Los ingenieros industriales de León y Valladolid alertan que prescindir de la energía nuclear ahora incrementa el riesgo de nuevos apagones

“El apagón que sufrió España el pasado 28 de abril es una llamada de atención:  la transición energética debe ir acompañada de inversiones en resiliencia y respaldo”, aseguran los colegios de ingenieros industriales de León y Valladolid.

 

En opinión de los colegios de León y Valladolid, “este insólito acontecimiento ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del sistema, que demanda una mayor estabilidad y, por lo tanto, un peso adecuado de las fuentes de energía con respaldo firme”, lo cual “es contrario a la reducción del peso de la nuclear”.

 

“La red eléctrica española está preparada para resistir fallos locales, pero no para fallos simultáneos y en cascada como sucedió el pasado 28 de abril. Faltan infraestructuras de respaldo ultrarrápido y la capacidad de respuesta ante eventos de escala continental es limitada”.

 

 

La explicación técnica

Los colegios de ingenieros industriales de León y Valladolid reconocen que con la información oficial que se ha facilitado es imposible explicar las razones exactas del ‘cero energético’ que se produjo ayer, “que no es otra cosa que el colapso total del sistema eléctrico”.

 

En todo caso, añaden, “aunque se desconoce el origen último de la ‘oscilación muy fuerte en los flujos de potencia’ que provocó el apagón”, según la explicación oficial, desde el punto de vista técnico las causas se reducen a tres:

  1. Un fallo en una infraestructura crítica, como sería el incendio o caída de una línea de alta tensión, o un problema grave en la interconexión Francia-España, que habría desestabilizado inmediatamente la red.
  2. La pérdida de sincronía en la red debido a una alta penetración de generación renovable. Como éstas carecen de inercia natural, no estabilizan la frecuencia ante perturbaciones, lo que puede amplificar problemas de oscilación y disparos automáticos en cascada.
  3. Otras causas menos probables como un ciberataque dirigido a los sistemas de control eléctrico o un error humano en la configuración de protecciones o procedimientos de emergencia.
  • “La red eléctrica española está preparada para resistir fallos locales, pero no para fallos simultáneos y en cascada como sucedió el pasado 28 de abril»

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  • «Faltan infraestructuras de respaldo ultrarrápido y la capacidad de respuesta ante eventos de escala continental es limitada”

Un sistema vulnerable

Es evidente, sin embargo, que este “insólito acontecimiento” pone de relieve tres grandes debilidades de nuestro sistema eléctrico. En primer lugar, el hecho de que España tenga menos de un 5% de interconexión eléctrica con Europa, muy lejos del 10% que recomienda la Unión Europea.

 

En segundo lugar, la falta de inercia eléctrica debido al peso de las renovables, que carecen de inercia y ello amplifica oscilaciones.

 

Y finalmente, la escasa redundancia, ya que las líneas críticas, como la interconexión con Francia, no tienen suficientes alternativas en caso de fallo.

 

En este contexto, “la reducción del peso de la generación de energía nuclear al 8% del total del sistema podría ser contraria a los intereses del país”.

 

“La generación renovable es fundamental, pero sin respaldo firme (como la nuclear o almacenamiento masivo), la red se vuelve más vulnerable. Sin inercia, los sistemas renovables no pueden estabilizar frecuencia rápidamente, lo que acelera colapsos como el de ayer”.

 

“Reducir la nuclear demasiado rápido, sin haber desarrollado baterías de gran escala y sistemas de compensación rápida, incrementa exponencialmente los riesgos de apagones futuros”.  

 
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