Ávila: Carta abierta al alcalde de Arévalo ante la convocatoria de apoyo a Ceuta

 

Jovenes inmigrantes procedentes de Marruecos en una calle de Ceuta, España
Jovenes inmigrantes procedentes de Marruecos en una calle de Ceuta, España

Carta abierta al alcalde de Arévalo ante la convocatoria de apoyo a Ceuta

Arévalo, 30 de agosto de 2026

Sr. Alcalde de Arévalo:

Me dirijo públicamente a usted con motivo de la convocatoria de apoyo a la ciudad de Ceuta promovida por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), y que ha sido divulgada desde nuestro Ayuntamiento.

En lo que yo conozco, nadie ha cuestionado jamás la necesidad de apoyar a ninguna ciudad española, comunidad autónoma o institución que atraviese una situación de dificultad o emergencia. La solidaridad entre territorios y entre ciudadanos forma parte de los valores que deben presidir la convivencia en nuestro país y, precisamente por ello, no considero necesario establecer distinciones ni levantar fronteras entre unos y otros a la hora de prestar ayuda.

Lo que preocupa, como se ha reflejado en distintos medios de comunicación, es que la decisión haya sido adoptada, según se ha informado públicamente, sin el debate o consenso previo en el seno de la FEMP. Una institución que agrupa al municipalismo español debería ser, precisamente, un espacio de diálogo, pluralidad y búsqueda de consensos, y no un instrumento para trasladar a los ayuntamientos decisiones que puedan terminar generando división o confrontación entre ciudadanos.

Porque ese es uno de los riesgos que se observa en esta convocatoria: que una situación de crisis humanitaria termine convirtiéndose en un motivo más de enfrentamiento entre personas y territorios.

Llevamos demasiado tiempo asistiendo a declaraciones de determinados responsables políticos que, a mi juicio, pueden contribuir a alimentar el rechazo, el miedo o la confrontación hacia las personas migrantes. Creo que debemos estar a la altura para no caer en esa dinámica.

Ceuta necesita apoyo. Por supuesto. Pero también lo necesitan las personas que allí se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad.

Por eso considero imprescindible que cualquier respuesta institucional se desarrolle dentro del respeto al Derecho internacional aplicable, a la normativa europea y española en materia de asilo y extranjería y a los derechos fundamentales, y que las actuaciones institucionales se desarrollen con la máxima cooperación entre administraciones, procurando que la gestión de esta situación se mantenga al margen de cualquier utilización partidista.

La solidaridad, entiendo, no puede limitarse a una concentración o a un discurso.

Nuestra ciudad lleva en su escudo un título que forma parte de su historia y de su identidad: “MUY HUMANITARIA”.

Por ello, ruego que el Ayuntamiento de Arévalo manifieste su disposición a participar activamente en la acogida de personas migrantes y refugiadas, especialmente de aquellas que se encuentren en situaciones de mayor vulnerabilidad, poniendo a disposición los recursos municipales que, dentro de sus posibilidades y competencias, puedan contribuir a una acogida digna.

Asimismo, considero necesario que se denuncie y se investigue cualquier situación en la que pudiera impedirse o dificultarse injustificadamente la prestación de ayuda humanitaria a las personas que lo necesitan: entrega de alimentos, agua, medicamentos o cualquier otra ayuda. En una situación de emergencia, atender a una persona vulnerable no debería convertirse en un acto político: es, ante todo, un deber humano.

Del mismo modo, creo que las personas que se encuentran viviendo en asentamientos precarios no deberían quedar desprovistas de una alternativa adecuada. El desmantelamiento de un asentamiento no acaba por sí solo con la pobreza, ni con la necesidad, ni con las causas que han llevado a una persona hasta allí. Si las condiciones de esos asentamientos son inadecuadas, las instituciones, dentro de sus respectivas competencias y posibilidades, deberían procurar alternativas seguras, dignas y humanas.

No le pido que Arévalo, nuestra ciudad, permanezca indiferente ante lo que sucede en Ceuta. Pido, precisamente, lo contrario: que sea solidaria.

Solidaria con Ceuta, con sus vecinos y con sus instituciones.

Sobre todo, solidaria con las personas, independientemente de su origen, nacionalidad o situación administrativa.

Porque la solidaridad no puede ser selectiva ni utilizarse para enfrentar a quienes tienen necesidades diferentes. Ayudar a Ceuta no debería significar dar la espalda a quienes sufren en otro lugar. Defender los derechos de las personas migrantes no significa negar las dificultades que afrontan nuestras ciudades. Y reclamar una política migratoria ordenada no puede ser excusa para abandonar los principios más elementales de humanidad.

Arévalo tiene una historia de solidaridad que forma parte de nuestra identidad: “MUY HUMANITARIA”. Y ese carácter humanitario que siempre hemos mostrado no debería quedar subordinado a partidismos ni a intereses.

Por ello, solicito que el Ayuntamiento de Arévalo defienda y manifieste públicamente su compromiso con una respuesta institucional basada en el diálogo, el respeto a la legalidad internacional y nacional aplicable, la cooperación entre administraciones y la protección de todas las personas vulnerables; que rechace cualquier discurso que pueda alimentar el odio o la confrontación social; y que, en coherencia con el carácter que históricamente ha identificado a nuestra ciudad, valore y, dentro de sus competencias y posibilidades, facilite la acogida de quienes necesitan protección.

Porque ante una crisis humanitaria, la respuesta de una ciudad no debería ser preguntarse quién merece nuestra ayuda, sino cómo podemos ayudar.

Arévalo puede elegir la solidaridad.

Arévalo puede elegir la humanidad.

Arévalo puede hacer honor a su propio escudo.

 

Atentamente,

Javier Sánchez Sánchez

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