Castilla y León crea un nuevo fondo de cohesión territorial dotado con 20 millones de euros, ¿y?

El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha presentado en Villalazán (Zamora) un nuevo Fondo de Cohesión Territorial que dotará de 20 millones de euros al año a los municipios de la Comunidad menores de 20.000 habitantes. En total, Mañueco ha detallado que las ayudan llegarán a 2.234 municipios y alcanzarán a más de 1.100.000 personas.

 

Mañueco ha destacado que se trata de un Fondo para favorecer el empleo, consolidar los servicios públicos y mejorar las condiciones de vida en los municipios de Castilla y León. “Es un claro ejemplo del firme compromiso que tenemos con nuestros pueblos. Este nuevo Fondo de Cohesión Territorial busca más crecimiento económico, más inversiones en el medio rural y, con ello, más empleo. “Buscamos más cohesión y más igualdad de oportunidades, con más y mejores servicios públicos municipales”, ha subrayado.

 

En relación a la asignación de las ayudas, el presidente de la Junta ha destacado que tendrán un pago anticipado, solo con acreditar la contratación o la ejecución directa. “Para que llegue más donde más se necesita, aplicaremos factores de corrección: la tasa de paro provincial, que supondrá un 30%, y la tasa de despoblación, otro 10 %.”, ha matizado Mañueco.

 

En su intervención, Mañueco ha recordado el arraigo del municipalismo en la comunidad y la importancia de las entidades locales. “Nuestras entidades locales son parte esencial de nuestra historia y una poderosa e indudable seña de identidad. Son un instrumento imprescindible para asentar población por toda nuestra geografía, a veces difícil y compleja.”

 

Los proyectos estarán cofinanciados por Castilla y León y por sus corporaciones locales. En concreto, en los municipios entre 1.000 y 20.000 habitantes, el 75 % corresponderá al presupuesto regional y el 25 % a los ayuntamientos. Por su parte, en los de menos de 1.000 habitantes, el 50% lo asume Castilla y León, el 25 % las Diputaciones y el 25 % restante los ayuntamientos.

 

Finalmente, Mañueco ha puesto de manifiesto que los municipios de Castilla y León son un elemento clave para la vertebración social y la cohesión territorial que ha calificado como “objetivos esenciales” de su programa de gobierno. Por ello, ha recordado que la inversión final a las entidades locales esta legislatura, sumando este Fondo junto al resto de instrumentos de financiación, será de 500 millones de euros.

Para consolidar servicios públicos esenciales y para crear empleo ¿Y?

Esto no es ninguna novedad. Más de lo mismo. Los anteriores fondos también persiguen los mismos objetivos. La dotación resulta objetivamente insuficiente. 20 millones de euros para dar la vuelta al calcetín. O Castilla y León se pone las pilas liderando su supervivencia o con estos «gestos» se va al «garete». Y no te digo ya si sumamos los desastres ecológicos como el incendio de la Sierra de la Culebra en Zamora. Continúa el proceso de «desertización» demográfica, espacial, social,  económica y política. Pero Mañueco sigue dando «cabezazaos» en forma de «nuevos fondos de cohesión territorial» vacíos de fondos.

 

En cuanto a la financiación, financiación inversa, los mayores pueblos más apoyo regional y los menores menos apoyo regional porque hay apoyo provincial.  Esto es otra larga cambiada para difunidir el papel inútil de las diputaciones provinciales que actúan de meros intermediarios entre laadministración regional y los ayuntamientos, soportando organizaciones intermedias consumidoras de recursos públicos de manera innecesaria. Los importantes son los municipios y los vecinos. En el siglo XXI debiera aparecer un nuevo Javier de Burgos que reconociera la inutilidad de las provincias como demarcación territorial para cualquier cosa y se asumiera la demarcación regional como elemento integrador de las conciencias de los residentes para fomentar el sentido de pertenencia a Castilla y León superando los provincionalismos decimonónicos y reasignando los recursos públicos para su optimización. 

 

Castilla y León necesita representantes con una visión de futuro, capaces de defender un nuevo modelo de ordenación territorial de futuro que acabe con las rigideces y corsés de la demarcación provincial y con la insostenibilidad de los ayuntamientos actuales porque es el verdadero cáncer o motivo para su muerte, desaparición y absorción por las comunidades límitrofes si el escenario no se modifica. Esto no es catastrofismo sino una reflexión pensada, objetiva, fría y calculada, contraria al falso «tradicionalismo» caciquil y corrupto.

 

Castilla y León lleva despoblándose desde la llegada de Carlos I. Nadie se da cuenta de ello. Nadie pone remedio a más de 5 siglos de pérdida de identidad, de pérdida de iniciativas, de pérdida de músculo económico, de pérdida de relaciones sociales profundas y auténticas, de consolidación de falsos romanticismos medievales. 

 

Pero, el presidente Mañueco anuncia, paradójicamente unos días antes del desastre del incendio en la Sierra de la Culebra zamorana, la creación de un nuevo Fondo de Cohesión Territorial dotado de 20 millones para consolidar servicios y para crear empleo en el medio rural. ¿Llegará para tanto? Señor Mañueco, deje de «reirse» de los castellanos y leoneses con estas medidas propagandísticas. Cuando la Historia y los historiadores justifiquen y expliquen las consecuencias de estas medidas ya será demasiado tarde. No habrá vuelta atrás. ¿Se dan cuenta? Como ocurrió con la derrota de los comuneros. No hay segundas oportunidades. ¿La tendrá Castilla y León? Desde esta revista somos optimistas y creemos que sí, a pesar de nuestros representantes. Lo importante somos los ciudadanos castellanos y loneses.

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