Becados RALBAR de la Universidad de León ponen en valor el patrimonio natural, la memoria popular y la bioeconomía en los valles leoneses

 

La marca ‘Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna’ (RBVOyL) agrupa a los productores, promotores, establecimientos y entidades que desarrollan su actividad dentro de dicho territorio, o que fabrican o elaboran sus productos con recursos y materiales mayoritariamente provenientes de la zona. Con su apoyo y colaboración, Paula García Díez, estudiante de Ciencias Ambientales de la Universidad de León (ULE), ha desarrollado el proyecto denominado ‘Reserva de encantos’, en el marco de las becas RALBAR impulsadas por la ULE y la Fundación Banco Sabadell, que ha hecho posible la elaboración de un archivo de recursos para la bioeconomía en la RBVOyL.

 

Paula García explica que uno de los objetivos principales fue “recopilar y documentar los recursos naturales utilizados por las comunidades locales del territorio a lo largo del tiempo en sucesivas jornadas de participación”. Estas jornadas fueron “una buena oportunidad para reunir plantas autóctonas y sus diversos usos, productos, objetos e imágenes relacionados con el modo de vida tradicional, entre otros recursos. Además, pudimos poner en común y compartir historias y relatos sobre las tradiciones locales relacionadas con las actividades económicas, experiencias y saberes transmitidos de generación en generación referidos a prácticas sostenibles y el uso responsable de los recursos naturales”.

 

El pasado viernes 25 de agosto concluyó, en el parque de la localidad de Riello la jornada final del proyecto, con una exposición que mostró los aportes compartidos en dichas sesiones, junto con un filandón en el que se pusieron en común historias y conocimientos acerca del modo de vida de antaño.

 

“Hubo una demostración de cómo se hacen cestos de mimbre de manera artesanal, un taller de macramé donde aprender a crear diseños originales con hilo a base de nudos, finalizando el evento final con una chocolatada para todos los asistentes.

 

  • Paula García Díez, estudiante de Ciencias Ambientales de la ULE, ha desarrollado en la Reserva de la Biosfera un interesante proyecto de las Becas RALBAR

Visitas, rutas, demostraciones e interpretación de la Naturaleza

El proyecto ‘Reserva de encantos’ se ha desarrollado con gran éxito en los meses de julio y agosto en diversos lugares de la RBVOyL, y ha contemplado actividades variadas, entre las que se pueden citar una experiencia que consistió en una ‘inmersión guiada en el bosque’, también una visita guiada a una granja avícola ecológica, una ruta de interpretación de naturaleza y avistamiento de fauna, y charlas en las que se informó a los asistentes sobre las propiedades y beneficios de la miel, con demostraciones de cómo es su proceso de extracción.

 

Paula García comenta que la experiencia de llevar a cabo el proyecto ha sido “verdaderamente positiva y enriquecedora. Durante este tiempo, -añade-, he tenido la oportunidad de apreciar aún más la riqueza de este entorno natural y cultural único”.

 

“Cada día, descubría aspectos nuevos y valiosos que han profundizado mi aprecio por esta región”, -concluye la joven, que confía que el proyecto pueda continuar en el futuro “evolucionando y profundizando aún más en la promoción de la bioeconomía, dejando un impacto positivo en el territorio de la Reserva de la Biosfera Valles de Omaña y Luna”.

 

En cuanto al balance personal de la experiencia vivida, Paula García comenta que en su opinión “las becas RALBAR suponen una excelente oportunidad para nosotros, los jóvenes que deseamos desarrollar una propuesta de trabajo en el entorno rural, ya que no solo nos permiten adquirir experiencia laboral valiosa, sino que también crecer y desarrollarnos a nivel personal”.

 

En el capítulo de agradecimientos, la autora del proyecto cita a “todas las personas y entidades que desinteresadamente dedicaron su tiempo, recursos y conocimientos para la elaboración de este archivo. Gracias también a todo el equipo técnico de la RBVOyL, cuyo apoyo y orientación fueron fundamentales a lo largo de estos dos meses, a los emprendedores de la Marca RBVOyL que colaboraron y aportaron sus experiencias y al programa RALBAR, la ULE y la Fundación Banco Sabadell por creer en esta iniciativa y hacer posible el desarrollo del proyecto”.

