Festival Internacional de Cortos sobre personas mayores: Los centros de día de Salamanca se transforman en salas de cine por unos días

Castilla y León fomenta y promociona el envejecimiento activo, a través de su Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, en varios frentes para generar las mejores condiciones de vida y arrumbar los obstáculos que impidan la movilidad de las personas mayores en los últimos años de su vida. Uno de esos frentes es el cultural y, más específicamente, el cinematográfico.

 

En Salamanca y su provincia, junto a la Federación de Asociaciones de Mayores de Salamanca (Famasa), Castilla y León impulsa el Festival Internacional de Cortometrajes sobre las Personas Mayores de Salamanca, lo que significa que las personas mayores de la capital salmantina y de algunos municipios de su provincia, comno Béjar y Ciudad Rodrigo, pueden disfrutar de su propio festival de cine y la comunidad busca que todas esas personas y, en su caso, sus acompañantes, especialmente los que acuden a los centros de día, sean partícipes de unas producciones en las que ellos son los auténticos protagonistas.


Para ello,  aporta 6.000 euros, unas migajas,  a Famasa para que haga posible en los centros de mayores el visionado de los cortometrajes que se proyectaron, los pasados meses de septiembre y octubre, en el Festival Internacional de Cortometrajes sobre Personas Mayores (Ficma), una cita cultural que nació en el seno de la entidad y que ha ido consolidándose en la capital salmantina.

 

Dados los objetivos que se persigue lograr, a todas luces destacables, esa cantidad es casi miserable porque si el Festival contribuye no solo al fomento y promoción del envejecimiento activo, dentro de las actuaciones del Programa Integral de Envejecimiento Activo de Castilla y León, existente desde 2014, uno de los dos problemas más desafiantes: la falta de niños y jóvenes y una pirámide de población muy envejecida. ¿Qué se puede hacer con 6.000 euros para logar la promoción del asociacionismo entre las personas mayores y su acceso a la Cultura? La respuesta es muy poco. 

 

Porque si el objetivo de Castilla y Le.ón y de Famasa es contribuir a la mejora de la calidad de vida de sus mayores, así como de aquellas personas en situación de dependencia o con discapacidad, a través del acercamiento de una oferta cultural de la que, en realidad, ellos son los protagonistas, 6.000 euros no dan siquiera para la luz que gasten los proyectores de los cortos, entiéndase la metáfora.

 

En cualquier caso, lo importante son los buenos ratos y las historias que pudieron disfrutar los mayores mientras duró el festival. En ese sentido, la temática de todos los cortometrajes que se presentaron y reprodujeron en el mismo, estuvo relacionada con las personas mayores, incluso, fueron realizados por ser personas mayores. De este  modo, las películas reflejan los modos de vida de los mayores en diferentes países y culturas del mundo y a lo largo del tiempo, lo que se convierte en una extraordinaria oportunidad para promover también el intercambio cultural y ofrecer distintos puntos de vista o papeles que juegan los mayores en otras sociedades.

Espacios por el envejecimiento activo

Las cintas se proyectaron en los centros de día ‘Prosperidad’, ‘Salamanca’ y ‘San Juan de Mata’, ubicados en la capital salmantina, y en los de Béjar y Ciudad Rodrigo. Es precisamente en estos espacios donde más presente está la apuesta por el envejecimiento activo, puesto que allí se realizan multitud de actividades sociales, culturales y educativas que contribuyen a esa mejora de la calidad de vida y al bienestar social de las personas mayores de Castilla y León, y son clave también para luchar contra la soledad no deseada. 

 

Las exhibiciones se llevaron a cabo durante los pasados meses de septiembre y octubre y tuvieron una duración de seis días en cada centro, hasta proyectar una veintena de cortometrajes, con una duración inferior a los 20 minutos. Cada día, las cintas se ajustaron a una misma temática. Al finalizar cada proyección, se realizó un análisis y se abrió un debate con el público para conocer su punto de vista y, sobre todo, si se han percibido reflejados en los cortometrajes.

 

La sesión culminó con la realización de una encuesta de satisfacción individual.

 

Como todo el mundo conoce, Castilla y León se encuentra en su encrucijada mayor de los últimos siglos, dado que su supervivencia está en juego dada la falta de nacimientos y la falta de establecimientos familiares en su territorio, junto al envejecimiento progresivo de su población. Pero mientras no se aclare y decida apostar por los jóvenes y los niños y las niñas que garanticen su futuro, mediante verdaderas y potentes políticas públicas que sirvan de reclamo y atracción a esas personas para que se queden o para que vengan a residir y a iniciar su proyecto vital, bien está que el Festival de Cortometrajes sobre Personas Mayores sea una ilusión para sus personas más mayores. Ahí radica su éxito, a pesar de la ayuda exigua y raquítica de 6.000 euros que proporciona la región al festival. Porque echó a andar en el año 2016 en el seno de la Federación de Asociaciones de Mayores de Salamanca, por lo que este año 2024 ya alcanzó su 9ª edición y se ha consolidado como una cita de referencia tanto nacional como internacional.

 

Los cortos tienen una duración de menos de 20 minutos y deben versar sobre el colectivo de personas mayores, sean ellas quienes lo realicen o no. Su carácter internacional permite que se presenten obras de fuera de España.

 

El objetivo del festival es, por un lado, promover una visión positiva de las personas mayores –la representación del colectivo debe ser respetuosa y alejada de aquellos clichés que fomenten el edadismo– y, por otro, difundir la pasión por el cine entre los ciudadanos de avanzada edad.

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