Castilla y León debe ser más generosa respecto a las familias, si quiere retener, atraer y fijar a los jóvenes en su territorio

El ‘Bono Nacimiento’ es una ayuda directa que concede Castilla y León, a través de su Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, para que los padres afronten los primeros gastos de sus hijos recién nacidos. El importe del bono varía en función de la renta y del número de niños. Así, las cuantías oscilan entre los 500 euros por el primer hijo de una familia de renta más alta y los 2.500 a partir del tercero en una familia de renta más baja. La ayuda se entrega en forma de ‘Tarjeta Familia’ para que los progenitores realicen compras de productos relacionados con el bebé en uno de los 1.318 establecimientos adheridos. Se trata, en definitiva, de una medida de Castilla y León para el fomento de la natalidad en la comunidad.

 

El pasado mes de febrero se han modificado las bases de esta ayuda, en la que se aclaran, también, los supuestos en los que la adopción de un menor dará derecho a la obtención de la ayuda y son aquellos casos en que los niños adoptados proceden del sistema de protección o de una adopción internacional. También se concreta la fecha a partir de la cual comienza el plazo para solicitar el ‘Bono Nacimiento’ por adopción, que será la correspondiente a la de resolución judicial firme que constituya la adopción, esto es, la misma fecha y el mismo acto judicial que sirve de referencia para las prestaciones familiares de la Seguridad Social.

 

En lo que respecta a los núcleos familiares compuestos, también se introduce una novedad.

 

A partir de ahora, podrán contarse los vástagos de ambos progenitores para poder recibir la ayuda cuando se tenga un hijo en común. Y esta contabilización no es cerrada, ya que los hijos pueden tenerse en cuenta en dos familias compuestas, es decir, las que pueden integrar cualquiera de sus padres por separado, lo que facilita el acceso al bono y mayores garantías jurídicas frente a los derechos subjetivos aunque estén vinculados a un nivel de renta.

 

Otra gran novedad de esta modificación de las bases reguladoras es la extensión del requisito del empadronamiento en un municipio de Castilla y León a los recién nacidos objeto de la subvención. Hasta ahora, era únicamente obligación de los padres. Una vez han entrado en vigor estos cambios, los hijos deberán estar inscritos en el padrón municipal para poder realizar la solicitud en los términos que establezca la convocatoria.

 

A lo largo del año 2023, Castilla y León ha concedido, con fecha de 31 de octubre del pasado año —las familias pueden solicitar la ayuda hasta tres meses después del nacimiento o adopción del bebé—, un total de 7.182 bonos, que han supuesto un total de 11.875.500 euros.

 

Estas cifras demuestran el raquitismo de las políticas familiares de Castilla y León para conseguir cambiar la curva demográfica de la región. Es necesario incrementar los importes así como las medidas a las familias y a las parejas jóvenes (ayudas para vivienda, alquiler o compra, empleos indefinidos y bien remunerados, ….) para atraer y fijar a las familias jóvenes que deciden tener hijos, aunque sea uno sólo. Ya no es una situación urgente. Es una situación emergente si se desea que Castilla y León sobreviva, remonte y recupere su importancia en el conjunto de España.

 

Seguiremos insistiendo porque esta es la clave del futuro. 

 
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