
La delegada del Gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones, presidió el pasado 23 de marzo de 2023 el acto de conmemoración del Día Meteorológico Mundial, una cita organizada por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Castilla y León, que este año se celebra bajo el lema ‘El futuro del tiempo, el clima y el agua a través de las generaciones’. La delegada ha estado acompañada por el delegado territorial de la AEMET en la comunidad, Manuel Mora.
La AEMET, adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, ha celebrado este día con el reconocimiento a la labor de sus colaboradores.
La Agencia distingue así el papel de los más de 3.000 colaboradores, apasionados por la meteorología y el clima, que con su labor diaria ayudan en España a completar los datos recogidos por el personal de la Agencia. “Sus anotaciones diarias amplían los datos obtenidos por los observatorios atendidos por personal de AEMET, una información es imprescindible para realizar numerosas investigaciones y estudios climáticos regionales, comarcales y locales”, ha destacado Barcones.
La provincia de Palencia se lleva uno de los tres premios nacionales otorgados por la AEMET
En nuestro país, los voluntarios llevan realizando este servicio desde 1911. Debido a la importancia de su papel, todos los años, AEMET premia, a nivel nacional, a tres de ellos. En esta ocasión, uno de los premiados es de Castilla y León y ha recibido su distinción en el acto celebrado hoy en el Centro Cívico José Luis Mosquera de Valladolid.
Mariano Bustillo González, responsable de la estación termopluviométrica de Carralobo, en Astudillo (Palencia),ha sido distinguido con el Premio Nacional de colaboración con AEMET en reconocimiento a la labor que viene realizando desde 1987, cuando comenzó a apoyar al INM (Instituto Nacional de Meteorología y, desde 2008, Agencia Estatal de Meteorología). Desde entonces, sus observaciones han continuado durante 37 años de manera ininterrumpida.
Los colaboradores voluntarios de Castilla y León, premiados por la AEMET

Además, se han entregado nueve premios regionales de colaboración con AEMET a Entelvina Sánchez Jiménez, de la estación pluviométrica de Zapardiel de la Cañada (Ávila); Raúl Martínez Sanchidrian, de la estación pluviométrica de Sedano (Burgos); Valentina Melero de la Roza, de la estación pluviométrica de Joarilla de las Matas (León); José Luis Merino Rodríguez, de la estación pluviométrica de Quintana del Puente (Palencia); Catalina Sánchez Moro, de la estación pluviométrica de Iruelos, Salamanca; Abelardo Minguez Bernal, responsable de la estación termopluviométrica de Linares del Arroyo (embalse), en Segovia; Raúl Gómez López, de la estación automática instalada en Lubia (Soria); German González Nieto, de la estación termopluviométrica de Ataquines (Valladolid); y Petra Llamas Cadierno, de la estación pluviométrica de Camarzana de Tera (Zamora).
De este modo, la Delegación Territorial de AEMET también rinde su homenaje particular a voluntarios destacados a nivel autonómico en sus respectivas celebraciones. Con estos premios, “AEMET busca reconocer el acto de solidaridad ciudadana, altruismo, dedicación y entrega de estos observadores voluntarios”.
En la actualidad, la edad media de los 326 colaboradores activos que hay en Castilla y León es de 63,15 años, siendo el más joven el colaborador de Revenga de Campos, con 22 años, y el mayor el colaborador de Magaz, con 96, que lleva colaborando con AEMET desde 1980 (la estación fue dada de alta en 1934 y lleva registrándose los datos interrumpidamente). Hay nueve personas nonagenarias que se encargan de las labores de observación en Salvadlos, Cristóbal, Castrobol, Tamariz de Campos Villamayor de los Montes (religiosa), Róales de Campos, y Magaz. Además, hay 32 colaboradores octogenarios y 52 personas con más de 70 años. Solo tres personas que apoyan a la AEMET de forma altruista con sus observaciones tienen entre 20 y 30 años.
“Su aportación de información es de carácter esencial en circunstancias especialmente sensibles”, ha destacado la delegada, quien ha puesto de manifiesto que el trabajo de caracterización del clima supone “un refuerzo de las capacidades de la propia Agencia” y “no solo sirve para fortalecer la base de nuestro patrimonio climatológico, sino que ayuda a reducir la vulnerabilidad que, frente a una situación de adversidad, supone el desconocimiento climático”.
