Hablemos de Valladolid -31: «Lo que ya no está. El Valladolid desaparecido: La Casa de las Aldabas»

 

 

MIGUEL ÁNGEL GUADILLA

 

Estaba situada en la calle Teresa Gil, junto a la iglesia, en el solar que luego ocuparía un comercio llevando el mismo nombre.

Mas que de palacio tenía apariencia de casa de vecindad de la época, solo destacaba su gran puerta rectangular y por supuesto las famosas 14 aldabas de unos 20 cm de diámetro y que estaban repartidas a lo largo de la fachada a la misma distancia y altura, unos dos metros.

La casa fue fundada por la familia de Fernán Sánchez de Valladolid y Tovar a finales del s. XIII y principios del XIV, luego pasó a su nieto Diego Sánchez Manuel de Valladolid, contador mayor de Enrique III.

 

El 5 de enero de 1425 nació en la casa el futuro rey Enrique IV de Castilla.

La propiedad pasó al nieto de D. Diego, Alonso de Valladolid, regidor de la ciudad y contador de los Reyes Católicos. En esta época el ya Rey Enrique IV concedió a la casa donde había nacido, el privilegio de «derecho de asilo», y las famosas aldabas eran la señal de estar distinguida con este privilegio, que fue confirmado el 29 de julio de 1524 por Carlos I.

El 27 de abril de 1601 la casa la compró  Juan Bautista Gallo,  regidor de Valladolid y depositario general de la ciudad y de la Chancillería.

El 12 de enero de 1605, la viuda de D, Juan, Mariana de Paz Cortés se la cedió a Rodrigo Calderón, Marqués de Siete Iglesias, Conde la Oliva de Plasencia y fundador del convento de Porta Coeli o de Las Calderonas, llamadas así en honor a su nombre.

 

 

Rodrigo encargó a Diego de Praves las obras de reforma de la casa, y en ellas estaban cuando fue detenido el 20 de Febrero de 1619 acusado de asesinato y brujería. No llegó a verlas finalizadas, ya que fue ajusticiado el 21 de Octubre de 1621. La casa fue confiscada, y luego devuelta a su viuda Inés de Vargas por concesión de Felipe IV del 20 de enero de 1623.

Tras pasar por distintos propietarios y sin mucha historia en los siguientes tres siglos, al final la casa acabó prácticamente en ruina.

Su derribo fue ordenado en marzo de 1963.

Fuentes consultadas:

«Valladolid Recuerdos y Grandezas (1900 a 1902) de Casimiro G. García-Valladolid

«Las Calles de Valladolid» de Juan Agapito Revilla, edición facsímil editada por Grupo Pinciano 1982.

 


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