Rutas ciclistas por la cuenca del Río Duero. Ruta 1: Un Cega desatado: entre tierras de Sepúlveda y Pedraza

Iniciamos la publicación y difusión de las crónicas que el lector de Revista Digital de Castilla y León, Durius Aquae,  viene publicando desinteresada y generosamente en el grupo, que esta revista mantiene en la red social FACEBOOK/Grupo Lectores de Revista de Castilla y León. Son rutas realizadas con una biclita de montaña a lo largo y ancho de la Cuenca del Río Duero, que casi es cómo decir por toda Castilla y León.

 

Agradecemos a Durius Aquae que permita compartir sus aportaciones a todos los lectores (la gran mayoría no está en el grupo, les invitamos a que lo sigan) de esta modesta revista que persigue ser un instrumento para los interesados por lo que sucede en Castilla y León.

Ruta 1: Un Cega desatado: entre tierras de Sepúlveda y Pedraza

 

 

En Cabezuela arrancamos nuestra jornada cuando el elegante reloj de su ayuntamiento marcaba las 10.30. Hoy con la incertidumbre que indicaba el otro tiempo: el meteorológico. No por el frío y el viento que estaban bien instalados, sino por la lluvia: había un 50 % de probabilidad de precipitación y, aunque lo nuestro no es rodar bajo las gotas, había que arriesgarse.

Ayuntamiento de Cabezuela- Segovia (Inicio ruta)

Tratábamos de evitar las molestas y cercanas arenas pinariegas que tantas desazones nos han causado. Recorreríamos paisajes ásperos entre la raya de la Tierra de Sepúlveda y la de Pedraza entre las que encontramos un Cega sorprendente y … desatado.

 

Y así de Cabezuela nos movimos hasta Puebla de Pedraza por tierras llanas y desnudas bajo un cielo enjironado. Después tomamos rumbo hacia Rebollo y luego a San Pedro de Gaíllos; durante el camino siempre embarrado y a veces encharcado muchos arroyos y regueras colmatadas.

 

Junto a la ermita de las Nieves. Rebollo. Segovia

Justo al salir de Rebollo los restos de la ermita románica de la Virgen de las Nieves nos hizo detenernos para comprender que en este lugar tuvo que haber un pueblo a la vista de los que queda del lindo templo que ahora es cementerio.

San Pedro de Gaíllos. Segovia

Llegamos a San Pedro de Gaíllos, un pueblo grande de iglesia porticada y museo de paloteo. Apenas nadie en sus calles que abandonamos hacia otra ermita en ruinas que también es despoblado: la de Santiago. Entre sus vanos de calicanto pudimos observar un hermoso y diáfano paisaje de tierras entre pardas y verdes, borrachas de agua y entre las que algunos almendros, siempre acelerados, amenazaban ya con florecer.

La Matilla. Segovia

No llovía aunque los cielos, con vida propia, mostraban la fuerza y la pasión de un cuadro de Zuloaga. Nosotros seguimos hacia el pueblo de La Matilla bien asentado sobre un zócalo junto al arroyo Reguera. Descendimos el vallejo para dirigirnos hacia Valleruela de Pedraza sobre un cantil que recorrimos acompañando a su pétreo viacrucis entre la ermita y la iglesia

Valleruela de Pedraza. Segovia

Y por ese cantil, jalonado de enebros, seguimos, bajándolo entre la impresionante arenera de Tejadilla. Allí almorzamos. Apoyados en una trasera al sol que nos protegió del viento y de las únicas gotas que nos cayeron en todo el día. Un par de gatillos se apuntaron al convite venciendo sus miedos a menoscabo de su hambre.

Rio Cega en Pajares de Pedraza

Reanudamos nuestro viaje por el valle. Entre robles y encinas nos fuimos acercando a un Cega que primero lo escuchamos y después lo encontramos sorprendiéndonos su gran caudal. Bajaba desbordado anegando su ribera. Sus choperas se convertían en gigantescos arrozales y sus caminos en canales, a veces y a la fuerza “navegables” para nuestras bicicletas.

 

Y allí junto al Cega encontramos un tercera ermita en ruinas. Era la de las Santas Justa y Rufina. Su cabecera aún soporta con dificultad la bóveda y bajo ella algunas sepulturas dan cuenta de su uso reciente.

Tractor amarillo abandonado junto al Cega

Pasamos Pajares de Pedraza y seguimos junto al rio. Subiendo y bajando y a veces caminando con una bicicleta tan pesada por los barros como ya lo estaban nuestras piernas. Pero la imagen del Cega embelesaba, seducía y nos hipnotizaba: limpio y veloz, a veces fulgurante, inundaba su cauce natural, invadía caminos y se golpeaba contra los puentes. Avanzaba desatado en busca de las arenas hacia el Duero.

Parajes de Cabezuela. Segovia (Final de la ruta)

Junto a la ermita de la Virgen del Carmen lo dejamos y con el crepúsculo llegamos de nuevo a Cabezuela tan cansados que ya no miramos la hora en su bonito reloj en el frontón de su ayuntamiento. Hemos recorrido más de 57 kms. con el agua de acompañante permanente.

