Castilla y León, por segundo año, ha convocado ayudas de 3.000 euros dirigidas a todos los municipios y pedanías de pequeño tamaño de la comunidad que tengan un solo bar. Como novedades, podrán optar a las ayudas los núcleos de población con menos de 300 habitantes, ampliando este margen en cien habitantes más respecto a la misma convocatoria del año pasado, y el montante total de ayudas podrá llegar a los 3,5 millones de euros. Esta ayuda es manifiestamente mejorable por la dureza de la actividad y la dureza de las condiciones de vida y trabajo. ¿Lo aguantarán?
Las solicitudes se podrán presentar hasta el 30 de abril.
El consejero de Presidencia, Luis Miguel González Gago, ha presentado estas ayudas precisamente en uno de estos bares, en la pequeña pedanía de Antimio de Abajo, del municipio de Onzonilla (León), que por sus características podría ser una de las entidades locales beneficiarias de la subvención.
Castilla y León considera que sus pueblos más pequeños cuenten con las infraestructuras y los servicios públicos necesarios para facilitar la vida cotidiana de sus vecinos. Además, es esencial que dichos pueblos sean espacios acogedores, humanos y sociales, capaces de ofrecer una verdadera conexión durante todo el año, y no solo en época vacacional.
En este sentido, podrán solicitar la ayuda los municipios y pedanías cuyo núcleo principal (conocido como ‘capitalidad’) cuente con una población inferior o igual a 300 habitantes. Esto significa que, como novedad respecto al año pasado, podrá solicitar la subvención un municipio que tenga más de 300 habitantes siempre que la población de su capitalidad (núcleo principal sin contar las pedanías) tenga menos de esta cifra de habitantes. Por ejemplo, podrá ser beneficiaria una pedanía de 200 habitantes perteneciente a un municipio de 700 habitantes.
Al incrementar el límite de población a 300 habitantes, el número de pueblos castellanos y leoneses que podrían acceder a estas ayudas es mayor que el del año pasado en 354 (263 municipios y 91 pedanías). En concreto, en Castilla y León hay 1.533 municipios que cumplen estas características (el 68 % de los 2.248 municipios de Castilla y León), y 2.079 pedanías (el 94 % de las 2.208 que hay en la comunidad).
Las entidades locales que tengan menos de 100 habitantes tendrán prioridad a la hora de recibir la ayuda. Tras asignar las subvenciones a dichas entidades locales, se hará lo propio en el caso de las entidades locales con entre 100 y 200 habitantes, finalizando con aquellas que cuenten con entre 200 y 300.
Los establecimientos que recibirán la ayuda podrán ser tanto públicos como privados. En todo caso, la presentación de la solicitud tendrá que ser realizada por el ayuntamiento del municipio, que deberá cumplir un requisito más allá del límite de población. Con el objetivo de no interferir en la libertad de mercado, la capitalidad del municipio o la pedanía solicitante deberá tener solo un bar. En el caso de las pedanías, solo cuenta para este requisito el número de este tipo de centros dentro de la propia pedanía, y no los que se encuentren en el municipio al que pertenecen. En ambos supuestos, tienen la obligación de abrir un mínimo de cinco días a la semana y de cinco horas al día, salvo durante el mes de vacaciones.
Castilla y León considera que da respuesta a la que es una necesidad particular de los pueblos pequeños: recibir ayuda para no tener que cerrar el único establecimiento de carácter social con el que cuentan. Esto es absolutamente insostenible e insoportable. Dejen de engañar a los ciudadanos y de levantar expectativas cortoplacistas para salir en la foto de algo que hacen pero que, inexorablemente, será imposible y ¡lo saben!, parafraseando a Juan Diego Guerrero, de Onda Cero. Es una huida hacia delante con la consiguiente pérdida de los recursos económicos dispuestos. La ineficiencia y el despilfarro se encuentran.
Encima con condiciones, porque los 3.000 euros de la subvención deberán dedicarse a cubrir gastos de suministros generales, como agua, luz, gas y otros combustibles para calefacción y agua caliente, y también podrán destinarse al pago de internet, televisión o plataformas audiovisuales. La ayuda será percibida en última instancia por la entidad pública (municipio o pedanía) o por la empresa privada que haya corrido con los gastos, que han de haberse producido en el último año antes de esta convocatoria.
