Persistencia, olvido y despoblación en las provincias occidentales de Castilla y León, ¿será tarde o aún se está a tiempo?

Las localidades sanabresas de Lubián, Galende y Porto han acogido el pasado fin de semana tres nuevas conferencias del ciclo “Entre la persistencia y el olvido”. Las charlas, impartidas por el sociólogo y politólogo Alberto Zamorano, han abordado el fenómeno de la despoblación en clave comarcal y municipal, con especial atención a las dinámicas propias en las provincias de León, Zamora y Salamanca. 

A partir de ejemplos concretos como Porto, donde hay un solo niño por cada 40 personas mayores, Zamorano ha subrayado la gravedad del desajuste demográfico que atraviesan los municipios de la comarca zamorana de Sanabria, marcada por décadas de pérdida de población y envejecimiento acelerado.

El análisis de variables poblacionales y económicas, su evolución, la renta familiar, …, arroja un mapa de despoblación en un área geográfica con forma de herradura, donde el epicentro lo constituyen las provincias de León, Zamora y Salamanca.

Según Zamorano, “de diez comarcas que presentan despoblación extrema, en siete de ellas se presentan de una manera continua; éstas serían La Cabrera, Sanabria, Aliste, Sayago, Vitigudino, Ledesma y Fuente San Esteban”.

Las siete comarcas de despoblación extrema presentan unos índices que no se dan en Extremadura, también en la Raya con Portugal. Con una extensión superior a 11.573 kilómetros cuadrados, superficie mayor que la provincia de Soria, tiene solo 58.000 habitantes. El municipio más poblado, Vitigudino, en la provincia de Salamanca, no supera los 2.400 habitantes.

Estas comarcas presentan los peores valores de España. Según Zamorano, Sanabria aparece entre las diez comarcas más despobladas de España. La densidad de población es de 4,95 habitantes por kilómetro cuadrado, muy por debajo del umbral que la Unión Europea considera “zona escasamente poblada”. Ha perdido un cuarto de su población desde 2001. La media de edad es de 57 años, doce más que la media nacional, reflejo de un proceso de declive sostenido que afecta tanto al relevo generacional como al acceso a los servicios básicos.

  • Alberto Zamorano:

    • “De 10 comarcas que presentan despoblación extrema, en 7 de ellas se presentan de una manera continua, perdiendo 9 habitantes de cada 10 que pierde Castilla y León: La Cabrera, en la provincia de León;  Sanabria, Aliste y Sayago, en la provincia de Zamora; Vitigudino, Ledesma y Fuente San Esteban, en la provincia de Salamanca”

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    • La gravedad del desajuste demográfico que atraviesan los municipios de la comarca está marcada por décadas de pérdida de población y envejecimiento acelerado

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  • La comarca zamorana de Sanabria está entre las 10 más despobladas de España, con una densidad demográfica que no llega a 5 hab/km2 y una edad media que supera los 57 años, habiendo perdido mñas de 1/4 de su población desde en los últimos 25 años, lo que llevamos de siglo XXI 

En Sanabria, el índice de envejecimiento, que en el conjunto de España es de 150, es de 726, es decir, por cada menor de 16 años hay 7 mayores de 65 años. La renta es inferior en 10.000 euros respecto al resto del país. El número de empresas ha descendido un 16 por ciento desde 2013. La población emigrante representa solo el 3,5 por ciento de la población. Si no hay trabajo no hay emigración. Ahí también incide la falta de empleo cualificado.

En el otro extremo, en expansión demográfica, se sitúa un área en torno a los archipiélagos demográficos: Madrid, el corredor con Valencia y zonas costeras como País Vasco, salvo áreas concretas del Atlántico. Aquí, la media de densidad de población es de 100 habitantes por kilómetro cuadrado, la renta media por familia es de 34.000 euros, el crecimiento de población media representa el 17% del país, y la edad media es de 44 años.

Madrid, a años luz

En esa “figura de herradura” de la expansión demográfica destaca Madrid. La capital ya había absorbido en el siglo pasado mucha población proveniente del éxodo rural. En los últimos veinte años ha absorbido tanto y el crecimiento es tan masivo que ya no puede consigo mismo. Ese desarrollo madrileño se está expandiendo a otras zonas. Las conexiones ferroviarias del servicio de Cercanías, pero también las líneas de Alta Velocidad, han marcado esos flujos de expansión.

Por eso, se evidencia que decisiones como la retirada de la parada del AVE en Otero de Sanabria de la línea Madrid-Galicia, consolidan un modelo territorial desequilibrado. La gravedad del desajuste demográfico que atraviesan los municipios de la comarca está marcada por décadas de pérdida de población y envejecimiento acelerado.

De cada diez habitantes que pierde Castilla y León, nueve pertenecen a las comarcas de Sanabria, Aliste y Sayago, en la provincia de Zamora; La Cabrera, en la de León; y Vitigudino, Ledesma y Fuente de San Esteban, en la provincia de Salamanca.

Proyecciones demográficas futuras muy negativas

Las proyecciones demográficas apuntan a un escenario aún más preocupante para las próximas décadas.

Según los últimos estudios, Zamora será la segunda provincia de España que mayor porcentaje de población rural perderá en los próximos 15 años, con una caída estimada del 32%, sólo superada por la de León, con un 33%. Ambas provincias, junto con la de Salamanca, perderán en torno a 108.000 habitantes del medio rural antes de 2040, lo que supondrá un nuevo golpe para el tejido económico, social y cultural de cientos de pueblos.

Estas cifras no solo reflejan una tendencia de fondo, sino que reclaman con urgencia un cambio de enfoque que ponga en el centro del debate a los territorios más amenazados por la desaparición. 

15 años para que llegue la «muerte colectiva» por inacción y por inanición. Ese es el momento esperado por los representantes políticos para justificar la supresión de ayuntamientos, la agregación forzada de territorios aún vivos, actualmente, con la excusa de prestar los servicios esenciales. Los ciudadanos no son seres alienados aunque el envejecimiento y la resignación puedan trasladar esa idea. Es una gravísima situación la que se está jugando Castilla y León, su supervivencia. Aunque habrá que empezar a enfocar el problema desde otro punto de vista: Dejar morir las células no vitales para que las vitales puedan sobrevivir. Que los ciudadanos de Castilla y León exijan responsabilidades a los representantes-profesionales de la política en minúsculas, aunque será ya tarde.

Alberto Zamorano puso un ejemplo de voluntad política para evitar el ‘desastre demográfico’. Se trata de la creación de la agencia de desarrollo para las Highlands y las Islas de Escocia (Highlands and Islands Enterprise – HIE), un territorio tradicionalmente pobre, donde a través de programas específicos se ha frenado el proceso de despoblación y empobrecimiento.

“Entre la persistencia y el olvido” es una iniciativa organizada por el Colectivo Ciudadanos de la Región Leonesa (CCRL) en colaboración con Cryosanabria, la Asociación Cultural San Mamés de Galende, la Plataforma 102 de Porto y los respectivos ayuntamientos.

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