El futuro económico de Castilla y León depende del vigor de las empresas, de los jóvenes y de la oferta de vivienda
El desafío es transformar el crecimiento macroeconómico en bienestar real para familias y empresas, es decir, en crecimiento microeconómico
La gran amenaza no es ya la recesión, sino la pérdida silenciosa de poder adquisitivo por los bajos salarios

El pasado martes 30 de junio, el Servicio de Estudios Económicos de Castilla y León (ECOVAEstudios) ha presentado el Observatorio Económico de Castilla y León correspondiente al primer trimestre del año 2026, en el que se ha constatado que “el crecimiento regional entra en una nueva fase más exigente y compleja”.
En este sentido, el director de ECOVAEstudios, Juan Carlos De Margarida, ha considerado que “la economía mantiene su fortaleza, pero los grandes problemas estructurales siguen sin resolverse y condicionarán el bienestar de las próximas generaciones”.
“Castilla y León continúa creciendo. Lo hace incluso por encima de buena parte de Europa. Sin embargo, el verdadero desafío ya no consiste en aumentar las cifras macroeconómicas, sino en lograr que ese crecimiento se traduzca en bienestar real para ciudadanos y empresas”, ha concluido el Observatorio Económico.
Su director, Juan Carlos De Margarida, lanzó un mensaje claro: “Castilla y León ha demostrado capacidad para resistir, pero ahora debe demostrar capacidad para transformar el crecimiento en prosperidad”.
No obstante, “la buena noticia es que España y Castilla y León están resistiendo mejor que muchos países y regiones europeas, a pesar de que muchos hogares siguen notando que la cesta de la compra y la vivienda cada vez cuestan más, y ahorrar es cada vez más difícil”.
A ello se suman los conflictos geopolíticos, las tensiones comerciales y la inestabilidad internacional, factores que presionan los costes energéticos, encarecen el transporte de mercancías y aumentan el riesgo de nuevas tensiones inflacionistas. “Lo que ocurre a miles de kilómetros acaba reflejándose en el bolsillo de los ciudadanos”, advirtió.
ECOVAEstudios considera que las empresas siguen siendo el principal motor del crecimiento económico regional. Sin embargo, afrontan un escenario cada vez más complejo, marcado por el aumento de costes laborales y financieros, así como por la falta de previsibilidad.
“Sin empresas fuertes no habrá crecimiento sostenible. Las empresas necesitan confianza para invertir, innovar y generar empleo”, afirmó De Margarida. En este sentido, defendió la necesidad de “impulsar la productividad, la digitalización y la incorporación de tecnología como factores clave para mejorar la competitividad regional”.
El mercado laboral continúa siendo uno de los grandes pilares de la economía de Castilla y León, pero debemos mejorar su calidad. “Más empleo significa más consumo, más actividad económica y más oportunidades”. No obstante, el objetivo ya no puede limitarse a crear puestos de trabajo. “El desafío es generar empleo más productivo, más estable, mejor remunerado y vinculado a sectores de alto valor añadido”, subrayó el director de ECOVAEstudios.
Durante la presentación también hubo una llamada de atención sobre la vivienda, considerada actualmente el principal reto económico y social de Castilla y León.
La insuficiente oferta está provocando un aumento sostenido de precios y alquileres, dificultando el acceso a la vivienda de miles de jóvenes y familias.
“Cuando un joven no puede emanciparse, el problema va mucho más allá de la vivienda. Se retrasan proyectos de vida, se forman menos hogares, se limita el crecimiento económico y el futuro demográfico de Castilla y León”, explicó De Margarida.
También remarcó que la productividad será la gran variable económica que determinará el éxito de Castilla y León. “La prosperidad de los próximos años dependerá de la capacidad para innovar, digitalizar empresas, incorporar tecnología, atraer talento, fortalecer las empresas y aumentar el valor añadido de la economía regional”.
En conclusión, “la gran preocupación ya no es la recesión, sino la pérdida de poder adquisitivo”. Se debe tener en cuenta que “las empresas son el pilar del crecimiento futuro y necesitan recuperar márgenes y confianza”. Además, hay que tener en cuenta que “Castilla y León tiene fortalezas para afrontar el futuro, pero no puede caer en la complacencia. La región dispone de industria, talento, capacidad exportadora y una posición estratégica. Sin embargo, los desafíos internacionales, la inflación, el envejecimiento poblacional, además de la vivienda, exigen decisiones valientes y visión a largo plazo”.
En definitiva, “la economía de Castilla y León está creciendo, pero el verdadero éxito será que el crecimiento llegue a las familias, permita a los jóvenes acceder a una vivienda, genere empleo de calidad y fortalezca nuestras empresas. Porque una economía no se mide únicamente por lo que produce, sino por las oportunidades que ofrece a los ciudadanos. Y ese debe ser el gran objetivo de Castilla y León en los próximos años”.
Las variables más destacadas en el primer trimestre de 2026
A continuación, se muestra el Informe completo y los gráficos más significativos de la evolución de la Economía de Castilla y León durante el primer trimestre de 2026, cuya conclusión más importante es que el crecimiento consolidado de 2025 parece mantenerse, sin que ello sea fruto de una inercia favorable, sino de una actividad económica pujante en lo macro pero raquítica en lo micro.
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