Castilla y León defiende ante la UE su modelo de gestión integral del agua

Castilla y León ha reafirmado su modelo de gestión sostenible del agua como un pilar esencial de sus políticas medioambientales y de desarrollo territorial. Así lo ha subrayado esta comunidad, a través de su consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Caros Suárez-Quiñones, durante su intervención en Bruselas en el marco de una jornada europea sobre gestión hídrica, manifestando que se ha realizdo una inversión de más de 500 millones de euros destinados al ciclo integral del agua.

Castilla y León, la región más extensa de Europa con más de 94.000 km2, ha afrontado grandes retos derivados de su diversidad geográfica y climática, con sequías abundantes y mayores exigencias de calidad en sus acuíferos. Por ello, esta comunidad ha llevado a cabo el desarrollo de una estrategia integral que abarca el conjunto del ciclo del agua —desde la captación y el abastecimiento hasta la depuración y la reutilización— basada en la sostenibilidad, la digitalización y la cooperación institucional.

 

Primer eje: Abastecimiento y modernización de redes

En la reunión se ha explicado que el primer ámbito de actuación se ha centrado en el abastecimiento de agua a la población, con una inversión total de 180 millones de euros. En este marco, se están desarrollando 12 infraestructuras de abastecimiento mancomunado que permiten extender el suministro de agua de calidad desde fuentes superficiales fiables hasta núcleos con problemas de abastecimiento, garantizando una gestión más eficiente y segura.

 

Asimismo, se estan renovando y digitalizando las redes de distribución de agua potable con el fin eliminar las tuberías obsoletas, especialmente de fibrocemento, que generan pérdidas inasumibles de entre el 50 y el 60 %. La modernización incluye la instalación de sistemas de lectura por radio y plataformas tecnológicas de control que permiten optimizar el consumo y la facturación, contribuyendo al ahorro y a una gestión más transparente del recurso.

 

Castilla y León viene realizando obras en 45 localidades y redactando proyectos para el resto, dentro de un programa global de 90 millones de euros. Asimismo, está impulsando actuaciones complementarias como la construcción de nuevos depósitos, sondeos y medidas de apoyo para superar situaciones de sequía, con una inversión adicional de 25 millones de euros.

 

  • Castilla y León ha invertido más de 500M€  impulsando infraestructuras de abastecimiento, depuración y digitalización para garantizar la calidad y sostenibilidad de los recursos hídricos

Segundo eje: Depuración y objetivo de ‘Cero aguas residuales sin depurar’

El segundo gran eje de actuación ha sido la depuración de aguas residuales, al que se han destinado 275 millones de euros con un objetivo ambicioso: alcanzar “cero aguas residuales sin depurar” en Castilla y León, una meta que muy pocos territorios europeos lograrán antes.

 

En este ámbito, se han finalizado esta fase con las 16 actuaciones previstas en municipios de más de 2.000 habitantes equivalentes, con una inversión de 25 millones de euros. Paralelamente, ha avanzado el programa de depuración para municipios de entre 500 y 2.000 habitantes, con 250 nuevas depuradoras y una inversión total de 125 millones de euros, de las cuales 213 se encontran ya en diferentes fases de desarrollo.

 

Durante el periodo 2024-2028, se ha previsto la ejecución de un tercer programa dirigido a los municipios menores de 500 habitantes, que permite construir alrededor de 1.300 pequeñas instalaciones de depuración con una inversión de otros 125 millones de euros. En este momento, ya se han puesto en marcha 610 actuaciones, incluidas obras finalizadas, en ejecución y en fase de proyecto.

 

Igualmente, se ha subrayado la especial atención a los municipios situados en espacios naturales protegidos, donde se ha priorizado la construcción de instalaciones de depuración y se ha asumido el 50 % del coste de mantenimiento y explotación.

Suma de esfuerzos institucional  con el apoyo europeo

Todas estas actuaciones se han desarrollado en estrecha colaboración con las provincias y los municipios, a través de las correspondientes diputaciones provinciales y los ayuntamientos, respectivamente, mediante convenios que refuerzan la cooperación en materia de ciclo del agua, teniendo en cuenta, por otra parte, que las competencias en este área son municipales, por lo que la acción coordinada entre administraciones públicas ha sido clave para garantizar la eficacia y la sostenibilidad de las inversiones.

 

Las actuaciones no podrían haberse llevado a cabo sin el apoyo de la Unión Europea, tanto en la definición de las directrices de calidad, ahorro y buena gestión del agua, como en la financiación de las infraestructuras necesarias para cumplir esos objetivos. En este sentido, cabe destacar las ayudas procedentes de los fondos Next Generation para la digitalización del ciclo del agua, así como los mecanismos financieros formalizados con el Banco Europeo de Inversiones y con el Banco del Consejo de Europa, que han permitido a Castilla y León acometer proyectos de gran envergadura con condiciones preferentes y a largo plazo.

 

Castilla y León, ante los resultados positivos alclanzados, ha pedido que vuelva la implicación de la Unión Europea en la financiación del ciclo del agua, que desapareció del Marco financiero plurianual, esperando que en el próximo se incluya esta política como prioritaria y susceptible de financiación europea.

Una hoja de ruta para el futuro: el Libro Blanco del Agua

Finalmente, se ha anunciado la elaboración de una hoja de ruta de las políticas hídricas de la comunidad desde una perspectiva integral, sostenible e innovadora. En colaboración con la Universidad de Salamanca, se elabora el libro blanco de los recursos hídricos de Castilla y León, un documento que realizará un diagnóstico exhaustivo de la situación actual y de las actuaciones ejecutadas, identificando las líneas de acción que deben guiar el futuro de la gestión del agua en Castilla y León.

 

Sin duda, Castilla y León, región en proceso de desertificación, necesita el agua para quien es y seguirá siendo un recurso esencial para la vida, para su desarrollo económico y para su cohesión territorial, de ahí que su pretensión haya sido y continúe siendo garantizar su calidad, disponibilidad y gestión sostenible en todo el territorio de la comunidad.

Compártelo:
Scroll al inicio