
La nueva Política Agraria Comunitaria (PAC), muy cerca de aprobarse para el período de 2028 a 2034, no contempla para la apicultura europea ni para España el mantenimiento de las actuales ayudas (Intervención Sectorial Apícola y ayuda agroambiental), tras una propuesta que plantea un cambio radical del enfoque de la política agraria comunitaria donde sólo habrá un presupuesto único para cada estado miembro, desapareciendo los dos pilares actuales FEAGA y FEADER, con un recorte de casi un -22 % respecto al actual período 2021-2027 y que en precios corrientes de 2025 supera el 37 %, lo que supondrá, sin ninguna duda, que muchos apicultores, casi románticos, dejen de serlo con el consiguiente efecto negativo en el mundo rural, dado que esta actividad mantiene siquiera vivo el pulso del campo, también, en Castilla y León.
Los datos de 2024 no dejan lugar a dudas, ya que las importaciones de miel de Ucrania alcanzaron 53.958 toneladas (31 % del total miel importadas por la UE) y el precio medio de estas importaciones fue de 1,75 €/kg, muy inferior a los costes de producción de la miel en España que se sitúan en más de 3 € por kg. Este nuevo acuerdo UE-Ucrania en 2025 supone un incremento del 583% en la importación de miel ucraniana (será por la guerra con Rusia), pasando de 6.000 toneladas iniciales hasta una cuota total de 35.000 toneladas.
Una decisión geopolítica inaceptable que hunde y agrava más la competencia desleal de las importaciones de países terceros, que envian al consumo ciudadano mieles adulteradas, generando una competencia a los apicultores profesionales de Castilla y León, verdaderas damnificados en el mercado interior, tirando los precios en origen.
El nuevo Reglamento de la PAC no contempla las ayudas de apoyo que actualmente reciben los apicultores profesionales en Castilla y León, debido a los recortes para dedicar recursos a la Defensa ante las amenazas de Rusia
Los apicultores rechazan la nueva propuesta de revisión del Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Ucrania que aumenta la cuota de importación de miel sin aranceles desde este país que no forma parte de la UE
Claramente, se trata de unas ayudas ante la imposibilidad de proporcionar aviones y armas de última generación, incrementando la cuota de importación de miel de 6.000 toneladas anuales a 35.000, axfisiando al sector apícola de la UE, a pesar de fabricar miel con buenas prácticas medioambientales
Bajos precios en origen pese a una nula campaña de miel en primavera y pocas expectativas de obtener una producción de verano (encina y roble) que salve la pésima campaña apícola de 2025, unido a la fuerte presión de los “abejarucos” en las colonias de abejas
Costes inasumibles por la obligatoriedad de contratar un veterinario de explotación para realizar las “visitas zoosanitarias” por imposición del MAPA sin consenso con el sector
COAG Castilla y León prepara para el inicio de otoño un plan de “acciones de protestas” contra el abandono que sufre el sector por parte de las administraciones central y autonómica
Por todos estos motivos y otros más, COAG Castilla y León prepara para el inicio de otoño un plan de “acciones de protestas” contra el abandono que sufre el sector por parte de las administraciones central y autonómica
A todas estas dificultades se le suma la obligatoriedad de contratar un veterinario de explotación para realizar las “visitas zoosanitarias” por la imposición del MAPA sin consenso con el sector, con un coste inasumible por parte de las explotaciones apícolas, lo que hace inviable la apicultura en muchas zonas de Castilla y León y de España.
Para COAG Castilla y León es necesario y urgente que se adopten medidas inmediatas por parte de la Administración central y autonómica para reconducir esta gravísima situación que aboca a la desaparición del sector apícola profesional, actividad fundamental para que las colonias de abejas puedan preservar y garantizar el medio ambiente y la biodiversidad por eso estaá diseñando un plan de movilizaciones para el próximo otoño frente al negro futuro de la apicultura en la UE.
Veremos en que queda todo a la vista del nuevo fracaso de las negociaciones de PAZ para acabar con la guerra de Ucrania.
Como iniciarse en Apicultura

La apicultura lleva asociada una gran responsabilidad con los ecosistemas y el medio ambiente: solo aquel que sienta respeto y admiración por la naturaleza podrá llegar a ser un buen apicultor.
Hacerse apicultor no requiere de grandes inversiones, ni de posesión de terrenos, pero sí requiere un profundo conocimiento de la biología de las abejas, de las técnicas de manejo de las colmenas modernas y de las enfermedades más importantes que padecen. Por ello es recomendable realizar un curso de iniciación a la apicultura, donde se enseñan todas estas cosas y donde se tenga un primer contacto con la actividad apícola.
