La Feria Internacional de Teatro de Castilla y León vuelve a convertir la ciudad salmantina en un escenario donde descubrir las obras, tendencias y creadores que marcarán los próxima temporada

Según informa La Fábrica en su boletín Lo Mejor de la Cultura, de la Fundación Contemporánea, Ciudad Rodrigo nunca salió en Juego de Tronos, pero este pueblo de Salamanca ha sido escenario de conspiraciones, batallas y asedios que superan cualquier ficción. Protegida por una imponente muralla, no solo resistió a los anhelos expansionistas de Napoleón (su posición estratégica, con frontera con Portugal, la convirtió en blanco de ambiciones territoriales), también parece haber burlado el paso del tiempo. Conserva el trazado medieval, los palacios y las iglesias de granito que hacen fácil entender por qué la Feria de Teatro de Castilla y León decidió instalar aquí su escenario.
Del 25 al 29 de agosto, profesionales de todo el mundo (y esto incluye programadores, distribuidores, productores, prensa especializada…) llegarán a Ciudad Rodrigo para conocer las obras que podrían acabar en las carteleras de los próximos meses. Pero la gracia de la Feria es que el mercado y la ciudad van de la mano. Mientras unos toman notas en los pases profesionales, otros se lo encuentran por casualidad. Es una imagen muy frecuente, que programadores, turistas y curiosos acaben compartiendo función bajo los soportales de la Plaza Mayor.

Hay una cifra que explica bastante bien el espíritu de la Feria: el 60% de las 46 compañías participan por primera vez. Podría decirse que esta edición funciona como un pequeño oráculo de lo que está por venir, con nueve propuestas que se estrenan aquí en absoluto. La inauguración correrá a cargo de Perigallo Teatro con Autorreverse, un ejercicio de metateatro con el que cierran su trilogía sobre la trastienda del oficio. También habrá un Don Juan pasado por el filtro del dadaísmo y el pop art a cargo de Getto 13-26, mientras Zazurca Artes Escénicas convertirá la epopeya mesopotámica de Gilgamesh en un espectáculo para niños y adultos. Entre las joyas arraigadas al territorio, Tente nublo de Enrique Arias, donde deconstruye la tradición local, y Polvareda, de Serena Manserra, una pieza de apenas 30 minutos con alta carga visual y movimiento conceptual.
En una ciudad que ha vivido durante siglos mirando hacia Portugal, resulta lógico que el país vecino encuentre aquí su casa. Para demostrar que la sobredosis de escenografía es, a veces, solo un síntoma de inseguridad artística, los portugueses Ahau Marionetas encierran el drama universal de Romeo y Julieta en un teatrillo minúsculo. Tampoco las barreras idiomáticas serán un problema para JM Gestión Teatral que estrena en castellano Voilà, una pieza sobre el bullying escolar que esquiva la lección moral, mientras compañía valenciana La Fam, soltará a su dragón pirotécnico, Quimera, por las calles de Ciudad Rodrigo.

A la Feria de Teatro de Castilla y León se puede ir con niños y no serán tratados con condescendencia. Por las mañanas, Divierteatro convierte las plazas del Buen Alcalde y del Conde en un pequeño laboratorio de juegos y espectáculos. Guixot de 8 instala sus ingenios interactivos de madera, Habichuela Cuentacuentos y Alúa Teatro ponen a trabajar la imaginación y Teatro del Cuervo recupera en La carpa de Francis: la linterna mágica el mundo de las barracas ambulantes y el precine. Porque, antes de las pantallas, ya sabíamos cómo sentarnos a oscuras y esperar a que espectáculo comenzara.