Además, con estos premios, desde la AEMET se destaca también el papel informativo fundamental de estos observadores en las zonas en las que hacen su labor, “donde son los elementos últimos, más cercanos y más próximos de la comunicación social”.
La Agencia Estatal de Meteorología cuenta en Castilla y León con 10 observatorios dotados de personal propio y 93 estaciones automáticas, 163 estaciones pluviométricas y 79 termopluviométricas atendidas por colaboradores voluntarios, lo que da una idea de la dimensión de esta aportación altruista y su importancia en la investigación sobre el cambio climático. Esta red comenzó a tejerse en 1911 y remite las anotaciones sobre temperaturas y fenómenos meteorológicos al Banco Nacional de Datos Climatológicos, para su procesamiento e interpretación.
En Castilla y León, la estación de Cervera de Pisuerga (Palencia) es la que dispone de la serie más longeva, iniciada en 1912 y con datos hasta la actualidad.
- Los voluntarios colaboradores y los profesionales de la AEMET , ejemplo de fructífera cooperación científica para salvar vidas
- La información recogida y transmitida a la AEMET es imprescindible para realizar numerosas investigaciones, estudios climáticos e informes y son herramienta clave en la toma de decisiones ante situaciones adversas
- La AEMET premia, a nivel nacional, a tres colaboradores cada año. Este 2023, Mariano Bustillo González, responsable de la estación termopluviométrica de Carralobo, en Astudillo (Palencia), ha sido distinguido con el Premio Nacional de colaboración con la Agencia
- Además, durante el acto celebrado en el Centro Cívico José Luis Mosquera de Valladolid, se ha hecho entrega de 9 premios regionales de colaboración, uno por cada provincia de la comunidad autónoma
Cooperación científica
Durante su discurso, la delegada se ha hecho eco del mensaje oficial emitido por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) con motivo de esta conmemoración, y ha apuntado que “este 2023, el Día Meteorológico Mundial es muy especial, porque coincide con el 150 aniversario de la Organización Meteorológica Internacional (OMI), la entidad que precedió a la OMM”. ”Durante los últimos 150 años, los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales han recopilado y normalizado los datos en los que se basan los pronósticos meteorológicos que hoy damos por sentados. La historia del intercambio de datos en el seno de la OMM es un ejemplo de fructífera cooperación científica para salvar vidas y medios de subsistencia”, ha añadido Barcones, poniendo en valor el trabajo que realiza la AEMET en España y, en concreto, en Castilla y León.
En este sentido, ha agradecido especialmente la labor de la Agencia Estatal y de su delegado territorial en la comunidad, donde sus boletines “son herramientas fundamentales en la toma de decisiones ante situación adversas como las nevadas, los incendios… asuntos que afectan a la protección civil, a la seguridad de nuestros ciudadanos y ciudadana”.
La delegada ha asumido, siguiendo el mensaje emitido por la OMM, que “el cambio climático es el reto que marcará nuestra época” y “la forma en que respondamos a ese desafío determinará el futuro de nuestro planeta y de nuestros hijos y nietos”. Por ello, ha considerado fundamental seguir apostando por la ciencia para afrontar este reto con rigor. Al respecto, ha felicitado iniciativas como la implementación de una infraestructura mundial de monitoreo de los gases de efecto invernadero permanente y coordinada en la que trabaja la OMM. También, la iniciativa Alertas Tempranas para Todos, para “velar por que, en los próximos cinco años, todos los habitantes del planeta estén protegidos por sistemas de alerta temprana que salvan vidas”.
“Los miembros de la OMM pueden estar orgullosos de los logros alcanzados a lo largo de su dilatada y fecunda historia”, ha agradecido la delegada, que ha recordado que los primeros pasos se dieron con el uso del telegrama para difundir los pronósticos destinados a la navegación marítima pero, ahora, en la era la digitalización, las supercomputadoras y la tecnología satelital propician la emisión de pronósticos meteorológicos y climáticos cada vez más fiables.
Aun así, ha advertido, “hay cosas que ni la inteligencia artificial puede alcanzar” y “seguimos dependiendo de la dedicación y el empeño del personal de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales, que trabaja todos los días del año, todos los años, para salvar vidas”, ha agradecido.
