Excursión a los orígenes de la memoria de Castilla y León (II): Hasta la Edad de los Metales

 Redacción Revista Digital de Castilla y León

Neolítico (5 500-3 000 a.C)

Comienza la domesticación de animales y la agricultura, hay una mayor diversificación en los instrumentos y aparece la cerámica. En definitiva, comienza la sedentarización de la población humana. El origen del Neolítico en la península Ibérica parece debido a influencias orientales que alcanzaron, a comienzos del sexto milenio a.C., las costas mediterráneas. El proceso de neolitización es progresivo y convive, durante mucho tiempo, con grupos humanos mesolíticos. En nuestro ámbito de estudio, parece que las primeras influencias proceden tanto de las costa levantina, remontando el río Ebro, como del núcleo andaluz.

En la Meseta Norte hay constancia de asentamientos neolíticos desde la segunda mitad del sexto milenio a.C. Destacan los yacimientos de La Velilla (Osorno, Palencia), La Lámpara (Ambrona, Soria), Torrecilla de Cameros (La Rioja), Cueva de la Vaquera (Torreiglesias) y de la Nogaleda (Villaseca) en Segovia, Altotero de Modúbar y cueva Mayor de Atapuerca en Burgos. La neolitización completa no se alcanzará hasta la segunda mitad del quinto milenio a.C. Lo mismo ocurre en Álava (abrigo de Peña Larga, Atxuste, covacha de Fuente Hoz, Kanpanoste Goikoa, Los Husos) y Vizcaya (Arenaza, Kobaederra, Santimamiñe). Algo más tardía es la neolitización de Cantabria.

Calcolítico y Bronce Inicial (3 000 – 2 000 a.C)

La metalurgia del Bronce llegó a la península Ibérica por las costas almerienses (Cultura de Los Millares) y desde allí se fue extendiendo por el resto de la Península. Durante el Bronce Antiguo (3 000-2 200 a.C.) se producen dos fenómenos: el Vaso Campaniforme y el Megalitismo.

El Megalitismo (3 000 – 1 500 a.C) puede haber surgido en el norte de Portugal. Está caracterizado por la construcción de dólmenes y sepulcros de cúpula. En lo que respecta a nuestro territorio, se expandió por el valle del Duero subiendo hacia Álava y Navarra. Yacimientos: Sedano, Atapuerca y Cubillejo en Burgos; Turiso, Laguardia y Rioja alavesa en Álava.

El Vaso Campaniforme (2 300 – 1 400 a.C) basado en la cerámica. Existen diversos poblados de esta época en la zona de estudio: La Atayuela (Burgos). En la Meseta predomina el tipo de Ciempozuelos.

En cuanto a la producción artística, existe una gran cantidad de grabados rupestres con yacimientos en: Ojo de Guareña, Atapuerca y Cueva de San García (Burgos); Sta. Mª la Real de Nieva, Cueva de Fuente Dura, La Griega, Ayllón, Hoces del Duratón y Prádena (Segovia); Cueva de los Burros (Palencia). También existe algún resto de arte esquemático en Valonsandero (Soria) y La Griega y Ayllón (Segovia).

Bronce Medio y Final (2 000 – 900 a.C)

El Bronce Medio (2 200 – 1 500 a.C.) se caracteriza por la continuidad del fenómeno campaniforme con algunas influencias procedentes de la Cultura de El Argar (Almería). Poblados de la época son: Villamanzo, Sta. Olalla de Bureba, Villaviudas, Caracena,…

El Bronce Final (1 500 – 900 a.C) viene caracterizado por la influencia de la cultura de los Campos de Urnas, procedente de Centroeuropa, sobre todo en la zona cantábrica y Álava. Mientras en la Meseta se desarrolla la Cultura de Cogotas (desde el 1 400 a.C.), con yacimientos en Huerta de Arriba, Villalmanzo, Covaleda, Villaviudas, Renedo y Caracena. Se produce ahora la primera invasión celta (hacia el 900 a.C), importando elementos de la Cultura de los Túmulos y que se extienden principalmente por Vasconia y la Meseta.

Edad del Hierro (900-s.III a.C)

Las migraciones celtas traen consigo la metalurgia del hierro. De la mezcla entre el sustrato de la Edad del Bronce y los celtas surge en la Meseta la cultura de Campos de Urnas de la Meseta con yacimientos en Villalmanzo, Castilfrío de la Sierra, Numancia, Roa de Duero… Mientras en la zona cantábrica permanecen culturas de la Edad del Bronce. Esta es la 1ª Edad del Hierro (900-s.VI a.C).

La 2ª Edad del Hierro (s.VI-s.III a.C.) comienza con la llegada de una nueva oleada celta trayendo la Cultura de La Tène. De esta época procede la Cultura Celtibérica con yacimientos en Castilfrío de la Sierra y Numancia; la Cultura de los Verracos, con yacimientos en Las Cogotas. Otros yacimientos son Roa, Miraveche y Monte Bernorio. Esta segunda celtización parece haber influido menos que la primera en los pueblos de la costa cantábrica: cántabros, várdulos, caristios, vascones, astures y autrigones. Es al fin de esta época cuando se originan los diferentes pueblos prerromanos que los fenicios, griegos, cartagineses y romanos encontrarán a su llegada a la Península Ibérica.

 

Excursión a los orígenes de la memoria de Castilla y León (I) Hasta el Neolítico

 
 
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