
La ciudad de Valladolid, a través de su concejal de Personas Mayores, Familia y Servicios Sociales, Rodrigo Nieto, celebró en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento la conmemoración de la jornada internacional de “Ciudades por la vida, ciudades contra la Pena de Muerte”, en recuerdo de la primera abolición de la pena capital, conjuntamente con el grupo local de Amnistía Internacional, cuyo representante, Javier Enjuto, ha procedido a la lectura del manifiesto en contra de la pena de muerte.
El 8 de mayo de 2018, el Pleno del Ayuntamiento de Valladolid aprobó por unanimidad una moción para la adhesión del Consistorio a la Red de “Ciudades por la vida, ciudades contra la pena de muerte”, iniciativa puesta en marcha, a nivel internacional, por la comunidad de San Egidio, que en 2002 conmemoró su abolición en el Gran Ducado de la Toscana un 30 de noviembre de 1786.
En la actualidad, más de 2.000 ciudades participan en la iniciativa, en un intento de sensibilizar a la sociedad. Así, ciudades en todo el mundo como Berlín, Ámsterdam, Roma, Ginebra, París, Nairobi y también Valladolid iluminan edificios representativos para mostrar el rechazo de la sociedad a la pena de muerte, un castigo cruel, inhumano y degradante.
La ejecución de criminales y disidentes políticos ha sido utilizada a lo largo de la historia, pero la evolución de la justicia y el respeto creciente de los derechos humanos hace que cada vez sean más los Estados que reniegan de esta práctica. Actualmente, un total de 144 países han abolido la pena de muerte en sus legislaciones o en la práctica, es decir, más de dos tercios de los países del mundo.
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El acto se ha llevado a cabo en el Salón de Recepciones del Consistorio, en colaboración con Amnistía Internacional Valladolid
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En el transcurso del mismo se ha procedido a la lectura de un manifiesto en contra de la pena de muerte
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Desde el 8 de mayo de 2018 Valladolid forma parte de la Red de “Ciudades por la vida, ciudades contra la pena de muerte”, y promueve el respeto a la vida a través de distintas acciones de sensibilización
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La abolición de la pena de muerte es exigible a todo estado democrático, que respete los derechos humanos y proteja la vida de sus ciudadanos
La Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 3, dice: “todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad de su persona”. Este artículo configura el derecho a la vida como el derecho fundamental por antonomasia, pues los demás derechos sin él carecen de relevancia.
En nuestro país, el artículo 15 de la Constitución enumera como derecho fundamental la vida y la integridad física, quedando prohibida la tortura o cualquier tipo de pena o trato inhumano o degradante.
Valladolid, como integrante de la Red de “Ciudades por la vida, ciudades contra la pena de muerte”, promueve el respeto a la vida a través de distintas actuaciones de sensibilización, en colaboración con Amnistía Internacional, entre ellas, la celebración del acto institucional que ha tenido lugar hoy en el Salón de Recepciones, con la lectura del manifiesto contra la pena de muerte, o la iluminación de amarillo de la Cúpula del Milenio.
A continuación, se reproduce literalmente el manifiesto leído por Amnistía Internacional en el Ayuntamiento de Valladolid:
MANIFIESTO CONTRA LA PENA DE MUERTE
30 noviembre 2023
Día Internacional de Ciudades por la Vida
Un año más, hoy, 30 de noviembre, nos reunimos para celebrar una nueva edición de «Ciudades por la Vida / Ciudades contra la Pena de Muerte», en recuerdo de la primera abolición de la pena capital, allá por 1786.
No hay justicia si no hay vida y, a pesar de que la pena de muerte está en decadencia, la realidad es que no pode mos bajar la guardia. Aún hoy en día, varios países desafían la tendencia mundial y recurren a este castigo cruel, inhumano y degradante. Países como China, Irán, Arabia Saudí, Egipto y Estados Unidos continúan liderando esta terrorífica lista.
China sigue siendo, año tras año, el mayor ejecutor mundial, aunque se desconoce la verdadera magnitud del empleo de la pena de muerte en el país, al estar clasificados los datos relacionados con ella como secreto de Estado.
En Irán, las ejecuciones judiciales aumentaron en un 83% y al menos 5 personas fueron ejecutadas por delitos que habían cometido cuando eran menores de 18 años. Arabia Saudí alcanzó la cifra más alta de ejecuciones judiciales en los últimos 30 años, llegando a ejecutar a 81 personas en un sólo d ía mientras que en Egipto, si bien las ejecuciones registradas disminuyeron un 71%, las condenas a muerte conocidas aumentaron en un 51%. También nos encontramos con EEUU, país en el que las ejecuciones aumentaron en un 64% y se condenó a muerte a personas con discapacidad mental o intelectual, algo contrario al Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
Esto son sólo algunos ejemplos que ilustran cómo aún queda mucho camino por recorrer hasta ver un mundo libre de la pena de muerte.
No obstante, frente a quienes quieren mantenerla e incluso frente a quienes quieren introducirla nuevamente, es necesario mantener vivo el compromiso que en los últimos años ha permitido hacer importantes avances en este camino hacia la abolición de la pena capital. Y estas buenas noticias, estos avances, nos llegan a través de un dato clave y esperanzador: en 2022 se sumaron a la larga lista de países abolicionistas, 6 países más. 4 de ellos, Kazagistán, Papúa Nueva Guinea, Sierra Leona y República Centroafricana abolieron la pena de muerte para todos los delitos, mientras que Zambia y Guinea Ecuatorial lo hicieron para los delitos comunes. Esto significa que actualmente un total de 144 países han abolido la pena de muerte en sus legislaciones o en la práctica, es decir, más de dos tercios de los países del mundo.
Decididamente, el mundo avanza contra la pena de muerte: miles de personas se movilizan en todo el mundo en defensa de las personas condenadas, firmando los llamamientos que se han hecho para parar sus ejecuciones y manifestando públicamente su rechazo a quitar la vida en nombre de la justicia.
Hoy estamos aquí para oponernos a la pena de muerte en todos los casos: sin excepción, con independencia de la naturaleza y de las circunstancias del delito, de la culpabili dad, inocencia u otras características de la persona y, por supuesto, del método empleado por el Estado para llevar a cabo la ejecución.
La pena de muerte viola el derecho a la vida, proclamado en la Declaración Universal de Derechos Humanos y es el casti go cruel, inhumano y degradante por excelencia.
Por todo ello exigimos a los gobiernos de todo el mundo que den los pasos necesarios para la suspensión total de las ejecuciones y la abolición universal de la pena de muerte.
Por eso estamos hoy aquí para decir una vez más:
¡¡¡NO A LA PENA DE MUERTE!!!
¡¡NO HAY JUSTICIA SI NO HAY VIDA!!