
MIGUEL ÁNGEL GUADILLA
Esta céntrica calle, que une la Plaza de Fuente Dorada con la calle Regalado, fue llamada en un principio Lorigueros, ya que en ella al parecer se vendían lorigas, posteriormente fue conocida, al menos hasta 1498, como calle de La Frenería por venderse frenos.

En esta calle, con el testamento de fecha 13 de febrero de 1489 del Doctor Sancho Velázquez de Cuéllar, o Doctor de Cuéllar como era conocido, se fundó el Hospital de los Inocentes.
«En un principio y de ordinario se sustentaban en este hospital veinte personas faltas de juicio por enfermedad, «hombres y mujeres que padecen este achaque»», dice Juan Agapito y Revilla en «Las Calles de Valladolid».
El hospital permaneció en funcionamiento hasta mediados del siglo XIX, que se trasladó a la calle de Herradores (hoy Alonso Pesquera) con el nombre de Manicomio Provincial.
Por la presencia de este hospital comenzó a ser llamada «calle de los Orates». Este nombre lo mantuvo hasta 1897 que se cambió al nombre actual en honor al literato, historiador y Jefe de Gobierno Antonio Cánovas del Castillo, asesinado el 8 de agosto de 1897 en la Balneario de Santa Agueda.
Pero aunque se llamara calle de los Orates, también tuvo otros nombres o al menos por ellos fue conocida; como «Chapinería», entre al menos 1676 y 1704, por estar en ella los chapineros, que hacían los zapatos llamados «chapines»; «calle de Pretineros» al menos en 1769 por hacerse allí las pretinas: «correas con hebilla para la cintura para sujetar en ellas otras cosas».

De los edificios tenemos que resaltar:

El edificio del nº 2 que hace esquina con la calle Sierpe y que, aunque no sea una obra de arte, es digno de levantar la vista y admirar los adornos que enmarcan sus balcones y ver los bonitos miradores de madera.

En el nº 4 se encuentra el edificio mandado construir en 1916 al arquitecto Modesto Coloma por el empresario pastelero Ramón Freixas donde puso el obrador y su famosa pastelería. El edificio fue rehabilitado en 1983.

En el nº 6 se encuentra el edificio más representativo en Valladolid del modernismo, lo mandó construir Julián Hernández en 1916, siendo realizado por el arquitecto Modesto Coloma.
En esta calle han estado emblemáticos comercios de nuestra ciudad:
«El Horno Francés» de Ramón Freixas en el nº 26, abrió justo frente a la competencia de «Horno del Suizo» propiedad de Justo Stirnimann, y que fue famoso en toda España por sus «Dulces Freixas», «una especie de crema de frutas de diferentes sabores envuelta en chocolate».

«El Siglo XXI», comercio dedicado a la pañería y las sedas, abierto a finales del siglo XIX por Cobos y Martín, y que por cierto comenzó llamándose «Al Siglo XX», … que lío de siglos, ¿Verdad?

También hay que destacar, entre otros, el Bar El Alcázar, Rayse la casa de las Vespas, los Almacenes La Esmeralda de venta de tejidos, el local de venta y reparación de plumas estilográficas de Gabarrón, la tienda de «Delio Guerro» y como no la famosa «Librería relieve» que funcionó en esta calle desde 1951 a 2014.