Precisamente por ello, Barcones ha puesto en valor la dedicación de los profesionales empleados en la AEMET y, también, de los colaboradores que “día a día suman información valiosa para analizar la evolución meteorológica y avanzar previsiones sobre el cambio climático, en beneficio de toda la sociedad”.
Tras los actos de celebración del Día Meteorológico Mundial, se ha impartido la conferencia ‘Meteorología y Clima en la pinacoteca del museo del Prado’, a cargo del delegado territorial de AEMET en Castilla y León, Manuel Antonio Mora García.
En este día conmemora la entrada en vigor, el 23 de marzo de 1950, del Convenio de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Cada año, los más de 180 miembros que la integran, celebran este día centrándose en un tema de interés para la humanidad. Este año el lema es: ‘El futuro del tiempo, el clima y el agua a través de las generaciones’.

Breve semblanza de los premiados por la AEMET en Castilla y León
Premio Nacional de Colaboración con AEMET
- Mariano Bustillo González. Astudillo ‘Carralobo’. Estación termopluviométrica. 36 años de colaboración
Mariano Bustillo ha recibido el Premio Nacional en reconocimiento a su dilatada colaboración con los servicios meteorológicos oficiales, ya que comenzó su colaboración con el INM en el año 1987. Desde entonces, ha continuado la serie de datos de la estación de forma ininterrumpida hasta la actualidad.
En el año 1998 le fue concedido el Diploma como Colaborador Distinguido del Centro Meteorológico, y en 2008 colaboró en los actos de celebración del Día Mundial de la Meteorología con una intervención en la conferencia ‘Observando nuestro planeta para un futuro mejor’, donde narró su experiencia como colaborador y su pasión por la meteorología.
La estación palentina de Carralobo, además de disponer de garita y pluviómetro, ha sido complementada a título personal con pluviógrafo, barógrafo, termohigrógrafo, heliógrafo y torre de viento, de forma que remite mensualmente los datos obtenidos.
Además, Mariano Bustillo elabora anualmente una memoria con los datos registrados en su estación, con gráficas, refranero climático mensual y otras informaciones sobre la actividad que desempeña.
Desde la AEMET en Castilla y León destacan que las inspecciones efectuadas por el personal del Centro Meteorológico Territorial y el seguimiento de los datos remitidos evidencian “el gran interés y responsabilidad que ha demostrado, tanto en las observaciones diarias como en el mantenimiento y cuidado de los equipos”.
Premios regionales de colaboración con la AEMET
- Entelvina Sánchez Jiménez. Apardiel de la Cañada (Ávila). Estación pluviométrica
La estación pluviométrica comenzó a registrar datos en enero de 1965. En 1988 inició la colaboración Entelvina, de profesión agricultora y ganadera, quien ha mantenido esta labor hasta la fecha.
- Raúl Martínez Sanchidrian. Sedano (Burgos). Estación pluviométrica
La estación termopluviométrica comenzó a registrar datos en enero de 1949. A mediados de 1957 se interrumpe el registro de datos de precipitación hasta 1995, cuando asume las labores el actual colaborador, Raúl Martínez Santidrian, carretillero de profesión.
- Valentina Melero de la Roza. Joarilla de Las Matas (León). Estación pluviométrica
La estación comenzó su andadura como estación pluviométrica en junio de 1963. En 2009 empezó a colaborar Valentina Melero de la Roza, quien trasladó la estación a una pradera donde todavía hoy sigue registrando los datos.
- José Luis Merino Rodríguez. Quintana del Puente (Palencia). Estación pluviométrica.
Esta estación funciona desde abril de 1955. En 2004 tomó el relevo de la observación en esta estación el actual colaborador, José Luís Merino Rodríguez.
- Catalina Sánchez Moro. Iruelos (Salamanca) Estación pluviométrica.
Iruelos comenzó su andadura como estación pluviométrica en marzo de 1954.En 2001 se hizo cargo de la misma Catalina Sánchez Moro
- Abelardo Minguez Bernal. Linares del Arroyo (Segovia). Estación termopluviométrica.
La estación pluviométrica comenzó a registrar datos de precipitación en 1942. En 1993 el encargado de la misma, según los archivos de AEMET, es Fortunato Minguez González, quien lleva a cabo esta labor de observación hasta 1998, cuando se jubila y sigue con la colaboración su hijo, Abelardo Minguez Bernal, actual colaborador.
