
MIGUEL ÁNGEL GUADILLA
Hoy está situada en la calle Colón, cerca del centro de la ciudad, pero en aquella época estaba en el campo, en un paraje que luego se llamó Prado de la Magdalena, puesto que desde aquí hasta el actual cauce de la Esgueva solo había campo y huertas, y así estuvo, junto con el Monasterio de las Huelgas construido entre 1600 y 1622, hasta el siglo XIX.
Los orígenes de la la iglesia datan de mediados del siglo XII, cuando, al lado de una de las puertas de la muralla de Valladolid, que se encontraba junto a la actual iglesia, se erigió una pequeña capilla.
Hacia 1538, el Doctor Corral, oidor de la Real Chancillería y miembro del Consejo Real, mandó construir junto a la anterior una capilla sepulcral.

Pedro de la Gasca, Virrey del Perú y Obispo de Palencia y Sigüenza, mandó reconstruir a partir de 1566 toda la iglesia, con la idea de que sirviera para acoger su sepulcro funerario, encargando el proyecto a Rodrigo Gil de Hontañón y colaborando otros grandes artistas del momento.
Aunque no sea lo normal, lo primero que se levantó fue la capilla mayor, construyéndose bajo ella la cripta que acogería los restos del patrono y su familia.
En 1570 realiza la nave de la iglesia el cantero Francisco del Río, siguiendo el diseño de Gil de Hontañón que contaba con grandes contrafuertes en el exterior e interior de planta de cruz latina, con una única gran nave de tres tramos y coro alto a los pies.
Pero el diseño inicial de la iglesia cambió, ya que la capilla del Doctor Corral estaba donde se iba a construir el crucero del lado de la Epístola, y aunque se ofreció a los descendientes demoler la capilla y reedificarla en otro lugar privilegiado de la nave, no lo aceptaron y por ello la iglesia actual es asimétrica al no tener ese brazo.
Todo el edificio está realizado en ladrillo, tapial y piedra, esta última en los lugares más nobles y los más importantes arquitectónicamente. La cubierta está formada con bóvedas de crucería estrellada, con terceletes y combados, con los escudos de la Gasca en las claves, que por cierto, también aparecen en otros muchos lugares del edificio, destacando los que se encuentran en el lateral izquierdo de la iglesia, que da a los jardines que hay junto a ella y al Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas.

La fachada está rematada con un frontón con una pequeña ventana de arco de medio punto en el medio. Bajo él, un gran rectángulo alberga el inmenso escudo de piedra del pacificador del Perú, el obispo Pedro de la Gasca.

En nuestra ciudad se dice que es el escudo esculpido en piedra más grande del mundo.

Bajo el escudo, dos oculos y una hornacina en el medio con la imagen de Santa María Magdalena. Debajo se encuentran dos grandes puertas iguales con arco de medio punto, a las que se llega para entrar en el templo, tras subir tres escalones de piedra.
A la izquierda de la fachada se levanta la torre de planta cuadrada con un cuerpo superior de campanas, con dos huecos en cada lado, también con arco de medio punto. Esta torre fue reconstruida en los años cuarenta del siglo XX, respetando totalmente su fisonomía original, ya que se hundió en 1942.

En el interior, destaca el retablo mayor realizado entre 1572 y 1574 con arquitectura, esculturas y policromía de Esteban Jordán. Está compuesto de banco con pasajes de la vida de la santa, tres cuerpos con tres calles, separadas por columnas corintias, y ático. En el primer cuerpo una imagen de la traslación de María Magdalena preside el retablo. En los otros dos cuerpos y en el ático, hay relieves con pasajes de la vida de Cristo, estando rematado con un Calvario con escudos de la Gasca a cada lado.

También es de destacar la capilla del Doctor Corral, de planta cuadrada y cubierta con bóveda de tercelete con nervios curvos que la sujetan, y cerrada por una bonita reja de hierro del siglo XVI. Está presidida por un magnífico retablo plateresco con pasajes de la vida de Cristo, tallado a mediados del siglo XVI por Francisco de Giralte, escultor de la escuela palentina.

En una pequeña capilla se encuentra el Cristo de las Batallas, obra en madera policromada realizada por Francisco del Rincón en 1607 -1608.

En el centro de la nave se encuentra el sepulcro con la figura yacente de la Gasca, realizada en alabastro por el escultor Esteban Jordán con mil y un detalles de su posición y categoría: casulla, alba, guantes, mitra, cetro de poder civil y báculo de poder religioso, anillo, un libro en sus manos con el emblema de Castilla, etc., etc. El túmulo, construido en jaspe, fue realizado por el cantero Francisco del Río.
El sepulcro estuvo originariamente en la capilla mayor, pero fue trasladado a mediados del siglo XX al lugar actual para no entorpecer el culto.

Recorriendo las paredes, a la altura del arranque de las bóvedas, hay un friso con la historia de la fundación y del patronato de la iglesia.
En el año 2016 se finalizó la limpieza y rehabilitación de la fachada, y en 2019 la de la torre y los laterales del templo.