 

Mapa y Datos técnicos de la ruta ciclista realizada por Durius Aquae 

Durius Aquae generosamente nos deja el mapa con la ruta realizada y el perfil altimétrico

Tipo: Bicicleta Montaña

Fuente: (https://es.wikiloc.com/)


Hora Inicio: 10:26 18 ene 2024
Hora Fin: 17:59 18 ene 2024
Distancia recorrida: 57,1km (07:33)
Tiempo en movimiento: 06:25
Velocidad media: 7,55 km/h
Vel. en Mov.: 8,9 km/h
Velocidad Máxima: 48,78 km/h
Altura Mínima: 887 m
Altura Máxima: 1105 m
Velocidad Ascenso: 624,6 m/h
Velocidad Descenso: 627,9 m/h
Ganancia Altitud: 1219 m
Pérdida Altitud: 1222 m
Tiempo Ascenso: 01:57
Tiempo Descenso: 01:56

 
 

Algunos datos sobre el Río Cega

Se trata de un río afluente del Duero que discurre por su margen izquierda.
 
El nacimiento del Cega se encuentra en la sierra de Guadarrama en su vertiente segoviana, concretamente sus aguas manan de la conocida como Fuente del Mojón, ubicada en las proximidades del término municipal de Navafría. El río Cega nace en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, próximo al Puerto de Lozoya, divisoria de aguas entre el Duero y el Tajo.
 
Tiene una extensión de casi 150 km en los que cruza las provincias de Segovia y Valladolid para unir su caudal con el del Duero a la altura del municipio vallisoletano de Puente Duero, tras pasar por Cuéllar, Íscar, Mojados y Viana de Cega 
 
En su recorrido a lo largo de la provincia de Segovia recibe el aporte de numerosos arroyos y riachuelos que también proceden de las cimas de las alineaciones montañosas de Guadarrama, aunque su principal afluente es el río Pirón.
 
Alberga una importante biodiversidad y es un elemento fundamental en el paisaje de esta zona de Segovia, llamando especialmente la atención los barrancos que el cauce dibuja a la altura del municipio de Cuéllar, que pueden llegar a tener entre 20 y 60 m de profundidad y una anchura de hasta 300 m.
 
La vegetación que rodea la ribera del río está dominada, principalmente, por los abedules, de hecho a la vera del río Cega se concentra una de las poblaciones más grandes de esta especie en la provincia de Segovia.
 
Hasta Navafría, el río discurre por un bosque de ribera muy bien conservado mezclado con el bosque de frondosas adyacente. Las riberas están formadas fundamentalmente por saucedas de Salix atrocinerea, a las que acompañan avellano (Corylus avellana), majuelo (Crataegus monogyna), arraclán (Frangula alnus), acebo (Ilex aquifolium), rosas silvestres (Rosa spp.), mostajo (Sorbus aria subsp. aria), olmos (Ulmus spp.), etc.
 
El bosque adyacente es un robledal de roble albar (Quercus petraea) con enebros (Juniperus communis), hayas (Fagus sylvatica), piornos (Cytisus spp.), retamas (Genista spp.) y brezos (Erica spp.).
 
En el cauce del río Cega aparecen Ranunculus peltatus y Callitriche brutia y junto a ellas pueden aparecer cárices (Carex spp.) y juncos (Juncus articulatus). 
 
Entre Navafría y La Velilla, las praderías sustituyen al bosque de frondosas de forma que el bosque de ribera queda confinado a las márgenes del río. Aunque el ancho de faja se estrecha, la ribera mantiene una buena calidad, formada por saucedas de Salix alba, S. atrocinerea, S. fragilis, S. purpurea y S. triandra, álamos (Populus alba y P. tremula), que forman el hábitat de interés prioritario de código 92A0, y fresnos (Fraxinus angustifolia), que forman el hábitat de interés prioritario.
 
Aguas abajo de La Velilla la orografía hace que el río se encañone y las riberas se estrechen aún más, manteniendo la riqueza.
 
En cuanto a la fauna íctica, este es un tramo truchero (Salmo trutta). La zona se halla incluida en el área de recuperación del águila imperial (Aquila adalberti) y sus proximidades son
áreas de reproducción de una interesante comunidad de rapaces forestales, destacando el buitre negro (Aegypius monachus).
 
Se han encontrado rastros de nutria (Lutra lutra) y el desmán ibérico (Galemys pirenaicus) está citado en el tramo propuesto, especies catalogadas como de interés especial  son de interés comunitario y deben ser objeto de medidas especiales de conservación del hábitat.
 
Su cuenca vertiente abarca una superficie de 2.526, 1 km2, con una longitud del cauce principal de 133,1 km que salva un desnivel de unos 600 metros de altitud.  En su red hidrográfica del Cega solo existe una gran presa ubicada en la cabecera del río Pirón (embalse de Torrecaballeros, capacidad: 0,324 hm3; máxima profundidad: 26 m), mientras que el cauce principal no existen embalses con capacidad de alterar de modo significativo el régimen de caudales.

 

 
Compártelo:
Scroll al inicio