La 8ª edición de +FIMUC desborda expectativas de público y consolida Covarrubias como territorio de creación y participación comunitaria
El Festival Internacional de Mujeres Creadoras de Castilla y León, que se celebró del 3 al 5 de septiembre bajo el lema ‘Sin lindes… habitar la tierra en libertad’, ha contado con aforos completos en todos sus espectáculos
Más de 50 actividades, 26 compañías, 43 creadoras y presencia artística de cuatro países han conformado la edición más participativa de su historia
La creación colaborativa ‘Huellas’ y la intervención artística comunitaria ‘Sin lindes’ pueden visitarse hasta el 14 de septiembre

El Festival Internacional de Mujeres Creadoras de Castilla y León (+ FIMUC), que se celebró del 3 al 5 de septiembre bajo el lema ‘Sin lindes… habitar la tierra en libertad’, ha contado con aforos completos en todos sus espectáculos desarrollados en la localidad burgalesa de Covarrubias.
Más de 50 actividades, 26 compañías, 43 creadoras y presencia artística de cuatro países han conformado la edición más participativa de su historia
La creación colaborativa ‘Huellas’ y la intervención artística comunitaria ‘Sin lindes’ pueden visitarse hasta el 14 de septiembre
+FIMUC cerró el pasado 5 de septiembre su 8ª edición, que se celebró desde el día 3 bajo el lema ‘Sin lindes… habitar la tierra en libertad’, con un importante crecimiento de público y una programación compuesta por más de 50 actividades, 26 compañías, 43 creadoras y presencia artística de cuatro países. “Esta edición ha superado todas nuestras expectativas y se ha convertido en una de las mas participativas y emocionantes, tanto por la respuesta del público como por la implicación de las mujeres rurales, del pueblo y de una extensa red de colaboradores”, explica Cristina Izquierdo, directora artística del festival.
Durante sus jornadas centrales, Covarrubias se convirtió un año más en un territorio de creación contemporánea y participación comunitaria, con propuestas procedentes de Canadá, República Checa, Francia y Colombia, además de con la presencia de creadoras de Castilla-La Mancha, Cataluña, Aragón, Madrid y diferentes puntos de Castilla y León.
La programación amplió su alcance y se extendió también a Lerma, Quintanilla del Agua y Tordueles para reforzar así uno de sus principios fundamentales, el de hacer de la cultura contemporánea una herramienta de participación, permanencia y desarrollo en el medio rural.
En esta edición, todos los espectáculos con entrada han registrado aforos completos y las numerosas actividades y propuestas abiertas han contado con una elevada participación de público.
Otro de los datos significativos ha sido la procedencia de los espectadores: a los vecinos de Covarrubias, del Valle del Arlanza y de distintos puntos de Castilla y León se han sumado los visitantes llegados de otros territorios del país, especialmente de Cantabria, País Vasco, Cataluña y Madrid.
«Esta edición ha desbordado nuestras previsiones, no solamente en número de público, sino en la manera en la que el Festival ha sido habitado. Hemos visto calles, plazas y espacios llenos, personas que han viajado cientos de kilómetros para estar aquí y públicos muy diversos conviviendo alrededor de la creación. Desde un pequeño pueblo podemos construir un proyecto cultural capaz de atraer, emocionar y generar un público que quiera regresar», señala Cristina Izquierdo.

Las mujeres como obras de arte
Uno de los ejes fundamentales de la 8ª edición de +FIMUC ha sido ‘Huellas’, una intervención de participación comunitaria que ha situado a las mujeres rurales en el centro de la creación contemporánea y que todavía puede visitarse hasta el 14 de septiembre. Sus rostros, cuerpos, historias y memorias ocupan el espacio público de Covarrubias para transformar la mirada sobre aquellas que han sostenido durante generaciones la vida cotidiana de los pueblos.
Así lo resume la directora artística de la cita: «Uno de los momentos más importantes de esta edición ha sido colocar a las mujeres rurales en el centro y mirarlas de otra manera: ellas como obras de arte. Sus rostros, sus cuerpos, sus historias, su memoria, su manera de cuidar y de sostener la vida han ocupado el espacio artístico que tantas veces les ha sido negado. En ‘Huellas’ no eran únicamente las protagonistas de una obra: ellas eran la obra».
Una reivindicación de las personas como patrimonio del territorio. «Queríamos mirarlas con la misma atención con la que miramos una obra en un museo. Porque sus arrugas, sus gestos, sus recuerdos, sus formas de resistencia y de cuidado contienen belleza, conocimiento y memoria», añade Cristina Izquierdo.

Un festival que se construye con el pueblo
+FIMUC ha demostrado un año más que es posible conseguir un modelo de creación que incorpore a la comunidad, no únicamente como público, sino como parte activa del proceso artístico.
El festival es posible gracias a un ecosistema formado por los vecinos, las mujeres del territorio, los establecimientos, los Amigos del Festival, los patrocinadores, los colaboradores y numerosas personas que ofrecen espacios, materiales, tiempo, trabajo e incluso sus propias casas para alojar a las creadoras.
«No queremos medir el crecimiento de +FIMUC únicamente en espectadores. Hay algo mucho más importante: cada año hay más pueblo dentro del Festival y más Festival dentro del pueblo. Más mujeres participando, más vecinos implicados, más establecimientos, más personas acogiendo artistas en sus casas y más vínculos entre quienes llegan y quienes vivimos aquí. Eso es lo que hace diferente este proyecto», explica su directora artística.
Esa reflexión sobre la posibilidad de vivir, crear y pertenecer plenamente a un territorio ha estado presente desde el mismo lema de la edición, ‘Sin lindes… habitar la tierra en libertad’, como indica Cristina Izquierdo: «Queríamos hablar de libertad desde un lugar muy sencillo y a la vez muy profundo: poder habitar plenamente lo que somos y el lugar al que pertenecemos. Durante estos días hemos visto creadoras de distintos países, mujeres rurales, infancia, vecinos y visitantes compartiendo un mismo territorio, sin demasiadas fronteras entre quién crea, quién mira y quién participa. Tal vez de eso trate también la libertad».

Cultura, territorio y permanencia
El crecimiento de +FIMUC responde a un trabajo desarrollado durante todo el año desde Covarrubias y a una manera de entender la cultura no como un acontecimiento aislado, sino como un proceso profundamente vinculado al territorio. «Trabajar los pueblos se hace cada día y juntos. La cultura en el medio rural necesita permanencia, escucha y una relación real con el territorio.
El Festival es el momento en el que todo ese trabajo se hace visible, pero lo verdaderamente importante sucede durante todo el año», comenta la directora artística de la cita.
Tras ocho ediciones, +FIMUC continúa creciendo sin renunciar a la escala humana y comunitaria que está en el origen del proyecto, como concluye Cristina Izquierdo: «Quizá lo más hermoso sea comprobar que +FIMUC ya no pertenece únicamente a quienes lo organizamos. Pertenece a las mujeres que lo sostienen, al pueblo, a las creadoras que regresan, a quienes abren sus casas y sus negocios, a quienes colaboran y a quienes vienen cada año a encontrarse aquí. Entre todas hemos construido algo que está vivo. Ahora nuestro reto es cuidarlo y permitir que siga creciendo sin perder su esencia».






