
MIGUEL ÁNGEL GUADILLA
Sin duda se trata de una de las calles más emblemáticas de Valladolid y lugar donde a muchos vallisoletanos nos gustaría vivir, para disfrutar desde los balcones de sus edificios de las hermosas vistas del Campo grande y de las plazas de Zorrilla y Colón.
El gran espacio ocupado hoy por la Acera de Recoletos, el Campo Grande y su entorno, fueron campos agrícolas comunales que servían de zona de descanso para dejar el ganado que venía por la cañada (actual Paseo de Zorrilla), antes de entrar en la ciudad.
Toda esta zona fue conocida como “Campo de la Verdad”, por celebrarse en ella los famosos duelos de honor, aunque también se utilizó posteriormente para realizar ejecuciones.
Hay que recordar, que desde finales del siglo XIII hasta el siglo XVII, la Puerta del Campo, situada en la confluencia de las actuales calles de Santiago y de Claudio Moyano, era la entrada a Valladolid por el lado sur, y la muralla separaba la ciudad de todo este campo situado extramuros.
En los siglos XV y XVI la ciudad empezó a extenderse por esta zona y comenzaron a construirse edificios, muchos de ellos conventos y hospitales, que configuraron la forma triangular del espacio actual del Campo Grande y por tanto, también de lo que luego sería la Acera de Recoletos.

En lo que hoy es la Acera Recoletos, comenzando desde la esquina de la Plaza Zorrilla, estuvieron:
Situado en la esquina con la actual Miguel Iscar, fue fundado en 1553, en la casa que hasta entonces era la Mancebía de la ciudad. Funcionó hasta 1889, cuando se finalizó el nuevo hospital del Prado de la Magdalena y fue demolido en 1890, dado su estado ruinoso.

Estaba enfrente del Hospital y se cree fue construido a principio del siglo XVI y, al parecer, demolido en 1809.
Se encontraba en la actual esquina con la calle Perú, y se fundó hacia 1606. Con su ocupación por los franceses en 1808 quedó muy dañado y después de la Desamortización los edificios y terrenos pasaron por varias manos privadas hasta su demolición hacia 1891, cuando se comenzaron a construir nuevos edificios.
Situado en la actual esquina con Colmenares, fue fundado en 1582 y mantuvo su actividad hasta 1882, que fue derribado para construir nuevos edificios.
Ocupaba la actual esquina con Plaza Colón y calle Gamazo. Fue fundado en 1552 por las Descalzas Reales, donde permanecieron hasta su traslado al nuevo convento en la actual Avenida de Ramón y Cajal. En el siglo XVII fue ocupado por las Monjas Dominicas quienes lo conservaron hasta 1884, ya que, dado su mal estado, vendieron los terrenos y el convento para edificar uno nuevo en el Prado de la Magdalena.

Hasta aquí, la historia «antigua» de esta calle.
Llegado el final del siglo XIX, los conventos, tras haber sido ocupados por los franceses y utilizados como cuarteles y después de la Desamortización, todos estaban más bien en estado ruinoso, lo que propició su venta y posterior demolición, y con la creación del Campo Grande, a la alta burguesía le pareció un sitio ideal para ubicar nuevos edificios que darían modernidad a la ciudad y albergaran sus viviendas.
Afortunadamente, bastantes de estos «nuevos» edificios siguen en pie, otros, por especulación y/o conveniencia, fueron derribados en los años 60 y 70 del siglo XX, para construir otros más modernos y altos que, según mi opinión, deterioraron la imagen de esta calle.

Algunos de los que se conservan y dan ese aire elegante a la Acera de Recoletos son:
Construida en 1891 por el arquitecto Julio Saracíbar siguiendo la corriente renacentista. Su nombre se debe a su promotor Fidel Recio Mantilla.

Situada en los números 8 y 9, es sin duda una de las fachadas más bonitas de la ciudad. Su construcción fue realizada en 1891, para el comerciante Francisco Resines por el arquitecto Julio Saracíbar, el mismo que realizó la Casa Mantilla.

Situada en la esquina con la Calle Colmenares, es un claro ejemplo de la arquitectura burguesa de la época. Fue proyectada por el arquitecto Jerónimo Arroyo y se finalizó en 1908.

En un principio se llamó «calle de los Recoletos» y posteriormente «Acera de Recoletos», lógicamente por estar allí situado el Convento de los PP, Agustinos Recoletos. Hacia 1903 se la denominó «Avenida de Alfonso XIII» y con la llegada de la Segunda República, se la llamó desde 1931 «Avenida de la República». En agosto de 1936 recuperó el nombre de «Acera de Recoletos», pero en noviembre del mismo año fue cambiado por el de «Avenida del General Franco».
En 1979 recuperó su antigua denominación que se mantiene hasta la actualidad.
Fuentes consultadas:
«Las Calles de Valladolid» de Juan Agapito Revilla, edición facsímil editada por Grupo Pinciano 1982.
«Valladolid Recuerdos y Grandezas (1900 a 1902) de Casimiro G. García-Valladolid
«Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid» – Parte 1ª de Juan José Martín y Jesús Urrea – 1987
«Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid» – Parte 2ª de J.J. Martín y F.J. de la Plaza 1985
«Patrimonio perdido – Conventos desaparecidos de Valladolid» de Mª Antonia Fernández del Hoyo – 1998
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