Un curso de iniciación debe tratar al menos una serie de temas básicos para el desarrollo de la actividad:
- Biología de la abeja
- Morfología y organización social de la colmena.
- Productos del colmenar y extracción de miel, polen, jalea, propóleos y cera.
- Flora y alimentación artificial
- Patologías de las abejas y tratamientos químicos y naturales.
- Calendario de trabajos apícolas
- Reproducción, multiplicación de colmenas y enjambración
- Orientación y legislación de la actividad apícola
Con esos conocimientos básicos se puede empezar, aconsejándose siempre iniciarse con pocas colmenas. Seis es un buen número, pues comenzar con muchas más conlleva un riesgo. La experiencia propia es fundamental, y al apicultor novel le surgirán situaciones nuevas que tendrá que resolver solo y en el campo en muchas ocasiones. Un par de años de experiencia como mínimo permiten conocer los pormenores de la apicultura y es entonces cuando se podrá decidir entre mantener la actividad como hobby, profesionalizarse o abandonar.
La apicultura es una actividad sana y relajante si se toma como hobby, pero también puede ser peligrosa y frustrante. Las picaduras a las que se ven sometidos los apicultores pueden despertar la alergia al veneno, habiéndose dado incluso casos de apicultores muertos por picaduras de abejas. Por ello es recomendable acudir al alergólogo para determinar si los futuros apicultores son alérgicos al venero de la abeja antes de comenzar esta actividad.
La colmena debe contemplarse como un solo organismo viviente capaz de regular su temperatura y humedad interior, alimentarse y almacenar reservas como una gran ciudad cuyos habitantes son las abejas, defenderse, tanto de organismos menores (bacterias, hongos etc.) como de animales mayores (ratones, abejarucos, lagartos, osos, seres humanos, etc.).
El apicultor debe facilitar que ese organismo se mantenga vivo, adaptando su volumen a las necesidades de expansión y reducción que requiere, reduciendo las piqueras en invierno para que no entren ratones y agrandándolas en verano para facilitar el ir y venir incesante de abejas, alimentando si se quedan con pocas reservas, poniendo sombra en verano y abrigándolas en invierno, evitando que toquen la madera el suelo, procurando haya agua en las cercanías en verano, etc. Todas estas cosas y otras muchas más solo se aprenden con la experiencia.
Si tras realizar el curso de iniciación a la apicultura se sigue con la decisión de continuar, hay que buscar un lugar donde instalar las colmenas que tenga abundante flora melífera. Para este menester puede servir la finca de un familiar, en el monte de un pueblo, etc. Será necesario un permiso por escrito del particular o de la entidad propietaria del terreno antes de dar el paso legalizar las colmenas.
En el caso de España, los requisitos para que los nuevos apicultores legalicen sus colmenas varían en función de la Comunidad Autónoma donde se realicen, y es conveniente que el apicultor conozca la legislación apícola aplicable en el lugar donde va a ubicar sus colmenas. Por lo general, para iniciar la actividad hay que obtener el Número de Registro de Apicultor. Para ello es necesaria diversa documentación, como el NIF de la persona que solicita la inscripción, el permiso del Ayuntamiento para realizar actividad apícola en el municipio donde estarán ubicadas las colmenas (o simplemente un certificado que demuestre que no se oponen a la realización de la actividad apícola en su termino municipal o en determinada parcela, siempre que se cumplan los requisitos que regulan los asentamientos apícolas de la Comunidad Autónoma), justificación de la capacidad de ocupar terrenos de la explotación (permiso por escrito del propietario adjuntando si fuera necesario escritura de propiedad o contrato de arrendamiento y el NIF del arrendador), croquis del emplazamiento del colmenar (reflejándose si fuera necesario las distancias a núcleos de población, carreteras, caminos, colmenares, etc).
Con toda esa documentación se deberá acudir a la Oficina Comarcal Agraria (Servicios Veterinarios) y cumplimentar la Solicitud de inscripción en el Registro Oficial. Algunas comunidades Autónomas exigen además una Memoria Veterinaria sobre el proyecto del futuro colmenar. Es recomendable acudir a una asociación de apicultores de la provincia, pues ellos pueden realizan dicha memoria. También es muy interesante suscribir un seguro de robos y daños a terceros.
Una vez realizados todos esos trámites, la Delegación Provincial de Agricultura formalizará la inscripción en el Registro Oficial asignándose un código de explotación.




