Tras el desastre provocado por el COVID-19, Segovia y su provincia se manifiesta en defensa de la sanidad pública

En la ciudad de Segovia se celebró al atardecer del pasado sábado 20 de junio una manifestación convocada por diversos colectivos, en defensa de la sanidad publica. La manifestación iba encabezada por una pancarta con el lema “Segovia muere en el olvido, en defensa de lo público” .

La marcha comenzó en el antiguo hospital Policlinico, guardando un minuto de silencio en recuerdo de todas las personas fallecidas por la pandemia de coronavirus. A continuación, se dió lectura a un manifiesto, la marcha formada por dos filas, ha continuado por calle San Juan, avenida del acueducto, hasta el Hospital General de Segovia. En la puerta han sido recibidos entre aplausos del personal sanitario y se volvió a guardar otro minuto de silencio por todos los fallecidos, y se procedió a la lectura de un manifiesto con aplausos y vivas para los sanitarios asomados a las ventanas, y petición de la dimisión de la Consejera de Sanidad, Verónica Casado.
 

Igualmente, las concentraciones y manifestaciones se han celebrado por toda la provincia, desde la capital, pasando por Cuéllar, Ayllón o Boceguillas y en otras localidades para exigir recursos para una sanidad pública de calidad.

 

El manifiesto que se leyó fue el siguiente:

 

Este tiempo de pandemia nos ha dejado enseñanzas que no deberíamos olvidar. En primer lugar la evidencia del que la COVID-19 se ha extendido entre nosotros sin hacer distinción de ningún tipo, pese a que sus consecuencias no las  hayan padecido de igual manera los pobres que los ricos. Todos hemos estado expuestos a sus efectos y la respuesta espontánea ha sido acudir en ayuda de aquellos que se encontraban en estado de mayor fragilidad. La solidaridad ha reverdecido en una sociedad en la que parecía que lo natural era que cada uno fuera a lo suyo. El pensamiento individualista propio de un sistema económico de capitalismo neoliberal, ha dado paso a un resurgimiento de lo colectivo, a la certeza de que lo que le ocurra al otro también me concierne a mí,  porque todos estamos metidos en el mismo barco. Esta es una enseñanza que hemos aprendido con dolor pero que no podemos dejar caer en el olvido, nos jugamos demasiado.
 
Si estamos aquí hoy es justamente para recordar a todos aquellos que han perdido algún ser querido, a los que han sufrido personalmente o en su entorno el contagio y sus secuelas, pero no sólo por eso sino también para defender lo que nos une y  define como sociedad, y que es  la expresión conjunta de la solidaridad mutua. Una solidaridad que debería hacernos a todos iguales en derechos y que debería de tener cauces materiales de expresión en los que todos debiéramos sentirnos representados y concernidos. Derechos que aparecen reflejados en la Constitución del 78 pero que muchas veces no son  más que declaraciones de principios. Para que realmente se puedan concretar, necesitamos que existan instituciones que los actualicen  y que ya han sido inventadas. Son los Servicios Públicos universales conseguidos después de años de lucha en las calles: Sanidad, educación, pensiones, dependencia, servicios sociales, vivienda pública, derechos laborales, transporte, suministros básicos, etc. Sin ellos nuestros derechos serían pura palabrería, y sin una financiación suficiente para dotarlos con profesionales cualificados y medios materiales, aunque existieran, como en nuestro caso, no podrían llegar a cumplir la misión para la que fueron creados convirtiéndose llanamente en un fraude a la ciudadanía. No son derechos de privilegiados ni están en función del dinero que tengamos para pagarlos, tampoco son, por definición, nichos de negocio y de enriquecimiento personal, aunque desgraciadamente muchos de ellos se hayan privatizado. Este es el momento de reivindicar unos Servicios Públicos universales y de calidad, a los que el Estado, nosotros con nuestros impuestos, dedique los recursos suficientes reflejados en los Presupuestos Generales del Estado.
 
