
El envejecimiento de la población es el gran reto al que nos enfrentaremos en pocos años, tal como se desprende de los datos de la Asociación de Gerentes y Directores de Servicios Sociales y del propio IMSERSO respecto a los datos de dependencia. La situación será cada vez más preocupante si nos fijamos en las proyecciones demográficas con el envejecimiento de la población
Todo ello pone en cuestión la sostenibilidad futura del estado del bienestar actual y obliga a una reflexión urgente sobre el futuro de los cuidados. El envejecimiento de la población requerirá ampliar, optimizar y transformar el sistema de cuidados de larga duración.
Radiografía de la persona cuidadora
Según indica el informe elaborado por SUARA, la cooperativa de referencia de atención a las personas en nuestro país, la persona cuidadora no profesional es mujer, tiene entre 51 y 70 años y dedica 14 horas diarias a cuidar a un familiar con dependencia sin recibir ninguna ayuda.
La persona cuidadora transita por diferentes etapas: desconcierto y sensación de desinformación, desgaste físico, desgaste psicológico, tristeza y aislamiento personal.
Dedicar tu energía y tiempo al bienestar de una persona dependiente, hace que muchas veces sea incompatible cuidar del tuyo.
6 de cada 10 personas cuidadoras admiten sentirse cansadas y el 80% sienten que no tienen libertad para organizar su vida.
Además, en torno a la mitad de las cuidadoras (47%) han renunciado a su trabajo de forma parcial o completa para dedicarse a cuidar (en el caso de los hombres el dato se reduce al 18 %).
¿Cómo cuidar a quien cuida?
Cuidar a quienes cuidan es esencial para mantener un equilibrio adecuado en la atención y prevenir el agotamiento del cuidador. Es importante adaptar el apoyo a las necesidades y circunstancias específicas de la persona que cuida.
- Valorando y reconociendo la entrega y dedicación. Mostrando gratitud y dándole la misma valía que a cualquier otro trabajo.
- Creando espacios para compartir sus emociones. Sean las que sean, sin juzgar. Comunicación abierta y honesta.
- Es importante que tenga alguien con quien desahogarse y hablar de manera abierta y honesta, sin juicios.
- Respetando su tiempo y espacio. Facilitando que también tenga su tiempo libre y espacio personal para cuidar de su salud, hacer ejercicio o recargar su energía.
- Si es posible, busca oportunidades para que la persona que cuida pueda tomar un respiro ocasional o irse unos días de descanso a otro lugar.
- Informándonos de todos los recursos disponibles que puedan facilitar su labor y dar apoyo.
- Crear una red de apoyo a través de familiares, amigos o grupos, de manera que en menor o mayor grado la persona cuidadora pueda tener un relevo.
- Flexibilidad y comprensión: reconoce que cuidar puede ser impredecible y desafiante.




