es una modernización completa de estos regadíos, que sea equivalente a las modernizaciones que se realizan en los regadíos de aguas superficiales.
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Antes de iniciar las actuaciones será necesario realizar auditorías hidro-energéticas de todas las captaciones, incluyendo el registro óptico de cada sondeo, con el fin de decidir continuar con su explotación o realizar un pozo nuevo de sustitución.
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Sera preciso realizar nuevos aforos de los pozos y valorar la calidad y es estado de cada sondeo, pues en la mayoría de los casos tienen 30, 40 o más años. Las entubaciones suelen estar deterioradas por la corrosión, y los filtros colmatados de incrustaciones, motivos por los cuales disminuye el rendimiento del pozo y su capacidad de recuperación.
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A modo de ejemplo se exponen a continuación las medidas, precios e inversiones necesarias en la actuación integral de un sondeo, incluyendo la renovación de todos los componentes, e incluso la realización de un nuevo sondeo de sustitución, el cambio de la bomba por una de alta eficiencia y la puesta en marcha todas las medidas de eficiencia energética, riego solar, monitorización y telecontrol en la instalación.
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Ejemplo para un Sondeo tipo de 140 m de profundidad en Castilla y León, con bomba de 60 CV, que riega una superficie de 43 ha

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Como se puede ver en el ejemplo la inversión total asciende para el pozo del ejemplo asciende a 139.457 €, que para una superficie regada de 43 ha supone un coste por ha de 3.217 €/ha.
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Hay que tener en cuenta que en las actuaciones de modernización que se han llevado a cabo hasta ahora en las Comunidades de Regantes de aguas superficiales el coste es mucho mayor, superando en muchos casos los 15.000 €/ha. Además, en nuestro caso la inversión abarca también el cambio a energía solar, de forma que quedaría cubierto el coste energético durante toda la vida útil de la instalación, lo que traducido a coste de riego supondría pasar de los 1.500 a 2.000 €/ha y año , a tan solo 47 €/ha y año.
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Evidentemente en el modelo de modernización que se propone no se trata de hacer grandes infraestructuras de redes hidráulicas y eléctricas comunitarias, sino de la suma de muchas intervenciones individuales en cada sondeo de la CUAS. Es por tanto algo mucho más sencillo y menos costoso. El agua se sigue extrayendo de cada sondeo y se utiliza en la misma parcela, como hasta ahora, si bien puede ser conveniente realizar una concentración parcelaria previa. Por otro lado, al tratarse de CUAS, el control de las extracciones se centraliza en la CUAS mediante el telecontrol de los consumos de cada una de las captaciones.
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La administración ha sido sensible a esta necesidad, habiendo publicado diversas convocatorias de ayudas para llevar a cabo mejoras de eficiencia energética y de riego solar. Calculamos que al menos 200 nuevas instalaciones se habrán finalizado con dichas ayudas entre 2023 y 2024. Sin embargo, esto no es suficiente. Necesitamos que se acometa un plan de choque para la modernización rápida y generalizada de las instalaciones de la mayoría de las explotaciones de aguas subterráneas, y que la modernización se haga de forma integral, pues hasta ahora que en la mayoría de los casos han sido actuaciones que se han centrado en la instalación de paneles solares, pero no siempre se han acometido mejoras de eficiencia energetica e hídrica y de monitorización.
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Creemos que nuestros regantes de aguas subterráneas se merecen un planteamiento general e integral, pues hasta ahora son los grandes olvidados en la modernización de regadíos, y si bien es posible solicitar ayudas de forma individual acudiendo a las habituales convocatorias públicas, sin embargo, creemos que será mucho mas rápido y eficiente abordar este tipo de mejoras en un proyecto global, impulsado por la administración y en coordinación con las CUAS.
Algunos datos sobre AIMCRA
La Asociación para la Investigación de la Mejora del Cultivo de la Remolacha Azucarera, AIMCRA, se funda en 1966 en Aula Dei (Zaragoza), por iniciativa de la industria azucarera. Es una entidad privada, sin ánimo de lucro, y sin fines comerciales.
Desde 1980, AIMCRA es una asociación interprofesional, en cuyos órganos directivos y financiación participan a partes iguales los cultivadores de remolacha y la industria azucarera:
- 50% Cultivadores de remolacha
- 50% Industria azucarera
En cuanto a su financiación, actualmente, un tercio del presupuesto de la asociación se financia con las cuotas de sus socios (cultivadores e industria a partes iguales); el resto proviene de trabajos realizados para terceros, subvenciones, publicidad en la revista, y otros.




