
La Historia es, sin duda, uno de los grandes activos con los que una región puede contar para resultar atractiva como destino de viaje, por cuanto muchos viajeros, en especial aquellos que disfrutan más con el contenido cultural del viaje, encontrarán interesante viajar por la región para conocer de primera mano y tratar de recrear la grandeza de lo que en ella sucedió en tiempos pretéritos. En el caso de Castilla y León, no son pocas, ni poco relevantes, las opciones para hacer visitas de carácter histórico de gran interés. A continuación, se van a exponer algunas, a lo largo y ancho de diferentes provincias de la comunidad autónoma de Castilla y León.
En la provincia de Burgos, no solo la capital de la provincia fue la capital del que una vez fue uno de los estados más poderosos del planeta, Castilla, sino que además en la provincia se encuentra el yacimiento de Clunia Sulpicia, lo que queda de lo que fue una de las ciudades más importantes de la provincia romana de Hispania Citerior. Y si lo que se quiere es viajar aún más atrás en el tiempo, en concreto a tiempos prehistóricos, también en la provincia se encuentra Atapuerca, un yacimiento en el que se encontraron los restos fósiles de los homínidos más antiguos que se conocen en la Península Ibérica e incluso en Europa. Y puede completarse la inmersión en la Prehistoria con la visita a los yacimientos icnológicos (que contienen icnitas, o huellas de dinosaurios) que hay en las cercanías de la localidad de Salas de los Infantes.
En la provincia de Valladolid están, no solo la capital de la provincia, que fue la capital de España en el período comprendido entre los años 1601 y 1606, sino también Tordesillas, el lugar en el que en 1494 se firmó el que quizás es uno de los tratados más importantes que se han firmado en la historia: el que dividió el mundo en ese momento conocido entre las dos potencias marítimas mundiales del momento, España y Portugal. También destaca como destino histórico Simancas, donde por un lado se celebró una batalla de gran relevancia en el proceso de reconquista de la Península Ibérica por parte de los cristianos ante los árabes, y por otro lado es posible encontrar —y visitar—el archivo nacional que alberga gran parte de la documentación estatal producida por la antigua Corona de Castilla y por el Reino de España hasta tiempos de Isabel II, en la segunda mitad del siglo XIX.

En Ávila, más allá de la importancia histórica y artística de la archiconocida muralla, destaca el pueblo de Madrigal de las Altas Torres por ser el lugar de nacimiento de una de las mujeres más influyentes y relevantes que han existido en la historia de la humanidad: Isabel la Católica, artífice de la consolidación de España como estado, impulsora de la Reconquista y figura clave en el descubrimiento del continente americano por parte de los europeos. También en la provincia abulense, si queremos retrotraernos más atrás en el tiempo, podemos hacerlo con la visita de los míticos Toros de Guisando, un conjunto escultórico íbero —más concretamente, vetón— que data de la Edad de Hierro (entre los siglos IV y III antes de Cristo).

En la provincia de León, además de la relevancia de la capital, que fue junto a Oviedo uno de los núcleos desde los que los pueblos cristianos que quedaban en una Península Ibérica prácticamente dominada por los árabes comenzaron a organizarse y a conformar entidades políticas a partir de las cuales pudieron crecer y llegar a conseguir la gesta de la Reconquista, destaca la población de Sahagún, en la que se ubicó el Monasterio de San Benito, que fue uno de los más importantes monasterios europeos en la Edad Media, siendo, como fue, un centro monástico y universitario de gran relevancia (pertenecía a la francesa Orden de Cluny) y contando con una ubicación estratégica, en pleno Camino de Santiago. De nuevo en esta provincia es posible viajar aún más atrás en el tiempo, en concreto con la visita a Las Médulas, la que fue la mayor mina de oro a cielo abierto del lmperio Romano, que fue explotada mediante la aplicación de una genialidad de la ingeniería como es la técnica de la ruina montium.

También en las restantes provincias hay lugares históricos de interés; en Soria destaca el yacimiento de Numancia, clave para entender no solo el proceso de conquista de la Península Ibérica por parte del Imperio Romano, sino también la forma de organización y de resistencia ante el invasor de los pueblos íberos, en concreto de los arévacos.

En cuanto a la provincia de Palencia, no todo el mundo sabe que en la capital de la provincia se fundó, y por supuesto funcionó durante un tiempo, la que por muchos es considerada la primera universidad española (y una de las primeras a nivel del continente europeo): los Estudios Generales fundados por Alfonso VIII (aunque precisamente por ser Estudios Generales y no Universidad propiamente dicha no es considerada como tal por algunos expertos, fue en cualquier caso el primer centro de enseñanza superior en territorio español).

Y hablando de universidades, no podemos olvidar, claro, la de Salamanca, que es universidad propiamente dicha, y que además es la más antigua de España de cuantas siguen en funcionamiento (no es el caso de Palencia); adicionalmente, la importancia histórica de Salamanca merece ser valorada teniendo en cuenta que fue un centro intelectual crucial durante la época del Siglo de Oro Español, reuniendo a figuras intelectuales de la talla de Francisco de Vitoria —considerado padre del derecho internacional—, Martín de Azpilcueta —economista pionero—, Fray Luis de León —notable poeta, además de exégeta de la Biblia— o Domingo de Soto —teólogo y jurista que influyó en la economía de la época—, entre otros (incluso se formó la que es conocida como Escuela de Salamanca, uno de los movimientos intelectuales más relevantes del Renacimiento).

Zamora, por su parte, puede presumir de joyas arquitectónicas del estilo hispanovisigótico como la iglesia de San Pedro de la Nave, transportada piedra a piedra entre 1930 y 1932 a El Campillo, para preservarla del embalse de Ricobayo. Asimismo, la provincia zamorana es una de las capitales de ese movimiento histórico-artístico que fue, y por supuesto sigue siendo, el Románico, el primer estilo artístico unificado de la Europa Cristiana Occidental, un estilo que dominó en Europa pero que alcanzó una de sus mayores expresiones en la provincia de Zamora, donde incluso hoy es posible encontrar numerosos exponentes del estilo, no solo en la capital de la provincia, sino también en otros municipios como Toro, Benavente, Puebla de Sanabria, Santa Marta de Tera, Tábara o Moreruela de Tábara.

Y para finalizar, la provincia de Segovia ofrece al visitante no solo los edificios y construcciones históricas de la capital de la provincia, entre los que destacan el mundialmente conocido acueducto y el alcázar, además de la catedral, sino también, a muy poca distancia de la propia capital, el lugar histórico de La Granja de San Ildefonso, donde en el siglo XVIII la familia real española, en concreto Felipe V, ordenó construir el palacio real que como su propio nombre indica pasó a ser, y aún es, una de las residencias de la familia real española (se trata de un palacio con un diseño similar al de Versalles). Y también en la provincia de Segovia es posible encontrar otra residencia real, el Palacio de Riofrío, algo posterior en el tiempo al Palacio de La Granja de San Ildefonso, aunque también del siglo XVIII.

Como se puede apreciar, la comunidad autónoma de Castilla y León, ofrece la posibilidad de hacer visitas de contenido histórico distribuidas por sus nueve provincias, de gran valor histórico (además de político, social, económico, etc), y que representan distintas etapas de la Historia de España: la época celtíbera, la del Imperio Romano, la Edad Media y la Edad Moderna.
Sergio Gonzalo Rodrigo
Escritor
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