Galicia y Castilla y León se encuentran en Ponferrada para compartir y demandar soluciones a sus problemas demográficos

Castilla y León, a través de su presidente Alfonso Fernández Mañueco, y Galicia, a través del suyo, Alfonso Rueda, acudieron a la localidad leonesa y capital de la comarca del Bierzo, Ponferrada, el pasado 12 de noviembre, a buscar y proponer, conjuntamente, soluciones a problemas territoriales y desafíos comunes que tienen delante, a corto y medio plazo, como es el nuevo modelo de financiación autonómica, en el que defienden la inclusión de criterios de distribución de los fondos públicos como la dispersión de la población o el envejecimiento demográfico, que afectan especialmente a territorios como Galicia y Castilla y León.

Asimismo, fue objeto de análisis, debate y conclusión, sumar esfuerzos entre ambas comunidades, junto al Principado de Asturias y el empuje que pueda aportar el país vecino de Portugal, para impulsar ante la UE el corredor del Atlántico para conectar el Noroeste de la Península Ibérica, solución fundamental y estratégica para todos estos territorios.

Destacar que este encuentro entre Castilla y León y Galicia pudo producirse gracias al Foro Ancares, nuevo foro que ha nacido con este encuentro el pasado 12 de noviembre, organizado por los periódicos Diario de León y El Progreso de Lugo, con la finalidad de fijar posiciones sobre las mencionadas cuestiones estructurales, sin olvidar otros temas no menos importantes, como las infraestructuras, la nueva  industrialización o el turismo.

 

Castilla y León, en la actual coyuntura, mostró sus cartas en el Foro, revalidando su compromiso con sus ciudadanos para seguir ofreciendo certidumbre, estabilidad y seguridad jurídica en toda la región, a través de acciones políticas que posibiliten mantener los actuales niveles de empleo y, si cabe, crear nuevos empleos y oportunidades que estrechen la brecha diferencial con las comunidades más pujantes de España, manteniendo lo que se ha dado en llamar fiscalidad moderada e inteligente, que traducido se refiere a rebajas, bonificaciones o suspensiones fiscales, con el fin de atraer nuevos pobladores que ayuden a sanar la herida demográfica y para llamasr la atención de los grandes inversores que, a la postre, son las que, en realidad, contribuyen a dar ese salto cualitativo y cuantitativo para crear masivamente empleos y oportunidades que permiten a mantener la actividad económica y el pulso vital de Castilla y León.

 

Bajando al terreno de lo concreto, ambas comunidades convinieron en continuar de la mano para avanzar en materia de infraestructuras comunes, demandando y reclamando, por enésima vez, a España que salde su deuda históricas inversora y legítima para que lleve a cabo, a la mayor brevedad posible que diría una Administración Pública, las inversiones necesarias para imulsar las infraestructuras en el Noroeste peninsular, como las autovías León-Valladolid y Ponferrada-Ourense, en el viaducto de Castro; que se agilice la recuperación de la AP-66, tras el derrumbe producido, sin olvidar la apuesta estratégica pluriautónomico y plurinacional del Corredor Atlántic o el nudo Manzanal y la Ruta de la Plata.

 

Castilla y León considera todas estas mejoras fundamentales y condiciones necesarias aunque no suficientes para abordar el reto demográfico, problemática que no es exclusiva de esta región o de Galicia, sino que afecta a todas las zonas del interior de Europa. Este motivo es el que les permite a ambas comunidades autónomas a exigir soluciones estructurales y de ámbito europeo para conseguir una mejor integración y cohesión territorial de las regiones del interior.

 

Ahora bien, no puede obviarse que la acción política en los niveles europeo, español, castellano y leonés y, por supuesto, en el nivel local, comienza a dar «brotes verdes» después de dedicar muchos recursos económicos y personales, dado que no es baladí que Castilla y León, parece que está consiguiendo atenuar el descenso continuo de población, también debido a la población inmigrante que muy lentamente decide establecerse en la región. Mas no nos equivoquemos, eso no es más que un señuelo «traidor y engañoso» porque el problema más grave que es la despoblación y la falta de nacimentos se produce en el espacio rural y no en el urbano de la comunidad, como queda de manifiesto cada semana con las tablas y gráficos demográficos que se publican en Revista de Castilla y León.

