
Se da la circunstancia de que el próximo 7 de marzo, en el contexto de la celebración Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de Arévalo, en la provincia de Ávila, ha decidido organizar una charla que bajo el título “Isabel, mujer ejemplar de su tiempo”, correrá a cargo de José Luis Rubio, a la sazón cura de la vallisoletana localidad de Ramiro, acompañado por Ricardo Guerra, persona que en Arévalo realiza las funciones de sacristán de la parroquia de Santo Domingo de Silos.
Y todo ello, valga la paradoja, financiado con cargo a los créditos recibidos del Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, a través de la Secretaría de Estado de Igualdad.
Al margen de la discutida cronología del inicio de la celebración del 8 de marzo como Día Internacional de las Mujeres la evidencia histórica pone de manifiesto que la llamada realizada entre finales del siglo XIX y primeros años del XX era una llamada a unir la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos con la de preservar la paz mundial. En 1911 más de un millón de mujeres participó en ese llamamiento reivindicando el derecho al voto, a ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la enseñanza y el fin de la discriminación en el trabajo.
Estos derechos continúan sin ser disfrutados por la totalidad de la población femenina mundial; ciertamente hemos concretado, a lo largo de las últimas décadas, mucho más estas reivindicaciones y el derecho a la igualdad/paridad/equidad. Sin embargo los pasos avanzados en muchas partes del planeta no parecen estar consolidados y están sufriendo retrocesos que hace unos años nos parecían poco probables.

Asistimos a toda una estrategia de desactivar conceptos que creíamos superados. No de otra forma se explica que, por ejemplo, en nuestra ciudad, Arévalo, hayamos pasado de una participación ciudadana en torno a este día, a que el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, esté protagonizado por ”señoros” que, en su trayectoria personal e institucional (Iglesia) han venido demostrando a lo largo de los siglos su machismo y su negación de la igualdad —a través de sus hechos, escritos, sermones, etc.— .
No se trata, por tanto, solo de acogerse a una figura histórica, la de Isabel I, para promover su supuesta santidad e impartir doctrina anti-igualdad, se trata también del uso de dinero público, de dinero aportado por los/las contribuyentes para realizar una actividad que en nada tiene que ver con la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Es obsceno utilizar el dinero del Pacto de Estado contra la Violencia de Género para el ensalzamiento de una parcial y sesgada visión y valoración de una reina, pero más obsceno aún, si cabe, es que ese acto esté protagonizado por personas muy vinculadas a planteamientos de privilegio de los varones en relación con las mujeres, cuando no, descaradamente en contra, de la igualdad de derechos y oportunidades.
Ni que decir tiene que en todo ello existe una responsabilidad política del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Arévalo, el cual ya viene demostrando desde hace casi dos años que entre sus objetivos no está trabajar a favor de la igualdad entre hombres y mujeres.
Ciudadano López
Arévalo, marzo 2025




