Arévalo (Ávila) fomenta la igualdad entre hombre y mujeres con un concurso fotográfico

En la tarde del pasado 9 de marzo, el jurado del concurso fotográfico “Mujeres fotógrafas en Arévalo”, convocado por el Ayuntamiento de Arévalo (Ávila), con motivo del Día Internacional de la Mujer, después de valorar cada uno de los originales presentados, ha decidido otorgar el primer premio a la fotografía titulada “De brazos abiertos, de pecho abierto, de alma abierta” de Henar Martín Martín. El segundo premio ha recaído en la fotografía “Reivindicar” de Desirée Morín Carpintero. El tercer trabajo premiado ha sido para Marta González Lima que ha presentado una fotografía con el título “Se vende maniquí”.
 
Arévalo, a través de su ayuntamiento, valora positivamente este concuros puesto que ha servido para posibilitar una participación de carácter artístico y reivindicativo de las mujeres participantes en el concurso, a quienes agradecen dicha participación.
 

Ganadoras del concurso fotográfico “Mujeres fotógrafas en Arévalo”

Primer premio:
Título: De brazos abiertos, de pecho abierto, de alma abierta.
Autora: Henar Martín Martín
 
 
 
Fotografía realizada en una parada de autobús de Alcorcón hace 3 años, el mismo día que se celebraría horas después la manifestación histórica en, aproximadamente, 120 ciudades. Imagen que refleja la vida cotidiana de una mujer, y no una mujer joven, una mujer en avanzada edad que ha vivido innumerables acontecimientos en la historia. Una mujer que para todas las personas puede ser reflejo de lo que es y será nuestra vida futura y actual. Una mujer trabajadora. A sus espaldas se puede observar los carteles de la histórica manifestación.
 
Segundo premio:
Título: Reivindicar
Autora: Desirée Morín Carpintero
 
 
Manifestaciones del 8 de mayo.
 
 
Tercer premio:
Título: Se vende maniquí
Autora: Marta González Lima
 
 
En el escaparate de un local se anuncia la venta de un maniquí. El maniquí muestra señas de vulnerabilidad, de agotamiento, miedo y sufrimiento en un ambiente lúgubre y solitario. La foto refleja la violencia que sufrimos las mujeres por el simple hecho de ser mujeres, agresiones, abusos, violaciones… Y, por un lado, representa la cosificación de la mujer, nuestros cuerpos y procesos de vida que son tratados como mercancías y como medios de placer gratuito.

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