- Raúl Gómez López. Ceder de Lubia (Soria). Estación automática.
En la localidad de Lubia se instaló la estación pluviométrica en 1952. En 1955 y hasta 1966 se registran datos resumen de temperatura, y en 1998 se da de baja la estación pluviométrica. En 2010 se retoma la serie de datos en la localidad soriana instalando una estación automática THIES, que registra temperatura y humedad, precipitación, viento
- German González Nieto. Atiquines (Valladolid). Estación termopluviometrica.
La estación se da de alta como termo pluviométrica en 1945. El registro de precipitación es continuo desde el inicio hasta hoy, siendo los datos de temperatura interrumpidos de 1953 a 1970, cuando se restablece el registro hasta la fecha. En 1988 se da de alta como colaborador German González González, quien continúa apoyando hoy a la Agencia.
- Petra Llamas Cadierno. Camarzana de Tera (Zamora). Estación pluviométrica.
Arranca en 1945 y, entonces, apenas suma poco más de un año recogiendo los datos. Es en 1955 cuando se retoma el registro hasta la fecha. En 1988 asume las labores de observación en esta estación Petra Llamas Cadierno, colaboradora que todavía hoy sigue al frente.

En tiempo de sequía, rogativas a las vírgenes patronales y a San Isidro Labrador, el patrono de los agricultores

Este año 2023, año en el que la sequía acecha y empieza a mostrar sus estragos, pronto se verán, a primera hora de las mañanas del próximo mes de mayo, personas en procesión, rogando al santo correspondiente y a las vírgenes locales, el santo común es San Isidro Labrador, patrono de los agricultores, por los campos de Castilla y León, también de otras regiones españolas, entre los campos verdes y rojos, poblados de amapolas, allá donde no hayan tratado los cereales con herbicidas, eufemísticamente «productos fitosanitarios», para intentar que las nubes se queden en Castilla y León y descarguen la lluvia tan necesaria.
La Fundación Joaquín Díaz, dirigida por el reconocido etnografo y folklorista vallisoletano, cuya sede está en la localidad de Urueña (Valladolid), adscrita a la Diputación Provincial de dicha provincia, ha actualizado su almanaque popular y deél hemos elegido una rogativa a San Isidro.
No cabe duda que, a veces, las tradiciones, (como el pan y circo de los romanos) nos ayudan a superar momentos críticos como «el cambio climático» que estamos atravesando.
Cabe recordar que el clima, «per se» es un sistema integrado por elementos vivos y dinámicos y, por tanto, se trata de una situación de «cambio» perenne y permanente. Hablar de «cambio climático» es tan erróneo como hablar de cambios en el Universo, en la Tierra, en la energía. No cambia nada que esté en permanente y continuo cambio, aunque exista una aparente estabilidad. Lease el movimiento rotacional de la Tierra. No lo apreciamos, pero existe porque se mueve por sí misma y se traslada por su plano orbital.
Como dicen que dijo Galileo, o quizás fue otra noticia falsa según muchos historiadores, “Y sin embargo se mueve”, aunque lo debió mascullar en latín eppur si mouve, cuando finalizó el proceso y le conducían hacia la cárcel por enfrentarse al geocentrismo católico imperante en el siglo XVII, aún. Recordemos que se celebró un segundo juicio ante el tribunal eclesiástico del Santo Oficio, desde el el 23 de septiembre de 1632 y el 22 de junio de 1633, en el que este se vio obligado a retractarse de sus tesis sobre el heliocentrismo.