Como ha declarado González Gago, “todas las personas que viven en el medio rural de Castilla y León saben que un pueblo sin bar es un pueblo en el que la vida se hace muy difícil. En ocasiones, el bar es el último reducto para la socialización y el esparcimiento, y su existencia puede marcar la diferencia para quien pueda estar planteándose si quedarse a vivir en el pueblo o irse a otro lugar con mayor actividad”. Si esto es así, que lo es, ¿cómo puede defender una simple ayuda de 3000 euros que no llega a pagar la cuota de Seguridad Social del titular autónomo?
Sin duda, el objetivo es absolutamente idóneo, porque se persigue no sólo apoyar el funcionamiento de estos negocios o establecimientos, sino también fortalecer los puntos de encuentro entre los vecinos. Además, se busca incentivar la apertura de nuevos establecimientos, ya que esta convocatoria, que se consolida este año, se mantendrá, de forma permanente, en las próximas anualidades. De este modo, los bares y centros de ocio que empiecen a funcionar a partir de ahora podrán solicitar esta ayuda en futuras ediciones. También, los establecimientos que ya recibieron la ayuda el año pasado podrán volver a beneficiarse en 2025. Esto parece una obviedad, porque la población sigue descenciendo y desapareciendo en este número enorme de localidades y desaparecerán por paralisis e inacción. Es lo que quieren, indubitadamente porque, si fuera lo contrario, las ayudas sería de 30.000 euros, lo que significaría un gasto de 22 millones de euros para ayudar a los 735 municipios que fueron beneficiarios en 2024. Es decir, si se ayudaran a los 1.533, con esos 30.000 euros por titular del bar, el gasto o, mejor dicho, la inversión porque se trata de ayudar a mantener y sobrevivir a los pueblos más pequeños, ascendería a 46 millones de euros. Calderilla para conseguir el fin que se persigue. No lo ven.
Espacios fundamentales para el medio rural pero que se mueren por desatención adecuada
El apoyo económico a los bares y establecimientos similares en los pequeños pueblos de Castilla y León es parte de una estrategia que responde a varios desafíos a nivel demográfico y social. González Gago ha señalado que “estas ayudas quieren ser útiles para fomentar el bienestar comunitario, y también para ayudar a preservar las relaciones sociales en el medio rural. En definitiva, para mantener vivos a estos núcleos de población”. Pues con 3.000 euros no se conseguirá.
Los bares en los pequeños pueblos son espacios de convivencia, y desempeñan un papel crucial tanto en la integración de los nuevos habitantes como en la acogida a los visitantes, algo especialmente importante en zonas donde la población es reducida y la interacción social puede verse limitada.
Además, según el consejero de la Presidencia, estos espacios “son vitales para reducir la soledad, especialmente la que pueden sentir las personas mayores o en situación de vulnerabilidad. No menos importante, también permiten vigilar de cerca el estado de salud y el bienestar de los vecinos”. Con 3.000 euros no se conseguirá.

Por otro lado, también hay que valorar el impacto económico de esta medida. La creación de empleo en estos establecimientos ayuda a dinamizar la economía local y contribuye al mantenimiento de los servicios en los pequeños pueblos, generando un círculo virtuoso que favorece tanto a la población como a la economía local. Con 3.000 euros no se conseguirá.
En resumen, la iniciativa presentada no es sólo un paso para asegurar la viabilidad de los pueblos pequeños en Castilla y León, sino que es también una medida que refuerza la cohesión social, el bienestar de sus habitantes y el impulso de la economía local. Con 3.000 euros no se logrará.
En el año 2024, esta iniciativa benefició a 735 pueblos de Castilla y León con una población total de unos 70.000 habitantes, cifra que alcanza los 145.000 en época vacacional o festiva, con las consecuencias positivas que esta línea de ayudas tiene no sólo para la vida diaria en los pueblos, sino también para su proyección turística y festiva.
Los alcaldes de estos pequeños pueblos que no cobran ninguna retribución por su dedicación exclusiva, han de poner blanco sobre negro, si quieren salvar a sus pueblos que es necesario multiplicar las ayudas por 10 ó por 20 para que sean eficientes y óptimas. Ustedes verán. Han elegido Antimio de Abajo que, ciertamente, los últimos años parece recuperar población, 4 habitantes más en 2023 respecto de 2022. Pero este escenario no es la realidad dominante en Castilla y León y ¡lo saben!