 

En cualquier caso, los datos, aunque manipulables, están ahí. La provincia de León ha ganado 4.000 personas, sobre todo, por el saldo migratorio favorable desde 2018.

 

También es cierto, ¡ya era hora!, que Castilla y León está dotando al territorio de nuevos servicios públicos, porque antes no existían, que están contribuyendo, siquiera lentamente, a paliar la brecha diferencial interna entre espacios urbanos y espacios rurales como la extensión de la asistencia sanitaria especializada a los pacientes más graves residentes en el medio rural, dotando con más profesionales, servicios, equipamientos y tecnología, como tratamientos oncológicos o cuidados paliativos sin que tengan que desplazarse a los grandes hospitales de la región. Mejor tarde que nunca. No olvidénse de los que aún no tienen esos nuevos servicios.

 

Indudablemente, para que alguien venga a Castilla y León a dar su vida y la de sus familiares, Castilla y León tiene que proporcionar las condiciones más favorables para que esa decisión no se frustre, como ha sucedido más de una vez. Para ello, se necesita apoyar a los que deseen iniciar y consolidar su proyecto empresarial, los que realmente generan el empleo, o ampliando su empresa creciendo e innovando y para que se instalen en la región, ofreciendo para ello suelo industrial verde a precio asequible, como los nuevos polígonos de La Robla, en la provincia de León, o el de Bernuy de Porreros, en la provincia de Segovia, sin olvidar renovar y ampliar espacios industriales tradicionales obsoletos, aprovechando lo que ya existe. La cuestión es la velocidad y el ritmo.

 

Otro de los retos que tienen Castilla y León,  y también Galicia, es el que se refiere a la transición energética desde las fuentes clásicas del siglo XIX y XX a las nuevas fuentes alterantivas en las que Castilla y León es una de las comunidades autónomas de España más pujantes y avanzadas si bien la nueva fuente del hidrógeno verde es la que más lentamente lleva su implantación. Castilla y León es la comunidad líder en la producción de energías renovables apostando por energías limpias en los nuevos polígonos industriales.

 

Nuevamente, las soluciones han de pasar por la UE y por España para que la transición sea lo más justa posible y que no suceda lo que ha sucedido con las cuencas carboníferas de León y Palencia en el que el cierre de minas y centrales térmicas supuso un golpe para dichas zonas perdiendo empleos y, sobre todo, población. 

 

Aspectos positivos, que han de servir de referencia porque están dando resultados favorables para el empleo y la fijación de población al territorio, son los que se refieren al potencial del sector agroalimentario, que ya supera a la automoción en número de empleos; o el sector turístico, que precisamente permite aunar esfuerzos que benefician a varias comunidades como lo demuestra el Camino de Santiago o Ruta Jacobea, para Galicia y para Castilla y León, al suponer una fuente de impulso social, económico y cultural, punto de encuentro de personas de los 5 continentes. Botón de muestra lo está constituyendo la presente edición de la exposción compartida entre Santiago de Compostela y Villafranca del Bierzo de Las Edades del Hombre.

 

Resumiendo, Castilla y León,junto a Galicia, demanda una nueva financiación autonómica como instrumento estructural que soporte y garantice la prestación de los servicvios públicos esenciales entre los que están la vivienda, la educación, la sanidad y los servicios sociales para las personas mayores con el objetivo de mantener la población mayor y, sobre todo, la población joven para lo cual se necesitan oportunidades de empleo para tener seguridad y permanencia en su desarrollo personal y familiar, bajo los principios de autonómía y suficiencia financiera así como en los principios de solidaridad interterritorial que redunde en la igualdad entre todos los ciudadadanos para que los castellanos, leoneses y gallegos sean iguales que los vascos y los catalanes. Lo contrario generará un caldo de cultivo de desafección, decepción y frustración, repitiendo esquemas, escenarios y etapas ya vividas. La encrucijada es para tomársela en serio.

 

Castilla y León reclama a la UE un enfoque territorial de la Política de Cohesión priorizando a las regiones con graves problemas demográficos

Precisamente, Castilla y León, ha tenido la oportunidad de reclamar, a través de su vicepresidenta, en el Comité de las Regiones de la Unión Europea (UE), un enfoque estratégico adaptado a sus características socioeconómicas para avanzar en la equidad territorial y ser capaces de atraer inversiones y de fijar población  en comunidades como Castilla y León, que afrontan desafíos demográficos estructurales.