Recordemos, tambén, que el Tribunal de la Santa Inquisición era el español y al ser adaptado, a los tiempos modernos, por el Papa Paulo III, como así quedó documentado por el Cardenal Ratzinger, guardian del alma y las mentiras católicas, apostólicas y romanas, a la sazón luego el Papa Benedicto XVI, pasó a llamarse Tribunal del Santo Oficio, con sede y dependencia directa del Papa de Roma:
«Los estudiosos recomiendan además distinguir entre «Inquisición española» e «Inquisición Romana y Universal». Esta última fue creada en 1542 por Paulo III, el papa que buscaba por todos los medios convocar el Concilio que iba a pasar a la historia con el nombre de Trento. Como primera medida para la reforma católica y para detener la herejía que desde Alemania y Suiza amenazaba Con extenderse por doquier, Paulo III instituyó un organismo especial integrado por seis cardenales, con potestad para intervenir allí donde se creyera necesario. Esta nueva institución no tenía al principio carácter permanente ni siquiera un nombre oficial; solamente después fue llamada Santo Oficio o Congregación de la Inquisición Romana y Universal. Nunca sufrió injerencias del poder secular y adoptó un sistema procesal preciso, dotado de ciertas garantías, al menos con relación a la situación jurídica de los tiempos y a las asperezas de las luchas. Cosa que no sucedió, en cambio, con la Inquisición española, que fue algo bien distinto: fue de hecho un tribunal del rey de España, un instrumento del absolutismo estatal que (surgido en su origen contra judíos y musulmanes sospechosos de “conversión ficticia” a un catolicismo entendido por la Corona también como instrumento político).» Ratzinger, J. (1985). Informe sobre la fe. Capítulo I: Encuentro insólito. La sombra del Santo Oficio. (Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid).

Y recordemos también, para los integristas y fundamentalistas «cristianos católicos, apostólicos y romanos», dogmáticos donde los haya y universalistas, los primeros globalizadores del espacio interstelar, que el 31 de octubre de 1992 el Papa Juan Pablo II reconoció los errores de la Iglesia en el caso de Galileo. En su discurso, mencionó los errores cometidos por la mayoría de los teólogos de la época, pero no mencionaba la responsabilidad personal de Urbano VIII, ¿cuándo van a reconocer la entelequia, falacia y bulo sistemático de la construcción ficticia, teatral, engañosa, estafadora y falaz religión católica? Eso sí es dañino y no hay tribunal que les demande y les procese por tanto daño cometido al ser humano, con especial ensañamiento y crueldad sobre las mujeres. Es exigible a la Ciencia Humana que ponga de manifiesto este sistema engañoso de los sistema religiosos orientales y occidentales.
Hoy parece que estamos cada vez más cerca, igualmente, de certificar que el Sol también se mueve y todo el Universo al completo está en expansión y en contracción, es decir, en continuo movimiento, lo que provoca choques, fricciones, temblores, tormentas solares, exploxiones galácticas y estelares, «supernovas», …..¿Cambio climático? Todos los días tenemos cambios del tiempo y, en consecuencia, del clima, el cual no es otra cosa que la repetición de estados del tiempo diario, para lo cual los datos registrados y recogidos por los voluntarios resultan una información valiosísima, oscura, sorda, cotidiana, rutinaria, invisible pero fundamental para el proceso de toma de decisiones por nuestros políticos que siempre llegan tarde, a pesar de la información existente por su recalcitrante y miedo a perder su «poltrona».
¿Cambio climático? A veces, volvemos al integrismo científico, como ocurrió con el Geocentrismo, nada menos que desde Ptolomeo, año 130 antes de la era cristiana hasta el siglo XVII, y el pobre «curilla» holandés, un tal Nicolás Copérnico, temeroso de la «Santa Inquisición», no se atrevió a publicar su libro en el que defendía el Heliocentrismo.
¡Qué daño hizo nuestro paisano Fray Tomás de Torquemada, palentino de Torquemada, aunque más daño hizo a la Humanidad quién se lo permitió y se lo consintió y, ahí, no solamente fue el Papa Sixto IV que autorizó la tenebrosa, terrorífica y asquerosa institución, sino los palmeros de la cabeza visible de Dios en la Tierra, esto es, los Reyes Católicos, Isabel y Fernando que se creyeron los salvadores de la Humanidad y los expandidores y defensores, a través, de instituciones como la Inquisición, del Cristianismo Católico y Romano por el mundo y frente a los islamistas y judíos que amenazaban el sistema de vida medieval occidental en el que el Papa y los reyes (más bien «reyezuelos») atemorizaban al «populacho» con la tortura privada y pública y con la muerte pública en la hoguera. Y Castilla y Leon en medio de todo este «mare magnum». Penoso.
En cualquier caso, las rogativas pidiendo a Dios que llueva no hacen daño a nadie. ¿O sí?
Refrán
Sn Isidro labrador, reparte el agua y el sol.
Rogativa
San Isidro labrador
sacó el agua de un peñasco
sácalo tú, Virgen pura
para regar nuestros campos.
Los trigos se secan
las plantas no nacen
todos moriremos
al rigor del hambre.




