
Se trata de una apuesta para dar la vuelta al modelo de cuidados, ya que va a ofrecer una alternativa más centrada en las personas frente al modelo de las macro-residencias cuyas deficiencias quedaron de manifiesto en la pandemia del COVID-19.
Con esta nueva estrategia se va a transitar hacia un nuevo ecosistema de apoyos que dé respuesta, en el entorno cercano, a las necesidades y preferencias de las personas que necesitan cuidados y apoyos. Se ofrecerán servicios más personalizados y de pequeña escala, en entornos comunitarios de proximidad, reforzando para ello la asistencia a domicilio, la teleasistencia o los centros de día.
En referencia a las personas mayores en situación de dependencia, desde el informe “El futuro de los cuidados”, realizado por Sondea en 2023, se pone de manifiesto que el 90% de la ciudadanía española declara que quiere envejecer en su hogar y que esto es algo que choca con un modelo de cuidados como el actual que continúa marcado por una tradición asistencialista y rígida.
Por ello, España se fija como objetivo la construcción de un modelo por parte de las administraciones públicas que permita a las personas mayores pasar más tiempo en sus casas o en su entorno, con un enfoque basado en derechos humanos que posibilite el cumplimiento de sus deseos y promueve su participación social e inclusión en la comunidad.
La nueva estrategia estatal de España lleva por título ‘Hacia un nuevo modelo de cuidados en la comunidad: Un proceso de desinstitucionalización’
Partida presupuestaria inicial de 1300 millones
Esta nueva estrategia, sobre el modelo de cuidados de personas mayores dependientes, tendrá una dotación económica inicial que supera los 1.300 millones de euros (1.323.471.810 €) y que estará financiada por recursos provenientes de los Fondos Estructurales de la Unión Europea, en particular el Fondo Social Europeo Plus (FSE+) y por fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), habiendo programado para ello operaciones vinculados a procesos de desinstitucionalización, de modernización de los servicios sociales y de desarrollo de una nueva economía de los cuidados hasta el 2027, tanto a nivel estatal como a nivel autonómico.
Se trata de una inversión para financiar una iniciativa pionera en Europa, sobre todo en lo relativo a cómo cambiará el modelo de cuidados para las personas mayores.
Los fondos para esta estrategia se destinarán en su mayor parte a las comunidades autónomas para que puedan implementar este cambio de modelo y la financiación de los mismos se irá complementando en los años sucesivos con un despliegue a través de los Planes Operativos.
Asímismo, una parte de los fondos se destinarán a financiar los proyectos pilotos que ya se han puesto en marcha por toda España, en el marco de esta estrategia, y que están siendo claves para tener conocimiento que permita consolidar este nuevo modelo y para demostrar que funciona.
Algunas cifras que demuestran la dimensión de este reto son las que se refieren al notable volumen de personas que requiere de cuidados en nuestro país. Se estima que es más del 10% de la población española.
Por otra parte, la mayoría de estas personas, casi el 70%, son atendidas únicamente por algún integrante de la familia y en la mayoría de los casos suelen ser mujeres como hijas, madres o mujeres de parejas, lo que limita la autonomía, el desarrollo profesional y la calidad de vida de estas mujeres, además de perpetuar una desigualdad de género que dura ya muchas décadas.
En base a esta realidad, destacar que otra de las prioridades de esta nueva estrategia tiene el objetivo de mejorar también las condiciones laborales y salariales del personal que trabaja en cuidados a domicilio y en residencias, formado igualmente por mujeres en su mayoría, muchas de ellas migrantes.