Entre todos, hoy es especialmente importante poner en primer plano lo que significa una Sanidad Pública bien dotada, que pueda hacer efectivo el derecho a la salud y a la vida de todos. Ya hemos visto lo sucedido cuando esto no es así y además la atención está en función de la provincia en que se viva. En Segovia hemos sufrido las consecuencias de una discriminación en cuanto a los recursos disponibles en número de camas y de sanitarios, una de las razones de que nos hayamos convertido en la provincia española con mayor número de fallecidos en proporción a su población. Exigimos a las autoridades de la Junta de Castilla y León que se dote a Segovia de los medios materiales y humanos para que la Sanidad Pública y de calidad pueda ser una realidad entre nosotros. Denunciamos el abandono en que se han encontrado nuestros mayores en residencias sin recursos apropiados, y en las que muchos han muerto ante la desidia de la administración autonómica. No podemos esperar una nueva pandemia como la que hemos sufrido. Defendamos lo nuestro, lo común, lo de todos.
 
SOS Rural Ayllón publicó su manifiesto en favor de la sanidad pública:
 

Desde SOS Rural Ayllón, plataforma independiente creada para la defensa del mundo rural, partiendo de lo local pero apuntando a lo global, pedimos a nuestros gobernantes un mínimo de coherencia.
 
Si ya antes de la pandemia de Covid-19 se planteaban estrategias de fortalecimiento del medio rural y de lucha contra la despoblación, el virus ha demostrado la urgente necesidad de tomar medidas en ese sentido.
 
Una de las áreas que más ha dejado al descubierto las debilidades del medio rural durante la pandemia ha sido precisamente la Sanidad. Una Sanidad Pública de calidad, eficiente y descentralizada es clave para fijar la población y evitar su salida en desbandada. Es lo que necesitamos y hemos visto que no tenemos. Este es el momento de acometer una reforma estructural de calado que huya de parches y recortes y aporte las inversiones que sean necesarias. No hacerlo así es condenar al medio rural y por ende, a toda la sociedad.
 
Un ejemplo especialmente vergonzoso de la falta de inversión pública en materia de Sanidad en Castilla y León ha sido ver cómo la pandemia de Covid-19 se ha cebado con especial ensañamiento en las provincias de Soria y Segovia. Lo que ha vivido la población y el personal sanitario es algo que no debería volver a ocurrir.
 
Ante las circunstancias actuales, exigimos:
 
– Reapertura de consultorios, puntos de atención continuada, y centros de guardias médicas, con atención presencial, debidamente dotados de medios técnicos y humanos. Incluyendo el Servicio de Enfermería, y realizando la atención con las pertinentes medidas de seguridad y prevención.
 
– Refuerzo del servicio durante los meses de verano y en fines de semana de especial afluencia, incluyendo las sustituciones de los profesionales que se tomen sus vacaciones y la provisión de plazas vacantes.
 
– Dotación suficiente para el hospital de Segovia para que pueda cumplir las funciones para las que fue creado, y deje de ser un centro comarcal de tercera categoría.
 
– Refuerzo de la atención primaria en toda la red local, incluso con presencia de especialidades como pediatría y medios diagnósticos portátiles (como rayos X) en los centros de salud.
 
– Remuneración generosa para los profesionales sanitarios, de modo que encuentren motivación para ejercer su profesión en las zonas rurales, incentivando si es preciso a los que fijen su residencia en las mismas.
 
Y sin olvidarnos de otras áreas que necesitan una muchísima mayor inversión de la que tienen actualmente para convertir el medio rural en el foco de atracción de población que debería ser, como la Educación, la Seguridad Ciudadana y las Comunicaciones e infraestructuras.
 
El mundo rural es imprescindible para la supervivencia de la humanidad: Cuidarlo es cuidarnos todos. Abandonarlo a su suerte supone condenarnos todos.

Video de la manifestación por las calles de Segovia

 
 
 
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