 

Castilla y León es una de las regiones de la Unión Europea que afronta unos desafíos demográficos graves y permanentes, sobre todo en los entornos rurales. Se trata, junto al cambio climático y la dependencia energética, de uno de los retos estructurales a los que se enfrentan gran parte de los territorios que integran la ‘Europa de los 27’.

 

En este contexto, el pleno del Comité Europeo de las Regiones abordó el pasado 21 de noviembre la necesidad de una Política de Cohesión renovada, integradora y que afronte estos grandes problemas que desafían a la Unión, especialmente el demográfico.

 

Castilla y León comparte el dictamen del pleno referente a esta cuestión, en el que se recoge un presupuesto para después de 2027 equivalente al del periodo actual, al considerarlo sólido y suficiente, y también manifestó su conformidad con el incremento de al menos el 8% de las partidas destinadas a cooperación territorial europea, porque la transición demográfica ha de ser prioritaria en la Política de Cohesión de la UE, al mismo nivel que la ecológica y la digital. Por ello, al tratarse de un reto estructural, se precisa de un enfoque coordinado entre las políticas de la UE y las estatales, pues de ello depende la preservación de la estabilidad económica, social y democrática de Europa.

 

No obstante, esta estrategia coordinada y general debe complementarse con una visión territorial flexible que adapte estas políticas a la idiosincrasia y características socioeconómicas, geográficas y demográficas de cada región. Por ello, es imprescindible reforzar el presupuesto destinado a la cohesión territorial y, sobre todo, impulsar la integración de las estrategias de desarrollo rural, como el citado aumento del presupuesto en cooperación territorial europea.

 

Los denominados Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (EIE) resultan cruciales para continuar trabajando en una mayor equidad y solidaridad entre territorios, especialmente a la hora de mejorar infraestructuras y servicios, fomentar la digitalización y apoyar el emprendimiento local. Esto supone que se erigen como instrumentos clave a la hora de crear un ecosistema solvente en todas las regiones europeas, para garantizar la calidad de vida de los ciudadanos atrayendo inversiones, ofrecer nuevas oportunidades y, en definitiva, fijar población.

 

En otro orden de cosas, Castilla y León también compartió con el resto de las regiones del comité europeo su apuesta por la cooperación territorial transfronteriza, frente a los retos de la cooperación territorial europea, porque contribuye a prestar mejores servicios y, por tanto, a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos que residen en estas regiones. Por ello, solicitó incrementar las inversiones a través de los programas de cooperación interregional.

 

De forma positiva, Castilla y León consideró acertada la creación de inversiones innovadoras interregionales, tal y como ha propuesto la Comisión Europea. A través de estas se va a ofrecer más apoyo a las regiones que cuenten con un ecosistema tecnológico especializado compatible para crear agrupaciones empresariales en sectores punteros y prioritarios, como los macrodatos, la economía circular, las tecnologías de fabricación avanzada y la ciberseguridad.

 

Lo que resulta paradójico, por no decir contradictorio o bipolar, es la posición exigente de Castilla y León a la Unión Europea y a España demandando financiación para solucionar sus problemas estructurales que están quebrando la uniformidad territorial, y cuando es ella la que ha de implementar una política demográfica y de cohesión territorial, en su fuero interno, las ayudas que ofrece son raquíticas y exiguas, sin que resulten atractivas para los jóvenes castellanos y leoneses que siguen emigrando a otros territorios más pujantes de España o del extranjero, llevándose la formación recibida, ni, por supuesto, para los jóvenes de otros lugares, salvo la inmigración, digamos no especializada que viene a ocupar los empleos que los propios castellanos y leoneses rechazan insolidariamente. 

 

Lo cierto es que Castilla y León se encuentra muy cerca del abismo y de la desaparición por la inacción o por la incapacidad de los políticos que conducen sus designios. Es necesario sumar todos los esfuerzos de forma eficiente, con sinergias positivas y no con decisiones que generan deseconomías externas que frenan y estancan su desarrollo. Denle una vuelta. Pongánse de acuerdo en Castilla y León, primero para que esa unión y esa suma de esfuerzos, al margen de la ideología, sirva de palanca frente a los niveles estatal y europeo. En caso contrario, el futuro está escrito.

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