Puesta en valor del patrimonio natural y de la memoria popular de Valdelugueros

Adrián Valiente Gómez, estudiante del Grado de Ciencias Ambientales de la Universidad de León (ULE) es el responsable del proyecto titulado: ‘Acciones para conocer y conservar el patrimonio natural y la memoria popular en la cabecera del río Curueño’. Se trata de una de las doce propuestas que resultaron seleccionadas por las becas ‘Ralbar’, una iniciativa impulsada por la ULE con la colaboración de la Fundación Banco Sabadell, destinada a la ejecución de proyectos de dinamización territorial que contribuyan a activar social, económica o culturalmente los espacios rurales.

 

En el caso del proyecto de Adrián Valiente, el territorio propuesto como objeto de su trabajo se sitúa en el municipio de Valdelugueros, en la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica, al norte de la provincia de León, municipio que ocupa toda la cabecera y curso alto del río Curueño en la comarca de la Montaña Central leonesa, desde el puerto de La Vegarada al norte hasta las hoces de Valdeteja al sur.

 

“Cuando pensé por primera vez cómo podía dar visibilidad al patrimonio natural de la zona, y a la vez establecer unas pautas de conservación,-explica el estudiante de Ciencias Ambientales de la ULE-, se me ocurrieron una serie de objetivos que podríamos resumir en dar a conocer el valor natural, científico y social de determinados aspectos geológicos, así como su flora y fauna característicos, al mismo tiempo que procedería a recoger los saberes tradicionales vinculados a dicho patrimonio, intentando concienciar sobre las acciones que pueden suponer amenazas, así como aquellas que favorecen la conservación, fomentando siempre las respetuosas con el medio ambiente”.

Población receptiva y proactiva en participar en el proyecto

Adrián Valiente se muestra muy satisfecho con los resultados conseguidos con su labor, aunque reconoce que “acceder a la población local no siempre es sencillo, menos aún si uno no es oriundo de la zona. Por suerte, he contado en todo momento con el apoyo de grandes personas que me han ayudado a estrechar lazos”.

 

“No ha sido un camino fácil,-añade-, he tenido que trabajar con la población aspectos que nadie había trabajado con ellos antes, con todas las dificultades que esto implica. Afortunadamente, los habitantes de la zona siempre se han mostrado receptivos y me han abierto las puertas de sus casas y de sus conocimientos”.

 

  • La labor desarrollada por Adrián Valiente Gómez, estudiante de Ciencias Ambientales de la ULE, ha contemplado talleres, filandones, rutas y múltiples actividades

 

El joven apunta que “gracias a los talleres, las rutas interpretativas, los filandones de recogida de saberes tradicionales, y las campañas de sensibilización ambiental y de buenas prácticas, se ha conseguido que la población valore y comprenda un poco mejor el patrimonio natural tan rico que posee”. El desarrollo del proyecto le ha supuesto “un crecimiento personal en el que no solo he aprendido a entender mejor la naturaleza, sino que también he tenido la oportunidad de comprender mejor cómo el medio rural se relaciona con ella desde hace siglos”.

 

En el momento de realizar balance, Adrián Valiente afirma que las becas Ralbar “suponen un impulso para los estudiantes en los últimos años de formación, nos aportán nuevas experiencias y nos presentan el mundo laboral. Es una oportunidad única que estoy seguro de que marcará la diferencia en mi carrera laboral y por la que estoy enormemente agradecido”.

 

Es en este contexto en el que desea citar y dar gracias públicamente a las personas y entidades que con su apoyo han hecho posible el proyecto, desde Elena Fernández García, guía de la cueva de Llamazares, “por servirme de enlace con la población local, ya que sin su ayuda no habría podido estrechar los lazos que han sido claves”, a las doctoras de la ULE Esperanza Fernández Martínez y Estrella Alfaro Saiz, “por proporcionarme toda la ayuda que he podido necesitar”, a Benedicta Rodríguez Fernández, gestora de la reserva de la biosfera Los Argüellos. “por sus consejos, orientación y apoyo”, al herbario LEB de la ULE, “por cederme el material que necesitaba”, al Ayuntamiento de Valdelugueros “por proporcionarme la infraestructura necesaria para el desarrollo de mis actividades”, y a la Universidad de León y la Fundación Banco Sabadell, “por fomentar y financiar este tipo de programas”.

 

“Sin duda,-reflexiona Adrián Valiente Gómez a modo de conclusión -, aportar mi grano de arena a la conservación y mejor conocimiento del patrimonio natural de la zona ha merecido la pena. He crecido como persona y como profesional”.

 
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